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23 de julio de 2021
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Opinión

Hacer política no es fácil: colectoras, Bento, Ramón y el riesgo electoral

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Pocas veces la política da oportunidades de ganar en grande sin asumir riesgos importantes. Los casos de políticos que alcanzaron la gloria con apuestas mínimas, comprometiendo poco y nada de su capital de imagen y de credibilidad y hasta del patrimonio personal, son contados con los dedos de la mano. El lector queda liberado, si lo considera pertinente, a buscar por sí mismo en la historia reciente de la provincia o del país los ejemplos de esta máxima contada en pocas palabras, y corroborará lo dicho. Por lo general y cuando se viene de atrás, los riesgos suelen ser importantes y peligrosos, para alcanzar, al menos, una parte de la gloria o el beneficio buscado.

El peronismo mendocino, que viene a los tumbos desde una década a esta parte, persiguió la unidad con denuedo para, a partir de una base sólida y sin fugas, prepararse como corresponde para enfrentar a lo que ya emerge como una hegemonía persistente de los radicales con sus socios del Pro, la que amenaza con romper aquella marca que tiene el peronismo de los años 90, la del famoso Equipo de los Mendocinos de Bordón, Gabrielli y Lafalla, que consiguió gobernar durante 12 años seguidos la provincia.

El kirchnerismo, cuando logró controlar el justicialismo con Anabel Fernández Sagasti, entre otros objetivos, se propuso recuperar para el peronismo el poder institucional de la Provincia. La unidad ha sido una búsqueda permanente, casi obsesiva. Cuando, recientemente, Fernández Sagasti pudo cerrar la incorporación para el Frente de Todos del líder de Protectora, José Luis Ramón, lo festejó como uno de los goles más importantes de su carrera. Pero en la intimidad debió saber que, como todo, correría riesgos y peligros que no podría soslayar: entre ellos, la negativa del peronismo tradicional, al que había derrotado legítimamente en la gran batalla por la conducción, a cederle espacios al histriónico diputado de la frazada.

Una reacción y una respuesta, hay que decir a todas luces injusta por parte de los históricos peronistas no K –los intendentes en su mayoría–, que esconde el no haberle reconocido a la senadora nacional una mayor habilidad para lograr lo que ellos pretendieron en su momento, cuando coquetearon con Ramón y hasta en una supuesta candidatura conjunta que imaginaron para el 2019.

Claro que Fernández Sagasti planificó la incorporación de Ramón acompañada por esa estrategia decidida y clara del kirchnerismo nacional en el Parlamento, que siempre que lo necesitó, buscó y encontró la ayuda del bloque liderado por el referente de Protectora. El problema hoy es lo que supuestamente está midiendo en las encuestas Ramón: según los números del diputado nacional que le habría mostrado al presidente Alberto Fernández, se trata de unos 9 puntos a su favor; según las encuestas que el kirchnerismo ordenó realizar en Mendoza algunos días atrás, Ramón cuenta con no más de 5 puntos de aceptación, y el impacto de su incorporación en la gente aporta más visiones negativas que positivas.

La lógica de Fernández Sagasti es ganar esos puntos o parte de ellos, aunque sean pocos. Todo vale y se sabe que el efecto de la jugada hacia fuera no es festejada por los mendocinos, en su mayoría. Entonces, Ramón tiene que ser parte del armado, con lo que tiene que estar en las listas. Tiene que estar en las listas en los lugares que le corresponden o le pertenecen a La Cámpora, dicen los intendentes del peronismo tradicional. Qué lugar ocupará en las listas del Frente de Todos, Ramón, todavía nadie lo sabe y es el gran dilema a resolver antes del plazo, que vence mañana. Pero no se descarta que su lugar sea el de candidato a la Legislatura, más que al Parlamento nacional.

Las colectoras han surgido como una respuesta a ese dilema y significan parte de los riesgos que decidieron asumir la joven senadora y su fiel generalato. Para el armado provincial, Ramón quiere dos legisladores provinciales y, al menos, 6 concejales. Para los ediles le han propuesto que vaya a competir contra la lista oficial y se gane esos lugares por la vía de las colectoras, que tanto revuelo han generado por estas horas.

Está confirmado, en gran medida, que no lo dejarán liderar la lista de diputados nacionales, un lugar de privilegio reservado para Adolfo Bermejo. Entonces, según se ha podido saber de fuentes fiables, es probable que le ofrezcan ser candidato a legislador, encabezando algunas de las listas del Primer Distrito, que integran Guaymallén, Las Heras, Capital y Lavalle. De confirmarse el arreglo, Ramón pasaría a formar parte de la Legislatura provincial, un escenario hasta ayer desconocido.

Si lo de Ramón es considerado en el Frente de Todos la exposición a un riesgo cierto por las consecuencias negativas que pueda tener en el electorado, también lo ha sido la alternativa de las colectoras, por, al menos, un par de razones: la primera es que el electorado decodifique que no hay unidad cierta en el peronismo mendocino como hoy se afirma con las manos en el fuego por parte de los principales dirigentes; la segunda tiene impacto político y también judicial, además de resultado incierto: se trata de la judicialización del mecanismo de las colectoras que, de ser usadas como todo indica por el Frente de Todos, es muy probable que terminen siendo impugnadas por Cambia Mendoza. Esa posibilidad ya fue adelantada por el gobernador Rodolfo Suarez y el diputado nacional Alfredo Cornejo.

Está fuera de discusión que, para Fernández Sagasti, la fórmula de las colectoras es legal y que podrá apelar a ellas. Pero, si son denunciadas por el Gobierno, quien tiene que decidir será el juez federal con competencia electoral, Walter Bento. La sospecha que intriga al peronismo y que le apareció el miércoles cuando Suarez y Cornejo advirtieron que irán a la Justicia en contra de las colectoras es que se ha caído en una trampa de la que le resultará muy difícil salir: si Bento resuelve que el Frente de Todos no podrá usarlas por ilegales o por no estar permitidas, perderá la herramienta con la que pretendía resolver las diferencias internas que existen en varios departamentos y una de las soluciones para el intríngulis Ramón; si Bento resuelve a favor, de inmediato se montaría una campaña por parte del oficialismo que conducen Suarez y Cornejo denunciando la complicidad entre un juez que fue nombrado y protegido por el kirchnerismo y el propio kirchnerismo que quiere ganar las elecciones legislativas en Mendoza y gobernarla desde el 2023.

Sensible caso que caerá en manos de un juez, Bento, que hoy enfrenta un grave proceso judicial en su contra, acusado de liderar una banda de abogados, espías, delatores, narcotraficantes y personas de mal andar, que ofrecía beneficios a condenados o procesados a cambio de fuertes sumas de dinero.

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