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6 de octubre de 2021
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Opinión

De noche, no todos los gatos son pardos

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Claudia Najul y Federico Zamarbide.

“Algunos se apuraron en tomar la decisión de no dar quórum, cuando no hicieron todas las consultas necesarias y cuando hay que atender otras cuestiones y razones, como, por ejemplo, la representación de la gente antes que la pertenencia partidaria”, deslizaron en tono crítico un par de asesores y colaboradores que suelen trabajar con los diputados mendocinos Claudia Najul y Federico Zamarbide, de la bancada de Juntos por el Cambio, y los únicos de oposición junto con dos legisladores de la izquierda que bajaron al recinto para la sesión. La foto de ambos circuló por todo el país y rápidamente se viralizó, como también el aplauso que recibieron por parte de los diputados del oficialismo que esperaban en sus bancas –y en vano– llegar al mínimo de los 129 legisladores para iniciar la sesión, la primera presencial en casi veinte meses, pandemia de coronavirus mediante.

El proyecto de ley para el etiquetado frontal de los alimentos concentrados que deberá indicar la cantidad de azúcar, sodio y grasas trans que contienen esperaría una mejor oportunidad y se quedaría sin tratamiento y sin alcanzar el estatus ansiado. Y la polémica entre kirchneristas y opositores no aguardaría un solo instante para escalar a los niveles acostumbrados en momentos de alta tensión política como el actual, más con una elección crucial de medio término a la vista.

Lejos de las consabidas y acostumbradas tretas del oficialismo, y en particular del diputado Máximo Kirchner para convocar de urgencia a una sesión especial y presencial sin acuerdo previo sobre el temario y sin aviso más que con algunas horas de antelación, lo cierto es que la movida provocó la apertura de una brecha en la bancada opositora que hasta el momento ha venido sosteniendo una unidad llamativa y hasta envidiable, quizá, por la variedad de criterios que anidan allí adentro. Una unidad que le ha permitido, por otro lado, mantenerse competitiva, y acalladas y soterradas, en buena medida, las naturales tensiones que han surgido en sus filas por el fin de mandato de algunos de sus referentes y las aspiraciones y ambiciones hacia delante.

Pero, la posición del PRO pudo más y se llevó consigo, a la rastra, al cordobés Mario Negri. El radical logró que el bloque que preside no diera quórum, sin muchas razones aparentes más que un condicionante para que añadiera a la lista de temas un puñado de proyectos de ley que podrían haber sido negociados, dicen sus críticos, para ser incluidos en las sesiones ordinarias que quedan o tal vez en las extraordinarias.

“Es cierto que cuando convocan a sesiones como la de ayer con algún proyecto popular y con el que todos o la mayoría está de acuerdo suelen meter otros, como cuando han intentado hacer la reforma judicial. Pero, en este caso, no había otra cosa, y lo más importante es que se podría haber convertido en ley el etiquetado frontal por el que venimos batallando desde muchos años a esta parte”, reflexionó el senador Julio Cobos, actual candidato a diputado nacional para las elecciones de noviembre y quien decidió enfrentarse públicamente a la estrategia y posición defendida por el cordobés Negri, el líder del bloque radical que condujo a su bancada, a instancias del Pro, a no dar el quórum.

Ciertamente que la sesión, fallida, dejó consecuencias en todos los frentes. Así como los mendocinos mostraron un comportamiento fragmentado, con Najul y Zamarbide dando quórum; con Alfredo Cornejo y Jimena Latorre aparentemente llegando tarde a la cita por la falta de vuelos; con un Luis Petri que se mantuvo firme en no dejarse arrastrar por la presión del kirchnerismo y por ello decidido a no sentarse en la banca; con un Omar De Marchi alineado a lo dispuesto por el PRO y cercano a las voces que denunciaban un “chantaje” K, el oficialismo no logró reunir a todos sus legisladores, un fracaso que le atribuyen a la ineficiencia del hijo de la ex presidenta.

Porque, si bien Máximo Kirchner consiguió que los diputados tucumanos que responden a Juan Manzur se hicieran presentes en la sesión aunque provienen de una provincia azucarera –potencialmente perjudicada si se aprueba el etiquetado frontal–, no consiguió a otros necesarios, como Alcira Figueroa, de Salta; José Luis Martiarena, de Jujuy (el mismo que propuso días atrás nacionalizar los depósitos en el sistema bancario de todos los argentinos); Juan Mosqueda, de Chaco; Graciela Navarro, de Santiago del Estero, y Karim Alume, de San Luis. Al oficialismo le faltaron siete votos propios. Sin embargo, Kirchner optó por cargar las culpas en la oposición.

Las viejas y tradicionales jugadas y maniobras de opereta, las agachadas, las traiciones, las emboscadas, las dudas y sospechas, las extorsiones, la grieta, en definitiva, y la campaña electoral impidieron que una norma clave, con acuerdo mayoritario para ser aprobada, se convirtiera en ley. Un proyecto que, con viento a favor, puede que tenga otra chance la semana que viene o la próxima en una sesión que se acordó ayer mismo buscará el consenso sobre los proyectos a ser analizados. Así surgió luego de un encuentro reservado en la oficina del presidente de la cámara, Sergio Massa, con Máximo Kirchner, el radical Mario Negri y el diputado del Pro Cristian Ritondo.

Además del etiquetado frontal, el oficialismo pretendía tratar la protección de las personas en situación de calle y declarar el águila harpía o arpía monumento natural. También se avanzaría en la sanción del régimen previsional y especial para obreros y contratistas de viña, un proyecto que prevé la jubilación anticipadas a los 57 años de estos trabajadores, con 25 años de aportes y una indemnización para los contratistas a quienes la ley les garantizará una participación de la producción de entre 15 y 19 por ciento, descontados los costos.

Los legisladores de Juntos por el Cambio contrarrestaron con otros proyectos y condicionaban la sesión a que se sumaran la prórroga de la Ley Ovina (vencida desde abril), la Ley de Emergencia Educativa y el compromiso para avanzar en la modificación o derogación de la Ley de Alquileres y otro para tratar la boleta única.

El clima previo a las elecciones y las profundas diferencias entre el kirchnerismo gobernante y la coalición opositora que viene de ganar en las PASO se impusieron, como está visto, a proyectos de alto impacto: como siempre, los intereses de unos pocos contra el de muchos, o el de una mayoría o de todos, pesando más.

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