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3 de mayo de 2021
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Opinión

El maleficio de la sábana corta, el COVID y sin planes alternativos

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Se trata de una aseveración contrafáctica eso de afirmar que al gobierno de Rodolfo Suarez lo salvó la pandemia, como tantos sostienen por ahí, en medio de los contertulios habituales que le dan de comer a los análisis políticos. Pero quién puede afirmar lo contrario cuando se ha develado el contenido del segundo discurso que ha dado el mandatario ante la Asamblea Legislativa inaugurando el período de sesiones ordinarias de la Legislatura en este todavía enigmático e incierto 2021.

Está claro, también y para ser justos, que Suarez no ha tenido más alternativa que ocuparse y concentrarse en los efectos del COVID, en la respuesta del Estado ante tanto daño que la peste está produciendo y en lo que puede ocurrir mañana y todo lo que pueda estar demandando la situación y que no se conoce, entendiendo el mañana como lo que viene de aquí en más y no más allá de las próximas semanas.

La pandemia obligó a Suarez y a su gobierno a no hacer planes a largo plazo y buscar, día tras día, respuestas que eviten una explosión total y absoluta del sistema sanitario provincial y a mantener con vida lo que se pueda de la economía, en una provincia que, como todo el mundo lo sabe, además de los fondos coparticipables y de los programas nacionales que han apoyado el pago de los salarios de muchas empresas y de la asistencia social directa a los más vulnerables, necesita de sus propios recursos para completar lo que necesita para mantenerse con vida. Sólo con lo primero no alcanza, a diferencia de lo que ocurre con el funcionamiento de otras provincias.

Pero, a diciembre del 2019, cuando arrancó la gestión, no se tenía idea de la pandemia y Suarez pensaba e imaginaba que podría darle un giro de 180 grados a una provincia que él veía ya equilibrada y con un Estado en el punto justo para permitirles a los privados el crecimiento, el desarrollo y el despegue. Estaba, además, convencido de que rompería la inercia de la matriz económica de Mendoza, dominada por la modorra, para ir a una revolución de la producción en todo sentido soñando con la minería a gran escala, con la construcción de Portezuelo a todo vapor, con una economía del conocimiento en pleno auge y el resto de las variables en las que se sustenta Mendoza, como el petróleo y desde ya que la vitivinicultura contagiadas de tanto vigor circundante multiplicando la actividad, las exportaciones y los empleos.

Pero nada de lo pensado y soñado sucedió porque, como también ya se sabe, Suarez renunció al combustible con el que pondría a una velocidad superior el motor de la provincia, cuando una parte de la sociedad movilizada le dijo que no al corazón y alma de los cambios en la matriz. Y desde ahí en adelante le ha costado al gobierno hallar un nuevo norte y horizonte económico más allá de los programas que se fueron ideando.

A Mendoza no le alcanza, claramente, con los programas vernáculos que se idearon tras el fracaso del plan para activar la parte dormida de la matriz económica. Tampoco con la tendencia a reducir gradual y progresivamente ingresos brutos para algunas de las actividades como se ha venido haciendo. De igual forma, es lo que esta administración ideó y que pudo continuar de la anterior, dejando en evidencia, claramente, que no había plan B, ni C tras el golpe recibido en el verano del 2020 y antes de que arrancara la peste, una suerte de tabla de salvación, paradójicamente, para muchas administraciones de gobierno que trazaron su hoja de ruta con muy pocos elementos en la mochila de viaje.

Ahora Suarez, desde lo económico, apuesta a una Ley de Fomento a la Inversión Industrial como alternativa a aquella modificación sustancial que le pretendía dar a la economía mendocina del comienzo de la gestión. Fue uno de los anuncios, quizás el único de fondo, que pronunció el sábado. Se trata de un sistema provincial de incentivo a la promoción industrial que busca, además, la diversificación. Como incentivo ofrecerá exenciones impositivas. Esta ley, más el Mendoza Activa II y el Enlace, herramientas que han funcionado bien y que han movido, para el caso del Mendoza Activa, alrededor de 22 mil millones de pesos en más de 2 mil proyectos presentados en medio de la pandemia de coronavirus.

No hubo sorpresas, por otro lado, en la insistencia gubernamental con ese proyecto de reforma de la Constitución anunciado en el 2020. Está claro que ante el No de la oposición, el gobierno de Suarez gastará hasta el último suspiro de vida que tenga el proyecto para capitalizarlo a su favor en medio de la campaña electoral y si tiene suerte, seguirá con lo mismo hasta el 2023. Porque ya no importa el grado de convencimiento que tenga el gobierno sobre la necesidad de hacer o no la reforma institucional que pregona. Lo que le importa a esta altura es conducir a la oposición a niveles de contradicciones o de posturas impensadas cuando de hacer ahorros en el Estado o menos gasto de la política se trate. Ese proyecto, junto con las dudas que tiene la oposición en torno a la nueva ley de educación y al Congreso Pedagógico que ha propuesto, se constituirá en la columna vertebral del discurso de campaña que seguramente elaborará el oficialismo para las elecciones venideras que, además, se realizarán en forma conjunta con la Nación, posiblemente en setiembre las PASO y en noviembre las generales legislativas.

Y está claro que esa mirada mendocinista a la estrategia de gestión de la pandemia, que ha ratificado ahora con las diferencias planteadas frente al nuevo estatus de situación que anunció el presidente Alberto Fernández para los próximos veinte días y, como sucedió en buena parte del 2020, le han significado a Suarez cosechar adhesiones o ratificarlas de acuerdo con los resultados de los sondeos que le acercan.

De igual forma, quizás no se sepa nunca si en verdad se fue diferenciando de la Nación por necesidad económica (la provincia no puede pararse más de lo que se frenó el año pasado) o si lo hizo por visión política en línea con alguna especulación sobre un mejor posicionamiento en la escena nacional.

Tampoco importa mucho revelar tal incógnita. Si es cierto que parece haber tomado un sendero distinto al pensado en función del estilo de acción con el que dijo llegar al poder en el 2019, obligado o no. Lo mismo da.

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