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12 de junio de 2022
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Columna

Los cómplices de la tortura

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Se fotografiaron en Los Ángeles y subieron la foto a Instagram, como un viaje de placer.

Se los ve felices.

De izquierda a derecha:

1. Cecilia Nicolini tiene lo que para el peronismo es un currículum magistral: egresada de la UCA, hizo una maestría de administración pública en Harvard.

Y dicen que habla inglés casi como un nativo.

Lo que no dicen es nativo de dónde porque la carta que se le conoció en ese idioma no daba demasiadas pistas.

Igual, no fue lo peor. Lo peor de esa carta encabezada por un vergonzante “Dear Anatoly” es que ahí quedaba claro que le habían entregado vida y destino de millones de argentinos al proyecto ruso, que esperaban que se cumpliera de una vez y que, bueno, hicimos todo lo posible.

Quienes no hicieron “todo lo posible” fueron los rusos, que nos quedaron debiendo más de 9 millones de dosis de una vacuna que ahora no le interesa a nadie.

Se humilló -y con ella, todo el país- frente a un poder dictatorial a cambio de migajas.

Entregó nuestra salud a cambio de propaganda de un dictador. En cualquier lugar medianamente serio sería juzgada por traición a la patria.

Su sueño era conocer el Bolshoi, la Plaza Roja y a Putin. Los primeros dos, los cumplió en alguno los cuatro viajes en seis meses que hizo como correveydile de la Sputnik, un negocio redondo.

Para Rusia.

El último sueño, no.

El día en que el presidente Fernández fue a ofrecerle Latinoamérica al asesino de Ucrania, la dejaron en la puerta del Kremlin y ni los pucheritos ni las lagrimitas que largó le alcanzaron para cumplir su primoroso sueño de ver al criminal de cerquita.

Igual, si lo que quería era sentir la cercanía de un dictador, sin llegar a la altura de un Putin, se conformó con el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel en el viaje que hizo también con la ministra de salud Filomena Vizzotti a la isla, cuando anunció, muy de cuerpito gentil -en mayo del ’21- que ya, ya, ya, se venían la Abdala y la Soberana, las vacunas cubanas contra el covid, a las que juraba que pondría en valor.

La Soberana y la Abdala están ya en su valor: ninguno.

Gracias, Dear Cecilia.

Por suerte, ya el dúo de chicas poderosas había pasado por México, donde fueron a ver cómo venía el asunto ese de la Astrazéneca de las que teníamos que recibir 22,5 millones a principios de marzo del ’21, pero recién llegaron en mayo. Era el negocio del amigo de todos, Hugo Sigman, que oportunamente se lavó las manos después de cobrar.

Mientras los argentinos se contagiaban y morían, Nicolini y Vizzotti recorrían México, Cuba y Rusia buscando vacunas que Pfizer nos ofrecía.

Pero no se les ocurrió ir a Estados Unidos.

No vaya a ser cosa que se enojara Cristina Kirchner, de quien Nicolini había dicho, ya en 2011 en un reportaje con el diario La Razón de España: “Cristina es esa adjetivación que va más allá de la política. Se convirtió en un mito que alberga creencias compartidas por miles, rechazada por cientos y ninguneadas por pocos”.

Como lo de las vacunas salió tan bien, la premiaron nombrándola Secretaria de Cambio Climático en el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, bajo el mando de Juan Cabandié. Retroceder nunca, rendirse jamás.

2. Vilma Ibarra. En los ’90 fue asesora de Chacho Álvarez del Frente Grande y secretaria parlamentaria del FrePaSo en Diputados; en 2001, diputada porteña y senadora nacional electa por la Alianza de De la Rúa, pero ya en el 2003 apoyó a Néstor Kirchner. Por eso, cuando volvió a elecciones, en 2007 lo hizo por el Frente Para la Victoria. Así fue diputada hasta 2011. Fue fundamental su trabajo para la salida de la ley de matrimonio igualitario.

Enemistada con Cristina Kirchner, cuando terminó su mandato se fue a trabajar a Aeropuertos Argentinos 2000 mientras asesoró a Margarita Stolbizer en la Cámara de Diputados. Fue candidata al Parlasur hasta que en diciembre del ‘19 fue nombrada por su ex pareja, Alberto Fernández (con quien estuvo entre 2005 y 2014), como Secretaria Legal y Técnica de la Nación. Festejó su cumpleaños en Olivos, mientras sus conciudadanos estaban encerrados por un DNU que ella ayudó a redactar. Entre sus últimas preocupaciones ocupa un lugar central “si no nos acomodamos, no damos respuestas y no armamos un bloque sólido, para 2023 viene una derecha recargada; vienen no sólo por nuestros derechos, vienen para debilitar al Estado, que no pueda intervenir y que sus ganancias suban más”.

Porque se sabe, este Estado que defiende es una maravilla. Que no se note que lo es, parece que es problema de la derecha.

3. El señor que está parando un taxi, Eduardo Valdés, “trabaja” para el Estado desde 1989 como secretario general del gobierno de CABA con el impoluto Carlos Grosso; convencional constituyente; legislador de CABA; jefe de Gabinete del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de Néstor Kirchner; embajador argentino ante la Santa Sede; parlamentario del Mercosur y diputado nacional, cargo que aún ostenta. También, su paso por “la actividad privada” fue en Aeropuertos Argentinos 2000, que parece ser como un Estado para los que medio que están en el Estado y medio que no.

Como embajador en el Vaticano, gestionó las reuniones del Papa con La Cámpora, con Maradona, con Guillermo Moreno y las cuatro que tuvo con Cristina, y fue el responsable de que Bergoglio le mandase un rosario a Milagro Sala. Tiene un bar triste en Almagro con estatuas tamaño real de Perón y Evita entre otros.

Fue uno de los vacunados vip, saltándose la fila porque se autopercibe más importante que sus compatriotas.

Su contribución más importante a la patria fue participar y darle nombre al Operativo Puf, una patraña con la que se intentó tumbar la causa cuadernos.

4. Filomena Vizzotti. Fue asesora en la comisión de Acción Social y Salud Pública de la Cámara de Diputados y en el 2007 llegó a Directora Nacional de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles del Ministerio de Salud. Con el gobierno de la pareja de Fabiola asumió como Secretaria de Acceso a la Salud hasta que echaron por el vacunatorio vip a su mentor, el ministro Ginés González García, y ella se quedó con su puesto aunque no está claro que tenga menos compromiso en el tema, ya que es responsable del operativo vacunación en Argentina. Además de la tardanza en la compra de vacunas Pfizer -cuyo resultado se suma en decenas de miles de muertos que podrían haber sido salvados y que pesarán para siempre en su conciencia, en el caso de que exista-, se le agregan 1200 vacunados vip, que no pudo desconocer. Mientras tanto, empoderaba las vacunas cubanas que nunca funcionaron y la rusa, que trajo más problemas que soluciones.

Con excusas mediocres explicó la vacunación vip de sus padres.

El 1 de octubre del ’21 afirmó que la vacuna Sinopharm para menores de 3 a 11 años se había aplicado en 500 millones de chicos en China y Bahrein sin ningún tipo de inconveniente.

Era, simplemente, mentira.

A los chinitos no les habían aplicado ni una sola vacuna.

Se administró antes acá que en China.

Aún se recuerda su paso por la tele, en el informe diario de decesos por covid, cantando la del caracol y la lluvia, aconsejando no reírse, no hablar fuerte y masturbarse.

A dos años del inicio de la cuarentena admitió que no se deberían haber prohibido los paseos. No pidió disculpas, dijo que en todo el mundo ocurrió así. Ocultó que en ningún lado la prohibición duró tanto.

Ante la falta de medicamentos esenciales en el país por problemas de importación, no ha dicho aún una sola palabra.

5. La pareja de Fabiola.

6. No es un gigantesco helado de pistacho, es la tenebrosa ministra de la verdad, Gabriela Cerrutti. Después de una destacada carrera en el periodismo entró a trabajar en el Estado en el año 2000, en la Dirección Ejecutiva de la Comisión Provincial por la Memoria de la provincia de Buenos Aires, comisión a la cual renunció Estela de Carlotto acusando a Cerrutti de malversación de fondos y de crear, con la revista “Puentes”, una empresa para beneficio familiar. En ese mismo tiempo Gaby comienza a coordinar el Programa Ciudad Abierta de la Secretaría de Cultura de CABA hasta que en noviembre del 2004 asume como Jefa de Gabinete de la Vicejefatura de Gobierno de la Ciudad; en 2006 es designada Ministra de Derechos Humanos y Sociales de CABA; entre 2007 y 2015 es legisladora de la ciudad; entre el ’15 y el ‘21 es diputada nacional. Anuncia que cuando termine su mandato se retirará de la política, pero pocos días después asume como vocera presidencial.

Su primera declaración fue: “Voy a transmitir las informaciones oficiales del gobierno. Acá se va a poder chequear toda la información, cuestión de que lo que se publique finalmente sea información cierta, verídica. Igual que todos ustedes estamos en contra de que la información se manifieste como rumores o noticias falsas. Estoy abierta para que chequeen todo el tiempo toda la información. Queremos jerarquizar la información, invitamos a todos los colegas a venir a la sala de periodistas, a las conferencias de prensa que haremos dos veces por semana. Y tratar de tener una comunicación pública lo más armoniosa posible, aportar para que la conversación pública sea sobre los temas que efectivamente le interesan a la gente y no estar basado en escándalos, denuncias y otro tipo de situaciones que en realidad convierten al periodismo en algo diferente a lo que tiene que ser, y a la comunicación del gobierno en algo diferente a lo que tiene que ser, que básicamente lo que tiene que ser es transmitir a los ciudadanos lo que está haciendo".

O sea, dio cátedra de autoritarismo desde el primer día; usa el atril para denostar a adversarios políticos y a conciudadanos en general; da informaciones contradictorias; es desmentida por funcionarios que a su vez la desmienten; reta a los periodistas acreditados y ahora aprovechó su cercanía con el poder para que la televisión pública haga con su libro “La revolución de las viejas”, una miniserie de ocho capítulos que se anuncia como la más importante de canal 7, como develó el periodista Alejandro Alfie.

Su carrera política fue financiada por el amigo de todos Hugo Sigman, de quien fue correveydile, según consta en el libro “Los dueños del futuro”

7. Señor con cara de hormiga ampliamente desconocido con credencial colgando. Si uno agranda la foto ve su nombre “Juan Manuel Olmos”, amigui de años de la pareja de Fabiola y del Papa y asesor presidencial, como lo fue Nicolini. Legislador porteño entre el ‘05 y el ‘09 de la era K, integrante del Directorio de la Corporación Antiguo Puerto Madero S.A. y presidente del consejo de la magistratura de CABA, del ’11 al ‘15.

8. Zelig Massa. Militante de la UCeDé, asesor de un concejal de San Martín. Entre el ’94 y el ’96 fue presidente de la Juventud Liberal de la provincia de Buenos Aires, la rama juvenil del partido de Álvaro Alsogaray. Gracias a Luis Barrionuevo fue nombrado en la subsecretaría del Ministerio del Interior y fue asesor de Palito Ortega en el Ministerio de Desarrollo social.

En el ’99, ya por el peronismo fue elegido diputado provincial. Su suegro, Pato Galmarini influyó para que Duhalde lo nombrase a cargo de ANSeS. Fue elegido diputado nacional en el 2005 pero era de mentiritas, nomás porque no asumió, siguió en la ANSeS hasta el 2007, cuando pasó a ser Intendente de Tigre, aliado con el Frente para la Victoria, cargo en el que duró un año porque renunció para ser Jefe de Gabinete en el 2008, cargo en el que duró un año porque volvió a ser intendente del Tigre hasta 2013 cuando asumió como diputado hasta 2017.

Su papá y sus suegros son vacunados vip. Da unas cuántas vueltas de acá para allá, promete meter presos a los dirigentes de La Cámpora hasta que se hace íntimo de los dirigentes de La Cámpora. Nadie le cree nada y la única certeza sobre su figura es que jamás será presidente de la nación, su único sueño. Bueno, además de ser amigo de los grandes empresarios y consagrarse como el mayor ventajita nacional.

9. El nieto del Estado, Santiago Cafiero, el muchacho de la cintita roja en la muñeca; el que mintió sobre las dosis de vacunas que llegaron a Chile; el que ante las denuncias de torturas en Formosa declaró “a nosotros no nos tienen que venir a decir qué hacer con los derechos humanos”; el que ante la fiesta en Olivos dijo “fue un error y un descuido”; el que no supo leer en inglés y después quiso hacerse el vivo insultando “en inglés" a un periodista. En la foto aparece con una carpeta, porque todo inepto con carpeta en la mano parece menos inútil.

No aparecieron en la foto en Los Ángeles ni Gustavo Béliz, ni Ofelia Fernández (quizás era muy temprano), ni Fabiola ni su estilista Carolina Marafioti, a quien ya le permitieron zafar con $200.000 por haber ido a la fiesta en Olivos cuando estaba prohibido. Como contaron los periodistas Luis Gasulla y Federico Teijeiro, sólo el vuelo costó casi medio millón de dólares, porque no tomaron un vuelo común, sino que hicieron un lindo charter de amiguis.

Ninguno de todos ellos, ni los de la foto ni los que no aparecieron tuvieron una sola palabra para los miles de latinoamericanos que en este momento son torturados en Nicaragua, en Venezuela y en Cuba.

Según la ONG Prisioners Defenders, al 31 de mayo hay 1046 presos políticos en Cuba, cumpliendo penas de 10 años o más. Hay 37 de estos presos políticos que son menores de edad.

Ni Cecilia, ni Filomena, ni Vilma ni Gaby y mucho menos Ofelia, Fabiola o Carolina dijeron una palabra de las 134 mujeres presas políticas en Cuba ni de las presas políticas violadas en Venezuela. A la sororidad no le gusta el Caribe.


El jueves 9 de junio de 2022 quedará en la historia negra del país como el día en que Argentina prestó su voz a las tres dictaduras contemporáneas más sangrientas de Latinoamérica.

Qué equivocados están si piensan que alguien lo olvidará.

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