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11 de abril de 2017
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Ciencia y salud

Obesidad y alergias, dos enemigos infantiles que pueden combatirse con un perro

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<p>Un estudio reciente afirma que el contacto con mascotas en edades tempranas reduce notablemente la sensibilidad a determinadas afecciones de salud.</p>

Si están pensando en sumar un perro a la familia, ahora hay dos razones más para decir que sí.

Un nuevo estudio ha encontrado que la exposición a las mascotas desde una edad temprana reduce el riesgo de obesidad y resulta en menos alergias.

Los científicos dicen que los perros en particular exponen a los niños a la suciedad y las bacterias temprano en la vida, lo que crea la inmunidad temprana.

El estudio, realizado en la Universidad de Alberta, en Canadá, examinó a más de 700 niños participantes del Estudio Canadiense de Desarrollo Longitudinal Infantil Saludable, cuyas madres fueron registradas durante el embarazo entre 2009 y 2012.

Se pidió a las madres que informaran si poseían una mascota al momento de la inscripción, durante el segundo o tercer trimestre y tres meses después del nacimiento.

Las microbiotas del intestino se estudiaron a partir de muestras fecales tomadas alrededor de los tres meses de edad.

Los investigadores compararon si los bebés fueron expuestos sólo durante el embarazo,  antes y después del parto, o bien si no tuvieron ninguna exposición a una mascota.

Más de la mitad de los niños estudiados fueron expuestos al menos a un animalito peludo en los períodos pre y/o postnatal, siendo en el 70 por ciento de los casos un can.

Los investigadores encontraron que la exposición pre y postnatal de mascotas enriqueció la cantidad de dos tipos de bacterias en el intestino con más del doble de probabilidad de alta abundancia.

Se ha relacionado a las bacterias Ruminococcus y Oscillospira con la reducción de las alergias infantiles y la obesidad, respectivamente.

"La abundancia de estas dos bacterias se duplicó cuando hubo una mascota en la casa", dijo la doctora Anita Kozyrskyj, epidemióloga pediátrica de la Universidad de Alberta.

Añadió que se demostró que la exposición a las mascotas afecta indirectamente al microbioma del intestino - desde el perro a la madre hasta el bebé nonato - durante el embarazo, así como durante los primeros tres meses de vida del bebé.

En otras palabras, incluso si el perro es regalado para su adopción justo antes de que la madre de a luz, el intercambio de microbioma saludable todavía podría tener lugar.

El estudio también encontró que tener mascotas en casa reduce la probabilidad de la transmisión de EGB vaginal (estreptococos del grupo B) durante el parto.

La bacteria puede causar neumonía en los recién nacidos y se evita administrando antibióticos a la madre durante el parto.

Investigaciones anteriores han encontrado que las mascotas son beneficiosas para la salud humana de varias maneras.

Varios estudios han demostrado que sólo unos minutos con uno de estos animalitos puede reducir la ansiedad y la presión arterial y aumentar los niveles de serotonina y dopamina, dos neuroquímicos que desempeñan papeles muy importantes en la producción de sentimientos de calma y bienestar.

Un estudio de la American Psychological Association encontró que los dueños de mascotas mayores de 65 años hacen un 30% menos visitas al médico.

Aunque los investigadores dicen que es demasiado pronto para predecir cómo los resultados desempeñarán un papel en el futuro, la Dra. Kozyrskyj no descarta el concepto de un "perro en una píldora" como una herramienta preventiva para las alergias y la obesidad.

"No es extravagante que la industria farmacéutica intente crear un suplemento de estos microbiomas, al igual que se hizo con los probióticos", dijo.

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