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19 de noviembre de 2021
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Buscaban la casa propia, pero encontraron sus sueños rotos

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Lucía Silva, Guillermo Galeazzi, Carlos Cabeza, Alicia Pereyra, Débora Saavedra, María Accinelli, Susana di Lernia, Mauro D. y Sergio Sideruk, comparten el dolor y la angustia de haber sido estafados. Más que eso: se les hizo trizas el corazón y se les rompió la esperanza de contar con su vivienda propia, la familiar, la que habían planificado con sus parejas, sus hijos y los que están por venir.

Sus nombres están a la cabeza de un expediente judicial en Delitos Económicos. A medida que van dando a conocer su situación ya ni siquiera se sorprenden cuando ven cómo se suman otros damnificados como ellos, no conocidos, con las mismas historias y los sueños rotos.

De acuerdo con la reconstrucción que desde hace varios meses se está haciendo de lo que ya se considera una estafa masiva, el drama para estas personas y sus familias arrancó en el 2017 cuando la empresa Viviendas Norte de Fiorentino SRL comenzó a promocionar en Facebook que construía viviendas industrializadas, a un relativo bajo costo, con una entrega pautada a pocos meses, un pago inicial y el resto en cuotas fijas.

Cuatro años después, no menos de 30 familias se vieron a sí mismas unidas bajo un perjuicio común: perdieron sus ahorros, sus bienes, la plata que algunos habían pedido prestada a conocidos o parientes, o las que habían solicitado en financieras y sin nada de nada. Confiaron en que les construirían sus casas. Al cabo de un tiempo, las denuncias realizadas y las investigaciones abiertas dan cuenta de una misma carátula: estafa, asociación ilícita, evasión fiscal, coacción y amenazas en contra de una firma que tiene como marca de fantasía Viviendas Norte, y una supuesta SRL de nombre Fiorentino detrás.

Detrás de aquellos nombres que encabezan los expedientes judiciales, hay otros y otras historias. Algunas de ellas se cuentan aquí:

√ Sergio está casado y tiene dos hijos, de 5 y 2 años. A fines del 2019 emigró junto a los suyos desde Buenos Aires hacia Mendoza “con el sueño de instalarse en la provincia y contar con la casa propia”. Atraídos por el posteo de la empresa constructora en Facebook, firmaron un contrato para adquirir una casa en mayo del 2020, ante una escribana aparentemente matriculada. Adelantaron en efectivo el 80 por ciento del total que se les solicitaba. El dinero lo reunieron con ahorros, más dinero que les prestaron. Nivelaron el terreno, consiguieron la aprobación de los planos por medio de la municipalidad, pero las obras nunca empezaron. “Entregamos todo lo que teníamos”, dice Sergio hoy. Se quedaron en la calle. Los cuatro viven en una habitación prestada. Llevan dos años esperando. El estrés, la ansiedad y demás inconvenientes derivaron en problemas de salud para uno de los hijos.

√ En el 2017, Alicia y su pequeña hija fueron en busca de la casa propia. Firmaron contrato para la construcción de una vivienda de 42m2, con techo suspendido. La estructura debía ser sismo resistente de acuerdo con lo firmado y garantizado por la empresa. Alicia adelantó 150.000 pesos en efectivo más una Suzuki Vitara. Con esos recursos la obra quedaría cancelaba en un 100 por ciento. En agosto del 2017, al visitar la obra, Alicia constató que el piso se movía y que podía estar mal construido. Un ingeniero civil corroboró que la estructura era insegura y que generaba un potencial riesgo hacia las personas que pudiesen habitarla. La empresa aseguró que volvería a construir la vivienda. Tiraron abajo lo construido y se llevaron los materiales. No aparecieron más. Actualmente, Alicia vive en una situación comprometida. Está costeando el préstamo del dinero que tomó y con el que le pagó a la empresa. Vive precariamente junto a su hija de 6 años, sin vivienda y sin auto.

√ Lucía firmó contrato con la misma empresa el 25 de octubre del 2019. En ese momento abonó la suma de 585.000 pesos, y se comprometió al pago de 40 cuotas de 15.000 pesos cada una. Al tiempo apareció la pandemia y las demoras en la construcción de la vivienda. Desde la empresa se aducía que no arriesgarían el personal ante el temor de los posibles contagios. Las excusas se acumulaban y se sumaban: falta de materiales, licencia del personal y otras más. Nunca más hubo respuestas. Lucía padece de una dolencia en el corazón y será intervenida la semana que viene. “Mi problema de salud se agravó por esta situación con la empresa. Lo venía llevando con medicación y un tratamiento específico. Ahora me tienen que operar la semana próxima”.

√ Martín quería construir su casa. Por medio de Facebook tomó contacto con Viviendas Norte. El contrato que se firmó era por la entrega de la casa llave en mano. En agosto del 2019 hizo un pago de 250.000. Y un mes después pagó el total del costo de la vivienda hasta un monto de 850.000 pesos. La empresa denunciada le aseguró que la construcción definitiva no demandaría más de 6 meses. Ellos se encargaban de todo hasta la finalización y entrega de la casa. Recién en marzo del 2020 la empresa comenzó con la construcción de la platea. A los pedidos de explicaciones respondían que se encontraban atrasados pero que cumplirían con lo pactado. Según Martín, le aseguraban que tenían comprado todos los materiales y que no había de qué preocuparse. Por buena parte del 2020 no hubo novedades de los trabajos ni de la empresa hasta que en setiembre se retoman las tareas. Hasta ese momento, Martín recibía amenazas varias que atribuye a los reclamos que le hacía a la firma. Sólo se levantaron las paredes y la obra gruesa. El avance fue de 40 por ciento. Hoy no le responden llamados y han bloqueado los teléfonos. El último contacto fue una burla y una amenaza del responsable de la empresa. En abril del 2021 se registró el último contacto.

√ En marzo del 2018, Cristina firmó el contrato con Viviendas Norte, en la oficina de una escribanía ubicada en la calle Pedro Molina de Ciudad. Cristina pagó 40 por ciento del total de la vivienda y el resto se financiaría en 48 cuotas fijas. En 6 meses le entregarían la vivienda y las obras debían arrancar 20 días luego de la suscripción del contrato. Pero, recién a los 3 meses comenzaron los trabajos de la platea, levantaron la estructura y colocaron el techo de chapa, todo con serias falencias. Los reclamos nunca fueron respondidos. Cristina pagó 30 cuotas, además del anticipo de 40 por ciento del total de la vivienda que terminó perdiendo.

√ Guillermo compró una vivienda a Viviendas Norte en marzo del 2020. Pagó 7.500 dólares, además de 575.000 pesos en efectivo. Le quedarían 11 cuotas de 11.800 pesos y el compromiso de aportar 300.000 pesos más por avance de obra. Recién en octubre del 2020 comenzaron la construcción de la platea. Hasta que desaparecieron. Perdió la casa, el lote, el dinero y las esperanzas, como el resto.

Las denuncias por estafas sufridas por estas personas y sus familias se han multiplicado en los últimos tiempos. Sólo basta con repasar los artículos periodísticos de los casos que llegaron a ser públicos. Estas personas sólo piden y reclaman que el Estado juegue en esta a su favor. Cayeron en la trampa. Buscan que a otros no les pase lo mismo y exigen una investigación rápida sobre sus hechos particulares, pero junto con eso un sistema de control y de previsión estatal sobre este accionar delincuencial. Han sido víctimas y sus ejemplos son simples y contundentes.

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