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18 de septiembre de 2009
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TURISMO

Nueva York, la ciudad de las mil caras

Más allá de las compras en la Quinta Avenida y las visitas al Empire State, la gran urbe cuenta con un sinfín de actividades para hacer de su visita una experiencia única e inolvidable.

    Los taxis amarillos, los carritos de hot dog en cada esquina o los paneles luminosos de Times Square convierten a la ciudad de los rascacielos en un enclave turístico que cada año recibe a más de 47 millones de viajeros de cualquier rincón del mundo en busca del Manhattan que conocieron mediante el cine, la televisión o la literatura.

UNA CIUDAD DE CINE. Desde la joyería Tiffany’s que popularizó Audrey Hepburn en Breakfast at Tiffany’s (1961) hasta la estación de bomberos desde donde operaban Bill Murray y Dan Aykroyd en Ghostbusters (1981), las calles de Nueva York han sido protagonistas de centenares de películas y series de televisión. Aprovechando el éxito cinematográfico que la ciudad ha cosechado desde siempre, la empresa española See USA Tours (seeusatours. com) ofrece ver los escenarios donde se rodaron algunas de las películas más célebres desde los años cuarenta.

    Estos recorridos de cine se explican en español y descubren ubicaciones míticas, como el edificio en el que el superhéroe Spiderman se batió a duelo contra el villano Duende Verde, frente a Bryant Park. Los turistas también pueden ver las calles del centro de la ciudad donde Marilyn Monroe mostró sus piernas sobre un conducto de aire en The seven year itch (1955) o el West Village que Sarah Jessica Parker frecuentaba como Carrie en Sexo en Nueva York y que en la serie simulaba estar en el Upper East.

    “La idea nos surgió hace más de un año al pensar en los turistas que llegan a Nueva York por primera vez y creen haber visto la ciudad 100.000 veces”, explicó a Efe la vicepresidenta de la empresa, Edyta Romanowska. Estos particulares paseos por Manhattan se realizan a bordo de colectivos con techo de cristal y equipados con pantallas de plasma, en las que se muestran las escenas rodadas en cada ubicación que se visita.

TURISMO DE LA MANO DE UN FAMOSO. Si visitar los lugares célebres del cine no es suficiente, ver Nueva York a través de los ojos de un famoso puede resultar más emocionante. Actores, deportistas y líderes políticos neoyorquinos forman parte del proyecto Celebrity Greeter for a Day (Anfitrión Famoso por un Día), que organiza la entidad Big Apple Greeter (www.bigapplegreeter.org). Con esta iniciativa, las celebridades involucradas se meten en la piel de un guía turístico para mostrar a los visitantes, durante dos horas, sus rincones favoritos de la ciudad de manera totalmente gratuita.

    “Mi Nueva York es diferente al del resto de la gente y estoy encantado de compartir algunos de estos lugares con visitantes de todo el mundo”, afirmó en un comunicado uno de los protagonistas de la serie televisiva Los Soprano, Dominic Chianese. Las asignaciones de los famosos son aleatorias y el visitante sólo conoce la identidad de su particular guía turístico en el momento del encuentro.

    “Nueva York es la mejor ciudad turística del mundo y no hay nadie mejor que los propios neoyorquinos para desplegar la alfombra roja por ella”, dijo el jugador de los Giants de Nueva York Tiki Barber en ese mismo anuncio. Esta organización sin fines de lucro también dispone de visitas guiadas por ciudadanos de a pie que dedican cuatro horas de su tiempo a mostrar el Nueva York más desconocido por las masas de turistas. Además, Big Apple Greeter cuenta con voluntarios multilingües, por lo que los tours se ofrecen en 22 idiomas, entre los que se encuentra el español.

MANHATAN A VISTA DE PÁJARO. Para disfrutar de una perspectiva diferente de los rascacielos y una panorámica inmejorable de los casi 3,5 kilómetros de extensión que ocupa el Central Park, la mejor alternativa es ver la ciudad desde el aire. La compañía On Borrad (onboardnewyorktours. com) proporciona vuelos en helicóptero que oscilan entre los 161 y los 311 dólares. En estos trayectos, de 15, 20 o 30 minutos, se sobrevuelan algunas de las zonas más emblemáticas de la isla, como el Rockefeller Center, el edificio Chrysler o la Zona Cero, donde se elevaban las Torres Gemelas. A bordo de estos helicópteros, el visitante saludará también a la Estatua de la Libertad y descubrirá la belleza del puente de Brooklyn desde las alturas.

UN DÍA EN EL HUDSON. En el año en que se conmemoran los cuatro siglos transcurridos desde la llegada de los holandeses a la que un día fuera la Nueva Ámsterdam, no hay mejor manera de ver la ciudad que desde el río por donde entró la tripulación del navegante Henry Hudson. Downtown Boathouse (downtownboathouse. org) dispone de canoas que se pueden usar en el río Hudson de manera gratuita durante veinte minutos.

    Esta refrescante experiencia se ofrece desde el embarcadero 40, 96 y desde la calle 72, por lo que es posible saltar de un punto a otro y alargar la aventura hasta una hora. Aunque no está permitido alejarse demasiado de la orilla, estas excursiones en canoa garantizan un día de diversión y una manera diferente de disfrutar de las espectaculares vistas de Manhattan. Long Island City Community Boathouse (licboathouse.org), en Queens, ofrece una alternativa al célebre río Hudson cada domingo, ya que expertos voluntarios acompañan a los curiosos del kayak en travesías a lo largo del lado este de la isla.

TURISMO A RITMO DE DISCOTECA. La ciudad que nunca duerme se ganó este apodo por la vida que emana a cualquier hora del día y de la noche. Existen decenas de tours nocturnos para apreciar la belleza de las luces de Nueva York, pero sólo hay una manera de combinar estos paseos sin perderse la fiesta de la ciudad. El Party Bus (newyorkpartybus. com) proporciona, desde 295 dólares por grupo, rutas de tres y cinco horas al ritmo de la mejor música, y con barra libre de cerveza y champán.

    Como si de una discoteca móvil se tratara, estos curiosos autobuses están equipados con sistemas de sonido de alta calidad, pantallas planas e, incluso, una barra de stripper para los más osados. Dicen que si algo no está en Nueva York es porque no existe. La espectacular fusión de culturas y la gran oferta cultural y de ocio que reúne la ciudad que nunca cuelga el cartel de “cerrado” hacen que cada uno de sus millones de turistas encuentre siempre el Manhattan que vino a buscar.

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