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19 de agosto de 2006
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ZONA ESTE

Odisea de un comerciante secuestrado

Un hombre fue tomado como rehén en Rivadavia por dos ladrones que lo obligaron a conducir hasta su casa, en Junín. Allí maniataron a toda su familia y los desvalijaron.

     Varias horas de terror tuvo que vivir un comerciante de la zona Este, quien fue secuestrado por dos individuos armados cuando repartía mercadería en el departamento de Rivadavia y fue tomado de rehén y llevado hasta su domicilio, en Junín. Luego se sumaron al grupo delictivo otros cuatro sujetos, quienes, una vez en el interior de la vivienda, ataron a todos los integrantes de la familia y, tras sustraerles electrodomésticos y dinero en efectivo, huyeron del lugar sin que pudieran ser localizados por la Policía. El protagonista de esta pesadilla fue identificado como Carlos Ariel Martínez, de 44 años, quien se dedica a recorrer la zona Este arriba de un colectivo reacondicionado, para vender artículos de limpieza.

MOMENTOS DE TENSIÓN. Todo comenzó en las últimas horas de la tarde del jueves, en la esquina de Aguado y Avellaneda de Rivadavia, donde Martínez se encontraba realizando sus tareas habituales. En ese lugar fue sorprendido por dos individuos armados, quienes lo obligaron a manejar el ómnibus hasta su vivienda, ubicada en Belgrano y Cabrera, en el departamento de Junín. En el interior de la casa se encontraba la familia de Martínez –la información oficial no precisó cuántas personas había–, quienes se vieron sorprendidos por la presencia de los delincuentes en el lugar.

    Una vez allí, los asaltantes maniataron a todos los habitantes del inmueble y comenzaron a recorrer el mismo en busca de objetos de valor. Asimismo, a los dos delincuentes que habían secuestrado a Martínez momentos antes, se les sumaron adentro de la casa otros cuatro, quienes llegaron al lugar y comenzaron a trabajar a la par de sus secuaces. Así fue como este grupo de seis individuos armados logró reunir, entre otras cosas, 800 pesos en efectivo, un equipo de música, dos teléfonos celulares y cuatro cajas de jabón en polvo. Una vez con el botín completo en sus manos, desaparecieron de la zona y las víctimas no pudieron precisar cómo escaparon, ya que se encontraban atadas y sin poder moverse.

SIN DETENIDOS. Cuando lograron librarse de las ataduras, cerca de la 1 de la madrugada de ayer, los integrantes de la familia Martínez se comunicaron con la Policía, la que comenzó un rastrillaje por la zona para tratar de dar con los malvivientes, pero los esfuerzos fueron en vano. Al cierre de esta edición no había personas detenidas vinculadas con el hecho, en el cual tomó intervención personal de la Comisaría 19ª de Junín.

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