access_time 07:36
|
8 de septiembre de 2021
|
|
Opinión

Es la madurez, según Anabel

https://elsol-compress-release.s3-accelerate.amazonaws.com/images/large/1616544909458anabel%20fern%C3%A1ndez%20sagasti%20(2).jpg

“Cuando era más jovencita me tentaba mucho pelear por esto, por cuestiones políticas, partidarias, que estaban fuera de la agenda de la ciudadanía. Hoy, que he madurado, me parece que si ponés adelante los intereses de la gente, si trabajás para que estemos un poco mejor, hay que sentarse en una mesa. Alfredo Cornejo ha hecho lo inverso: antes acordaba con todo el mundo, con Néstor, con Macri, con De la Rúa y ahora no quiere acordar ni sentarse a discutir con nadie que no piense como él”. La cita, el pensamiento y esa declaración en tono de confesión le pertenecen a Anabel Fernández Sagasti y lo compartió ayer, en medio de la entrevista que le realizó el programa Opinión, de la mañana de LVDiez.

Anabel Fernández Sagasti, la senadora nacional que busca la reelección en estas elecciones; la senadora dilecta y preferida de Cristina Fernández de Kirchner; la dirigente que unió a todo el peronismo detrás de su figura en elecciones internas limpias, buscando orientar y liderar a la oposición con el fin de que recupere el poder que perdió en el 2015, dice que ha madurado. Y, como ha madurado, dice hoy que por la vía de los acuerdos Mendoza encontrará la senda del crecimiento. ¿Por qué poner en dudas la declaración de Fernández Sagasti, si con el paso del tiempo entendió que debía permitir el contacto con los medios, que los periodistas le hicieran preguntas y le pidieran explicaciones de esto y lo otro; medios y periodistas de toda laya, se entiende, críticos e independientes al y del kirchnerismo, y no sólo con los afines o condescendientes con los que se pudo sentir más cómoda? Si es por esto y por otras tantas posibles cosas y motivos más, la senadora ha madurado y ha cambiado.

Diez años atrás –cuando Cristina Fernández de Kirchner en la Presidencia intervenía las listas de candidatos legislativos en todos los distritos del país para allanarles el camino a su hijo, Máximo Kirchner, y a La Cámpora, la agrupación que había nacido pocos meses atrás, afianzar la hegemonía K que había comenzado con Néstor y que se afirmaría con ella en la primera magistratura– Anabel resultó ser la elegida en Mendoza.

Aquella designación sorprendía a propios y extraños, tanto que el primer desconcertado sería Celso Jaque, el gobernador de entonces, que no tenía idea de su existencia. Máximo, Wado de Pedro, Andrés el Cuervo Larroque, Mariano Recalde, Mayra Mendoza y otros tantos, como la mendocina Anabel, todos miembros de la agrupación, una guardia pretoriana del gobierno de Cristina, de sus ideas, designios, decisiones, metas y demás, se caracterizaban por evitar los medios y al periodismo porque entendían –como lo había enseñado Néstor y Cristina– que no sólo había que desconfiar de la prensa, sino también evitarla, porque el único trato con la gente debía ser siempre directo, sin intermediarios ni intérpretes.

Incluso Alfredo Cornejo –mencionado ayer por Anabel como uno de los que hoy ha hecho el camino inverso al pasar de representar una política y métodos de los acuerdos y pactos a negarse a todos en la actualidad, según su mirada,– resultó ser en Mendoza otro de los exponentes firmes de aquella mirada antiperiodística. Néstor Kirchner y Cornejo coincidían en que a los medios había que conducirlos y dominarlos o enfrentarlos, porque entendían que la agenda política debía estar bajo el control absoluto de los políticos y no de los medios, imponiendo lo que la política debía hacer o dejar de hacer.

Por qué poner en dudas el cambio de vista de Anabel y el proceso de maduración del que ella misma habla. De ninguna manera. Y puede que, como a todos o a casi todos, el paso del tiempo le haya permitido ver las cosas de diferente formas y maneras, lo que es natural; o aquello que, en términos metafóricos, le atribuyen haber dicho al premier inglés Winston Churchill: “Si no eres liberal a los 25 años, no tienes corazón. Si no eres conservador a los 35, no tienes cerebro”.

Ya se ha dicho muchas veces que Fernández Sagasti encara una misión titánica. El peronismo quedó demasiado maltrecho luego de las administraciones de Jaque y Francisco Pérez. Aquel desaguisado que se produjo con el manejo del Estado provincial es tomado hoy, todavía hoy, por el actual oficialismo y por Cornejo especialmente como argumento del endeudamiento al que se tuvo que entregar Mendoza desde seis años a esta parte. “La deuda se explica por el déficit que dejaron Jaque y Pérez”, dicen hoy a coro en Cambia Mendoza. Pero, para Fernández Sagasti, aquellos millones de dólares se debieron invertir en capital de trabajo y en la producción. Sólo así estarían bien justificados.

En el cambio de formas, de tonos, de modos y de algunos puntos de vista del pasado que pudieron haber sufrido algún cambio, la principal retadora de Cornejo y de todo el oficialismo para este proceso electoral les dice a todos los mendocinos que “no hay que discutir el pasado, sino discutir qué hay que hacer”. También aclara que con los mensajes y estrategias de campaña que ha utilizado hasta aquí el objetivo fue convencer de la necesidad de los pactos y acuerdos y no que la vida es un carnaval, como el tema musical que la acompañó en una primera etapa: “No era (que) la vida es un carnaval… sino el optimismo de los candidatos y que las cosas pueden mejorar. Optimismo, pero no vacío; sino optimismo de la voluntad, es decir, una trabaja para que las cosas mejoren y de eso se trataba”.

Allí está Anabel Fernández Sagasti, al frente de otra batalla electoral liderando al peronismo en una Mendoza que, todo así lo indica, abomina de los estilos prepotentes y las imposiciones del kirchnerismo. La senadora hoy les dice a los mendocinos, sin decirles, que no es aquello que los mendocinos rechazan. Necesita que le crean para perforar el piso y el techo de los convencidos, de los leales, de los que siempre están y estarán.

¿Te pesa ser la representante o la hija política dilecta de Cristina en Mendoza; en una Mendoza en donde ese estilo parece que no garpa? “Yo soy peronista de cuna, nací en una casa peronista y mi estilo de vida es el peronismo, por supuesto que de Cristina aprendo y aprendí muchísimas cosas, como de otros dirigentes que tuve el honor de ser compañero de banca, ex gobernadores, gobernadoras; pude aprender de personas con mucha experiencia. La realidad es que el peronismo mendocino como el de otras provincias tiene sus particularidades, sus ópticas y ahora, después de un tiempo que venimos trabajando intensamente, estamos recuperando la unidad, que era lo que había que hacer antes de salir a dialogar y reconquistar la confianza de los mendocinos”. Además de todo eso, las confesiones de la senadora no se quedaron ahí. Dijo empatizar con los mendocinos, cansados de ver peleas y enfrentamientos en los medios por tantas cuestiones antagónicas entre los políticos: “No sé si te pasa. A mí me apasiona la política, pero a veces, cuando veo que se discute el sexo de los ángeles, que nunca vamos a descifrar, cambio de canal, porque la verdad es que, sobre todo en esta situación de pandemia, hay que ponerse a trabajar para solucionar los problemas”.

Se verá el domingo con el resultado de las PASO, o bien en noviembre, cuando termine el proceso electoral de medio término el resultado de la metamorfosis, o de ese cambio de punto de vista lógico y natural que, según Churchill, opera cuando se alcanza cierto grado de madurez. A los 35 años, como casi, casi los que tiene Anabel.

SEGUÍ LEYENDO:

Diario El Sol Mendoza. Domicilio: La Rioja 987, M5500 Mendoza. Argentina. Director Periodístico: Jorge Hirschbrand. © Copyright Cuyo Servycom SA 2020. Todos los derechos reservados.