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9 de abril de 2007
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RIVER PLATE - BELGRANO

Nueva decepción millonaria de cara al clásico

El equipo de Núñez fue silbado en su estadio y apenas igualó con el Pirata, que le ganaba con uno menos. Ahora se viene Boca

BUENOS AIRES (DYN). En su semana más frustrante del año, River Plate desaprovechó ayer una buena chance de acercarse a la cima, al apenas igualar en su estadio 1 a 1 con Belgrano, que jugó 34 minutos con un hombre menos. Los nueve cambios que introdujo Daniel Passarella respecto de la formación que venía de ser eliminada de la Copa Libertadores no bastaron y el equipo volvió a quedar en deuda.

    El inocente penal que cometió Federico Lussenhoff y el buen planteo visitante, que ni siquiera se desmoronó con la expulsión del paraguayo Juan Cáceres, fueron las claves de un partido en cuyo final la parcialidad millonaria le recordó a los jugadores que el próximo domingo deben ganarle a Boca cueste lo que cueste. River salió decidido a arrinconar a Belgrano. Por su parte, el visitante poblaba la mitad de la cancha pero no lograba contener a un rival que, vía Marco Ruben, tuvo tres chances para abrir el marcador.

    Los dirigidos por Daniel Primo no tenían un delantero fijo y por eso el contragolpe era su única arma ofensiva. Mientras tanto, River manejaba y hacía circular la pelota pero no podía llegar con claridad al arco de Germán Montoya. Poco a poco, El Pirata se fue adelantando en el campo y River ya no supo cómo generar peligro. Tanto avanzó Belgrano que, a los 29’, se puso en ventaja. Lusenhoff metió el brazo a la salida de un córner y el árbitro sancionó un penal que El Chelo Delgado (justo un ex Boca) cambió por gol, el primero que marca con la camiseta celeste.

    En el complemento, la expulsión de Cáceres y los ingresos de Ferrari y Belluschi le dieron confianza a River, que inclinó la cancha hacia el arco de Montoya, aunque insinuaba más de lo que concretaba. Y cuando el estadio estaba en silencio y la esperanza de conseguir el empate parecía esfumarse, una de las tantas jugadas aisladas que hubo le permitió a River llegar al empate. Luego de un pelotazo largo, la bajó Ruben, se la cedió a Fernández y el juvenil enganchó y, de zurda, la clavó abajo, a la izquierda de Montoya.

    En un final a pura emoción, Carrizo y Montoya se convirtieron en los salvadores de sus equipos. River dejó dos puntos clave en su estadio, cerró con otra frustración una semana muy negativa y, más que nunca, tiene la obligación de vencer a su eterno adversario en el superclásico que se jugará el domingo en La Bombonera.

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