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23 de agosto de 2021
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opinión

La gestión radical o la unidad del PJ frente a la mishiadura económica

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Con la campaña electoral lanzada –confirmada por los spots y jingles que han tomado por asalto todas las plataformas y los afiches de la vía pública, de donde surgen miradas apacibles, dentaduras perfectas y luminosas, ojos traslúcidos y caras con marcado abuso de Photoshop– aparece una inquietud entre tantas: ¿las propuestas de seducción que hagan los candidatos de los frentes y partidos estarán a la altura de las circunstancias y expectativas que puedan llegar a despertar?

Está claro que los estudios de campo sobre el humor social han sacado a la luz pública, a la superficie, las mayores preocupaciones de las personas que son, en definitiva, lo que ya se sabe y se percibe: por conocimiento y evidencia mayúscula a la vista de todos o por sufrir las consecuencias de tales demandas sin resolver.

En Mendoza y en todo el país, a tres semanas de las primeras elecciones, el público no está pensando en ellas, pero no puede sacarse de encima la angustia por la inflación y la posible pérdida del empleo para quien lo tiene. Entre esas demandas se reparte 70 por ciento de las preocupaciones más importantes que tienen hoy los mendocinos. El 30 por ciento del universo restante está entre la inseguridad y la pandemia de coronavirus. Elbio Rodríguez, el consultor, analista y economista al frente de los últimos sondeos, viene de reconocer algunas horas atrás que hacía mucho tiempo que la inseguridad no aparecía en las principales urgencias a resolver por los mendocinos.

En el oficialismo han descansado la estrategia electoral –como se sabe de bastante tiempo atrás–, en la fortaleza de la gestión de gobierno, la que está por cumplir seis años, con los cuatro de Alfredo Cornejo y los casi dos que lleva Rodolfo Suarez. Le han sumado, además, el manejo de la pandemia que se ha hecho en la provincia diferenciada de la Nación. El moño se lo pone con las figuras de Cornejo, Suarez y Julio Cobos, como una forma de decirles a todos que lo que hay en verdad es un equipo, como aquel que lograron y expresaron los peronistas en los 90. ¿Alcanzará con eso? Se trata de algo que recién podrá responderse con el resultado de la elección puesto, no sólo ahora, con las PASO, sino en noviembre, con la general legislativa.

El Frente de Todos ha decidido apuntalar sus chances con las fotos y los videos que muestran a todos juntos en una ceremonia de unidad. Anabel Fernández Sagasti y Adolfo Bermejo representan –o pretenden hacerlo–, una suerte de amalgama y síntesis que han alcanzado con La Cámpora, que conduce, por un lado, con los intendentes y peronistas tradicionales por el otro.

El mensaje opositor intenta convencer de que, con unidad, todo se puede conseguir y, si esa unidad acerca a la provincia con el Gobierno nacional, mucho mejor le irá a Mendoza. Como una gobernadora paralela, la senadora Fernández Sagasti se ha movido con esos parámetros y señales: todas aquellas obras que está financiando la Nación o decisiones como la del salvataje de IMPSA –que han sido posibles con el aporte nacional– la tienen a la líder del peronismo provincial como una protagonista excluyente, aunque compartiendo escenario y tribuna con los intendentes y los candidatos que nunca comulgaron del todo con el kirchnerismo. Y por ahí va la campaña y la estrategia electoral.

Sin embargo, en el Frente de Todos aseguran que han tomado nota de las preocupaciones de los mendocinos y que en algún momento de la campaña aparecerán sus ideas sobre esas complejidades no resueltas. Aunque a todo esto le agregan un par de datos: los motivos de los desvelos de los mendocinos no los puede resolver un legislador, sino más bien que caen en la órbita del gobernador o del presidente. Agregan que la campaña es larga y que hay que dejar temas de discusión para la previa de la elección de verdad, la de noviembre, y que es un tema que casi lo tienen acordado con el propio oficialismo; o, si no han llegado al pacto en ese sentido, dicen que tienen miradas coincidentes.

Sin embargo, en el peronismo local se preparan para comenzar a hablar de economía, pero no de la macro, sino de la estrictamente provincial. “Nadie está hablando de la economía de Mendoza como tal”, dijo Lucas Ilardo a este medio cuando fue consultado por el diseño de la campaña. Admitiendo que el Frente de Todos tampoco lo ha hecho hasta ahora, adelantó que entre viernes y sábado llegaría a Mendoza el ministro de Economía Martín Guzmán. “La idea es poner la economía en discusión, en debate”, agrega Ilardo, imaginando que comenzarán con las reuniones que tendrá Guzmán con empresarios, más una charla con universitarios y un cierre con una jornada de análisis del Frente de Todos alrededor de la producción y la economía.

La incógnita seguirá, por ahora, sin ser resuelta como está visto y se puede llegar a aventurar. Mientras, las penurias de los mendocinos intentarán ser aliviadas con alguna que otra palmada y promesa de cambio, o de correcciones a futuro, cuando de lo que se trata es que lo hoy se está diciendo debió aplicarse ayer. Y así se camina, entre un sálvese quien pueda y alguna que otra ficha puesta a la timba electoral, la que jugamos y protagonizamos cada dos años, esperando un pleno que nos saque del pantano.

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