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2 de diciembre de 2009
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MÁS TROPAS

Obama: "Tenemos que unirnos para terminar esta guerra de forma exitosa"

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El presidente de EE.UU. señaló que el nuevo contingente de soldados llegará a Afganistán 'lo más rápido posible'. En tanto, la OTAN espera 'un aumento sustancial' de tropas del resto de aliados.

Enfrentado al mayor dilema desde su investidura como presidente, Barack Obama ha optado por intentar una cuadratura del círculo que pueda dejar a todos parcialmente contentos. O quizás, mejor dicho, parcialmente molestos. No se retirará del país de inmediato, como le piden las bases demócratas, ni tampoco mantendrá un profundo compromiso bélico a largo plazo, como prefieren los republicanos. Decretará una escalada militar sustancial, de 30.000 soldados, pero sólo hasta julio del 2011.

"Las 30.000 tropas adicionales que estoy anunciando esta noche se desplegarán en la primera parte del 2010 -lo más pronto posible", explico el presidente Obama ante centenares de cadetes en el auditorio de la prestigiosa academia militar de West Point, en el estado de Nueva York.

Su misión no muy será diferente de la que aplican los cerca de 70.000 soldados estadounidenses en Afganistán: "combatir la insurgencia", "derrotar Al Qaeda", y "formar unas Fuerzas de Seguridad Afganas competentes". Tan sólo añadirán como nueva tarea un mayor énfasis a la protección de los "centros clave de población".

La contribución de los aliados

Además del incremento de tropas estadounidenses, para cumplir estos objetivos, Obama espera contar con renovadas contribuciones de efectivos por parte de los aliados de la OTAN, entre ellos España. "Algunos ya han proporcionado tropas adicionales, y confiamos que habrá más contribuciones en los próximos días y semanas", señaló el inquilino de la Casa Blanca.

"Nuestros amigos han luchado, sangrado y muerto a nuestro lado en Afganistán. Ahora, debemos unirnos para acabar esta guerra de forma exitosa", proclamó con gestó trascendental al referirse al esfuerzo de los países de la OTAN.

El inquilino de la Casa Blanca insistió en que el objetivo no es luchar "una guerra sin fin", sino "acelerar la transmisión de la responsabilidad a las fuerzas afganas", y fijó el calendario para la retirada estadounidense en julio del 2011.

En nombre de 'la seguridad mundial'

Sin embargo, de forma indirecta, dejó la puerta a una futura modificación del calendario de retirada al añadir la coletilla de que "la transición [de poderes] se ejecutará de forma responsable, teniendo en cuenta las condiciones sobre el terreno".

En su intervención, de unos 35 minutos de duración, Obama recordó los eventos del 11-S para argumentar que EEUU tienen un interés estratégico en Afganistán que no pueden ignorar, y que no sólo su seguridad nacional está en juego, sino también "la de nuestros aliados, y la seguridad común del mundo entero".

"Si no creyera que la seguridad de EEUU y del pueblo norteamericano están en juego en Afganistán, ordenaría con alegría que cada una de nuestros soldados volviera a casa mañana", dijo el presidente, que presentó un panorama en Afganistán de continuo deterioro, si bien no de inmediato desastre. "El status quo no es sostenible", sentenció.

Además de los objetivos puramente militares, añadió otros dos de políticos: conseguir un gobierno afgano más eficiente, y menos corrupto, y consolidar un partenariado con Pakistán. Si bien el líder afroamericano reconoció que hubo "fraude" en las elecciones afganas, considera que con lo que calificó de una "escalada civil", es decir, con el envío de centenares de nuevos asesores en colaboración con la ONU, es posible dotar de mayor legitimidad al gobierno afgano.

El mensaje del presidente tuvo varios destinatarios, entre ellos los pueblos de Afganistán y Pakistán, a los que aseguró que no pretende establecer una relación futura basada en el "respeto mutuo", y que EEUU no tienen ningún interés en su tierra, o hacerse con sus recursos naturales.

Consciente de lo controvertido de su decisión, Obama se dedicó a responder las diversas críticas que ha recibido su plan, tanto desde la derecha, como de la izquierda. Asimismo, reconoció que el coste de la guerra será muy elevado, de unos 30.000 millones de dólares sólo el año próximo, razón principal por la que EEUU no pueden quedarse en Afganistán más de tres años.

En la fase final del discurso, apeló a los norteamericanos a unirse, como hicieron cuando empezó la guerra de Afganistán, apenas unas semanas después del 11-S: "Como país, no podemos mantener nuestro liderazgo ni navegar los desafíos importantes de nuestro tiempo si permitimos nuestra división por el mismo rencor y cinismo del partidismo".

El discurso de Obama representa el primero en una serie de esfuerzos de la Casa Blanca para convencer tanto a una escéptica ciudadanía, como a los miembros del Congreso, de que ha tomado la decisión adecuada.

El siguiente paso será el miércoles, con las comparecencias en el Capitolio de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, y el secretario de Defensa, Robert Gates. Para la semana que viene, será el turno del general Stanley McChrystal, y el embajador en Kabul, Karl Eikenberry.

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