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12 de junio de 2022
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Punto de vista

La energía hoy, ¿y mañana qué?

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Energía asequible, segura, sostenible y moderna. Ello es lo que el objetivo número 7 de la Agenda de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas dice que debemos garantizar

El sistema de generación y provisión de energía eléctrica en la Argentina hoy se encuentra unificado y manejado por CAMMESA quien compra toda la energía que se produce en el país y la distribuye por intermedio de los transportistas (por ejemplo Distrocuyo SA) y finalmente las distribuidoras locales (por ejemplo EDEMSA).

Las fuentes de generación de esa energía son en un 61,4 % térmica, es decir producen energía quemando derivados del petróleo, principalmente gas el que aporta un 89,9% de ese 61,4.  Un 21,7 % de origen hidroeléctrico (por ejemplo Yaciretá), un 7,5 % de origen nuclear (por ejemplo Atucha I) y 9,5 de renovables (eólicas y fotovoltaicas).

Si incorporamos al uso en generar energía eléctrica el resto de los consumos (transporte, industria, agro, usos domiciliarios) tenemos que el 86% es de origen hidrocarburífico (gas, petróleo), el 5% hidráulica, el 3% nuclear, el resto entre no renovables, carbón, bagaso, y otros.

Entre las renovables predomina in lugar a dudas, la eólica. En 2020  tuvo una participación del 74%, seguida de la solar (11%), los pequeños proyectos hidroeléctricos (10%), la biomasa (3%) y el biogás (2%).

La tendencia en el mundo es a priorizar el gas sobre el petróleo y sus derivados, por ser mas amigable o menos contaminante que este último. Se habla de que es el elemento de transición entre el modelo no sustentable basado en los hidrocarburos que es el imperante y el que viene, basado en los renovables.

La apuesta que éste y los gobiernos anteriores han tenido por Vaca Muerta va en línea con que el gas natural es el combustible que lidera el consumo en Argentina, y como dijimos en el párrafo precedente, el elegido como elemento de transición en el mundo.

Todo lo contrario se da con el carbón, por lo que la permanencia en actividad del Yacimiento Carbonífero de Río Turbio, por ejemplo, parece ir en contra de lo que la transición energética demanda. Porque, como quedó claro en Glasgow, el mundo está marcando el inicio del fin del carbón.

Con esto elementos como base pensamos que la política energética en la Argentina tendría que respetar como tendencia los siguientes conceptos:

1) Agilizar la explotación de las reservas petroleras, ya que en un tiempo próximo caerá significativamente el valor de las mismas.

2) Potenciar la explotación de gas de Vaca Muerta por cuanto hoy es el combustible mas requerido y valorado en el mundo, por su valor de transición entre el modelo viejo y el que vendrá.

3) Dirigir la matriz energética propia hacia los mas amigables, y en ese orden, gas, hidráulicas, eólicas, solar, nuclear.

4) En cuanto al acceso a la energía y su uso, el sistema actual sostiene un atraso tarifario que limita el crecimiento de las distintas explotaciones y subsidia en forma errónea a parte de la población que podría pagar una tarifa plena, generando además consumos superfluos en detrimiento de la disponibilidad de energía para la generación de trabajo. Debería trazarse una senda de transición a un sistema de tarifa plena con subsidio a la demanda, esto daría señales claras a la estructura productiva y eficientizaría el consumo de energías sin dejar de atender las necesidades de energía de la población más relegada en sus ingresos o sin ingresos

5) Invertir en investigación sobre el tema energía, fuentes, uso eficiente, etc.

Debe tenerse en cuenta que este tema es el que mueve el mundo, las grandes revoluciones tuvieron que ver con los cambios de matriz energética, del fuego con leña al carbón, del carbón al petróleo…

Por otro lado está el tema de la “pobreza energética” abordado por investigadores del CONICET quienes nos recuerdan que casi 800 millones de personas en todo el mundo no tienen electricidad y 1/3 de la población mundial no tiene acceso a combustibles limpios para cocinar. En Argentina, si bien el 97,7 % de las viviendas se encuentran conectadas a la red eléctrica, solo el 56% de los hogares utiliza gas de red en la vivienda como principal combustible para cocinar. El resto usa gas a granel, en tubo o garrafa y a leña o carbón. Ello ocurre especialmente en áreas rurales. 

Esto en términos globales y atendiendo a que la política energética tiene sus mayores lineamientos en la política nacional.

En tanto en lo referido a nuestra provincia hay varios elementos que nos impactan de lleno, por nombrar solo algunos:

1) Mucho se ha escrito sobre la baja coparticipación que nuestra provincia tiene y su impacto en las cuentas fiscales, mucho mas aún si se lo compara con Provincias como San Luis o San Juan que reciben una copartipacion per capita muy superior a la de Mendoza, buena parte de esta situación viene planteada por que al momento de establecerse los índices de referencia para determinar la coparticipación Mendoza contaba con regalías provenientes de sus explotaciones de petróleo, gas e hídrica que eran muy superiores a las actuales, solo por dar una referencia en los últimos 20 años la participación de las regalías bajo un 75%, paso de estar en el orden del 20% de los ingresos totales de provincia a ser actualmente cerca del 5%. La disminución en la exploración, la falta de inversiones o el poco incentivo para generar nuevas explotaciones afectan directamente el erario púbico.

2) Existen pocos incentivos al ahorro de energía en las distintas actividades de nuestra provincia, hay algunos incentivos a la generación particular de energía pero sin la difusión o la magnitud que hagan atractivo su uso. Desde el estado el ejemplo es malo los gastos de energía en los edificios públicos es altísimo y no hay incentivos para disminuirlos, para dar un ejemplo en general el gasto de energía se paga en la administracion central y no en los lugares en donde se genera ese gasto por lo que su uso indiscriminado no genera ninguna disminución presupuestaria. Tampoco hay disposiciones que obliguen el uso de tecnologías constructivas de disminución de los gastos en calefacción o iluminación.

3) Falta de gestión para incentivar la inversión en producción energéticas. En lo que respecta a energías renovables, nuestra provincia se ha visto fuertemente relegada en comparación a provincias vecinas como San Juan, y en términos de energía convencionales por dar otro ejemplo está muy atrasada en poder aprovechar parte del desarrollo de Vaca muerta que esta sobre nuestro suelo. Esto como ya comentamos impacta fuertemente en las arcas Provinciales. Los esfuerzos no han sido bien direccionados o han carecido de la eficiencia necesaria para poder aprovechar nuestras oportunidades de producción energética.

Para finalizar, este es uno de los temas que por su incidencia en el cambio climático mas preocupan a quienes piensan con seriedad sobe el futuro de la humanidad, entre los que es sabido no se encuentran los políticos, por priorizar siempre lo inmediato, y los empresarios, por priorizar siempre sus ganancias.

 *Los autores son miembros del Grupo Olascoaga.

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