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2 de junio de 2021
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Opinión

La opacidad de las negociaciones con Pfizer

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Nadie sabe lo que pasó con Pfizer. Nadie, con la excepción del presidente Alberto Fernández y el ex ministro de Salud Ginés González García, cuando menos. Pocas horas atrás, el diputado nacional mendocino de Juntos por el Cambio Luis Petri ha presentado un proyecto en la Cámara Baja para crear una comisión investigadora del contrato que nunca se firmó con el laboratorio que logró elaborar, quizás, la vacuna más efectiva contra el COVID de todas las conocidas. Se trata, además, del laboratorio que, antes de los escándalos conocidos y nunca esclarecidos alrededor de la negociación que llevó adelante con el Gobierno nacional, llegó a realizar las investigaciones experimentales del producto en nuestro país con unos 4.500 voluntarios sin llegar a proveer una sola de las vacunas logradas. Se trata, para más datos, del laboratorio internacional que acordó venderles sus vacunas a 103 países, es decir, por lejos a más de la mitad de las naciones reconocidas en todo el mundo.

El proyecto de Petri ha sido firmado por otros legisladores mendocinos, como Claudia Najul y el sanrafaelino Federico Zamarbide. También lo apoyan y lo acompañan Graciela Ocaña, Waldo Wolff, Fernando Iglesias, Luis Juez, Álvaro de Lamadrid, Alejandro Cacace, Ricardo Buryaile, Carla Piccolomini, Ximena García, Pablo Torello, Brenda Austin y Gustavo Menna. El escrito argumenta la conformación de la comisión investigadora luego de que se haya hablado hasta el momento de las supuestas “condiciones inaceptables” exigidas por el laboratorio, de otras “indignas” y hasta se ha mencionado el hecho de que para comprar y recibir las vacunas se llegó a pedir como garantía algunos “recursos naturales” del país entre las condiciones.

La última mención oficial sobre el controvertido asunto ha sido del ex ministro García, quien, luego de confesar estar “podrido” por escuchar supuestas inexactitudes, decidió romper la confidencialidad –de acuerdo con su propia declaración– y reveló que para convencer al laboratorio llegó a ofrecer que cada argentino que recibiera su vacuna firmaría un compromiso por el que no demandaría a Pfizer en caso de sufrir algún efecto colateral secundario no deseado.

En concreto, nada se ha esclarecido en torno a la misteriosa, llamativa y sospechosa negociación que se entabló con el laboratorio. “Está claro que es un disparate decir que reclamaron bienes patrimoniales o recursos naturales de Argentina, como se ha dicho. Ya serían dueños del planeta por la cantidad de países a los que les han vendido la vacuna”, ha comentado la diputada Najul, integrante de la Comisión de Salud, que discutió las condiciones de Pfizer y lo que tenía que dejar claro el país en caso de llegar a firmar el contrato. Najul también asegura que fue ella quien propuso que fueran los tribunales nacionales los que deberían intervenir o mediar en caso de que algún argentino sufriese alguna consecuencia adversa por la aplicación de la vacuna por culpa del laboratorio y negó haber solicitado y apoyado, como aseveró la diputada oficialista Cecilia Moreau, la inclusión en el contrato de la palabra “negligencia” atribuible a Pfizer para evitar posibles acciones indemnizatorias en contra del país.

La palabra “negligencia” dentro del contrato a rubricar con el laboratorio estadounidense es el motivo más extendido por el cual se acusa a Pfizer de no haber querido firmar con Argentina. Se trata sólo de una versión, la de los funcionarios argentinos. No hay otra más, ya que la compañía no ha dicho una sola palabra en torno a por qué –o los porqués– no se ha firmado nada con Argentina. Sí, Pfizer salió a desmentir que le hayan solicitado algún retorno, entendido como una coima para suscribir el acuerdo. Pero, de lo que ha hecho caer el contrato o, cuando menos, prorrogar o suspender su firma, ni una sola palabra.

El término “negligencia” apareció por primera vez en el borrador del acuerdo que se analizaba en la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados, el 30 de setiembre del año pasado. A las 22.32 de aquel día, el diputado Pablo Yedlin (presidente de la comisión) envía el documento denominado “vac covid.docx”, indicando “varios aportes de Tonelli, Cano, Najul, inclusive, Moreau y cosas que surgieron de las preguntas de hoy” donde aparece por primera vez la palabra “negligencia” escrita en el artículo 4, precisamente como excepción a las “cláusulas que establezcan condiciones de indemnidad patrimonial”.

El jueves 1 de octubre, cerca de las 11 de la mañana, los integrantes de la Comisión de Acción Social y Salud de Diputados recibían el correo con el expediente propuesto para su discusión, análisis y aprobación, con las modificaciones al contrato que se le ofrecería firmar a Pfizer, y el 2 de octubre se emitía el nuevo dictamen.

La ley que le daba el marco jurídico al Ejecutivo nacional para firmar los contratos de compra de vacuna se terminaría aprobando durante el mismo mes de octubre del 2020.

Pocas semanas atrás, el subsecretario de Gestión Administrativa del Ministerio de Salud, el epidemiólogo Mauricio Monsalvo, citado por Diputados, dio su versión de por qué no se llegó a un acuerdo con Pfizer. “Hubo dos problemas con la compañía norteamericana”, dijo el funcionario. Cuando se refirió al primero, señaló que Pfizer pidió excluir la palabra “negligencia” del contrato y también de la ley en donde figuraba. “Es un tema que hemos conversado muchísimo, pero el problema concreto por el que no se pudo firmar está vinculado con el marco legal vigente en Argentina y, fundamentalmente, con la negligencia”, agregó Monsalvo.

“El segundo problema se relaciona con un tema un poquito más complejo que el ministerio planteó en una nota. Me refiero a los criterios para la aceptación de la garantía con contragarantía de ejecución en el exterior. Esos son los dos puntos sobre los que no hemos llegado a un acuerdo”, terminó diciendo Monsalvo de acuerdo con la versión oficial de sus dichos que figura en la Comisión de Salud.

Lo único claro es la opacidad de las explicaciones oficiales y del contenido del contrato que no se llegó a firmar con Pfizer. Y tampoco hay que abrigar alguna expectativa sobre la comisión investigadora que se pide conformar en Diputados para llegar a la verdad de lo que pasó. Lo más probable es que no avance y que el oficialismo no vote su conformación. Con lo que será el paso del tiempo el que atente para conocer las verdaderas razones por las que no se firmó con Pfizer, lo que es, por lejos, la mayor apuesta que hacen muchos.

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