access_time 07:25
|
30 de abril de 2021
|
|
Opinión

IMPSA: “¡A comeeer…! Ya está puesta la mesa”

https://elsol-compress-release.s3-accelerate.amazonaws.com/images/large/1616519780061impsa%20IMPSA%20Impsa%20(1).jpg

Las opiniones están divididas en el sector. Están los que defienden a ultranza el desembarco del Estado en la empresa y que no lograron dormir tranquilos hasta el día en que la Legislatura sancionó favorablemente la ley que autorizó la adquisición de acciones de la compañía por un monto cercano a los 500 millones de pesos, y están, también, los que maldijeron esa sanción acordada entre radicales y peronistas convencidos de que, si la firma hizo las cosas mal a lo largo de los años, no hay razones de ir en su salvataje porque el mismo derecho les asiste a decenas y decenas de emprendimientos productivos que fracasaron sin una mísera ayuda de nadie y mucho menos de un Estado que no les hizo las cosas sencillas, sino que, por el contrario, les sacó hasta la última gota de sangre vía impuestos y malas políticas macroeconómicas.

IMPSA ha sido rescatada de una caída descontrolada y dolorosa por una acción combinada del Estado nacional y del provincial. Ambos aportarán 20 millones de dólares: 15 la Nación y 5 la Provincia. Con lo que 63,7 por ciento de la compañía estará bajo el control nacional; 21,2 por ciento, del provincial; 9,8 por ciento, de los acreedores que la conducían actualmente, mientras que 5,3 por ciento permanecerá en manos de la familia Pescarmona, la fundadora de la reina de las metalúrgicas sudamericanas.

Dos días atrás, el sector metalúrgico mendocino pudo tener una reunión con el ministro de Desarrollo Productivo de la nación, Matías Kulfas, y la mayor parte de sus principales colaboradores. En el encuentro –virtual–, los empresarios del sector lograron arrancarle al funcionario nacional la promesa de que uno de los nuevos directores que tendrá la nueva IMPSA en manos del Estado provendrá del sector privado, que será uno de ellos y, según algunos de los que oficiaron de voceros del encuentro, el elegido puede que sea uno de los más representativos de todos: se trata de Mario Esnal, un ex IMPSA y del agrado y confianza de unas de las variantes del peronismo que gobierna en la Nación.

Al encuentro, los empresarios llegaron con muchas dudas y divididos, como está dicho. La mayoría de los que respiran aliviados por el salvataje del Estado a IMPSA están representados en Asinmet, la Asociación de Industriales Metalúrgicos de Mendoza. Y, por el contrario, aquellos que se oponían o que mostraban reparos al rescate, en su gran mayoría se agrupan en Aderpe, la Asociación de Empresarios Rodríguez Peña, y que se desarrollan en la zona industrial más importante de Godoy Cruz, la del carril Rodríguez Peña, casualmente en los alrededores del gigante metalúrgico.

El temor que siempre tuvieron los primeros estuvo puesto en el futuro de los más de 400 soldadores de primer nivel que hoy trabajan en IMPSA. Si la empresa caía, buena parte de ellos, por no decir todos, en grupos o individualmente, una vez que se hubiesen quedado sin trabajo podrían llegar a inundar el mercado mendocino de talleres, pequeños y medianos, tornando más dura la competencia por los negocios que ya tiene el sector en el Gran Mendoza. Con la llegada del Estado, estos empresarios, también pequeños y medianos en su mayoría, ven garantizado el equilibrio actual del sector entre oferta y demanda, pero, por sobre todo, la seguridad de que seguirán contando con los contratos que tienen con IMPSA o, y eso fue de lo que se habló en la reunión, ampliarlos, multiplicarlos y, principalmente, asegurar que mucho de lo que genere la nueva compañía se quede en la provincia y no se vaya hacia otras latitudes. Una de las objeciones que le hace y le hizo el sector industrial mendocino a la IMPSA actual es que buena parte de los insumos los compra en el exterior, en China mayormente, y dentro del país, en la zona industrial de Rosario.

Por eso, con Kulfas, los metalúrgicos se sacaron –o intentaron sacar– varias dudas y arrancarle un compromiso variado, con muchas aristas: que como la empresa está en Mendoza, se tenga en cuenta a los mendocinos en todo sentido; que no se transforme en un coto de caza de la política, como sucede con alguno de los organismos del Estado; que la nueva IMPSA tenga el estatus de YPF o de Aerolíneas; que se asocie en una suerte de alianza estratégica a INVAP, la sociedad de Investigaciones Aplicadas que se ocupa del
desarrollo y la comercialización de productos tecnológicos de avanzada; que la compañía continúe como una sociedad anónima, controlada por el Estado, y que el pasivo que hoy tiene sea respondido con el resultado de los buenos negocios que puedan surgir, y no del aporte del Estado, como algunos ya sospechan.

Los mendocinos terminaron el encuentro satisfechos porque, entre otras cosas, lograron que Kulfas les adelantara el apoyo concreto a un programa de
desarrollo de proveedores locales de IMPSA, además del visto bueno al ingreso de Esnal como uno de los nuevos directores que tendrá la compañía.

Todo parece estar encaminado, entonces, para que la metalúrgica comience a andar bajo el influjo estatal, como una pieza más de ese inmenso universo en el que se ha transformado el Estado argentino, cada vez con más peso por sobre la estructura de todo el Producto Bruto Interno. Los empresarios ahora irán por Mendoza y su gobierno, e intentarán arrancarle a Rodolfo Suarez que el director que le corresponde a la Provincia también sea del sector privado. No se sabe bien cuál será la respuesta ni tampoco cómo terminará la historia del pedido de fondos a la Nación para integrar aquel 21 por ciento y fracción que le corresponde por ser parte de la empresa.

SEGUÍ LEYENDO:

Diario El Sol Mendoza. Domicilio: La Rioja 987, M5500 Mendoza. Argentina. Director Periodístico: Jorge Hirschbrand. © Copyright Cuyo Servycom SA 2020. Todos los derechos reservados.