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29 de julio de 2006
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CASO PIOTTANTE-LIBEDINSKY

Nuevo cotejo de huellas será la clave

El fiscal recibió, de parte de la AFJP donde trabajaba el imputado, un juego de huellas. Serán comparadas con las encontradas en la escena del crimen.

      El fiscal que investiga la muerte del psicólogo Flavio Piottante y su paciente Analía Estrella Libedinsky recibió ayer, de parte de la AFJP donde trabajaba el hasta ahora sospechoso, Mauricio Suárez, un juego de huellas dactilares, las que serán comparadas en Criminalística con las encontradas en la escena del crimen. Con esta prueba clave, el fiscal especial Eduardo Martearena esperará tres días hasta que esté lista la comparación de los rangos obtenidos, ya que, de comprobarse alguna similitud, el prófugo será ligado de lleno con la autoría del crimen.


     Las huellas fueron solicitadas personalmente por el magistrado a la administradora de fondos y, cerca del mediodía de ayer, fueron llevadas por el fiscal a los efectivos de Criminalística para que se realice el correspondiente cotejo. Como se ha dicho, Martearena también ha solicitado al Registro de las Personas la huella dactilar del dedo índice de Suárez, pero esta todavía no ha sido remitida. Un día después del crimen, cuando la madre del profesional encontró los cuerpos de las víctimas, los peritos, a las órdenes del primer fiscal que instruyó el caso, Daniel Carniello, comenzaron a buscar algún tipo de indicio que vinculara a una tercera persona.


     Fue así que, cerca de una llave de luz del consultorio del psicólogo, se encontró una huella que no pertenecía a las víctimas. Desde un primer momento, cuando Martearena tomó el caso, se relacionó a Suárez con los homicidios, pero la acusación depende, hasta el día de hoy, del resultado de la comparación de las huellas. Si el análisis del cotejo resulta negativo, es muy probable que la imputación se caiga.


     De todas formas, explicaron fuentes ligadas al caso, lo único que podría llegar a mantener dicha acusación es la testimonial de los tres amigos de Suárez, entre los que se encontraba el director de Logística del Ministerio de Seguridad, Diego Coronel. El sospechoso le habría comentado al funcionario –dos días después del asesinato– que se había mandado "una cagada" y que se tenía que ir del país. Cuando se enteraron los restantes amigos, un día después, decidieron en conjunto contárselo al magistrado, pero ya se había perdido un día.


      Y, cuando se ordenó el allanamiento en la vivienda de Suárez, este ya no estaba. Piottante y Libedinsky fueron brutalmente asesinados en la tarde o la noche del 12 de julio, en la casa del profesional, ubicada en calle Barcala casi Chile de Ciudad. El profesional recibió dos tiros en el tórax, mientras que su paciente, que habría estado en un momento inoportuno, fue salvajemente golpeada y estrangulada por el agresor, con el aparente fin de silenciarla. 

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