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15 de abril de 2019
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Arte y arquitectura

Notre Dame, símbolo de París con más de 800 años de historia

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La Catedral Notre Dame de París es, sin ninguna duda, uno de los símbolos de la ciudad europea. Si bien no es la catedral más grande de Francia, es una de sus obras de arte gótico más remarcables.

El obispo Maurice de Sully emprende la construcción de la nueva catedral a partir de 1163 sobre el solar que ocupaba una antigua basílica dedicada a San Etienne.

La edificación coincidió con un período de prosperidad y de creciente dominio de la ciudad, por lo cual la obra debía reflejar este poderío. Así, la edificación se realizó sin interrupciones por problemas económicos, aunque sólo se dio por concluida a mediados del siglo XIV, después de muchas modificaciones e intervenciones de diferentes arquitectos y artesanos.

La iglesia de Notre-Dame fue construida entre los años 1163 y 1240 por iniciativa del obispo Maurice de Sully. Esta catedral, consagrada a la Virgen María, está situada en el centro de la ciudad de París, en la isla de la Cité. El templo, que es considerado el arquetipo de la catedral gótica medieval, se asemeja a un gigantesco navío ubicado en la orilla de la isla. Posee arcos apuntados y arcos arbotantes, que contribuyen a la estabilidad de la construcción, y bóveda nervada. En la fachada principal se levantan dos torres macizas, un triple pórtico, un friso con esculturas y un gran rosetón, que corona la puerta principal. El interior de la iglesia tiene 35 metros de altura. Si bien la arquitectura original fue modificada en los siglos posteriores, la catedral presenta un aspecto de unidad, hecho que permite contemplar todo el edificio con una sola mirada. Actualmente conserva parte del mobiliario original.

Está ubicada en la parte este de la isla de la Cité que, por su situación defensiva es la que da origen a la ciudad de París. Se encuentra rodeada por el río Sena, con jardines por delante y por detrás. Su fachada mira hacia el oeste y da sobre la plaza Notre-Dame, donde está el punto cero desde el que se cuentan todas las distancias de Francia.

Su arquitectura

La fachada presenta tres grandes portales. El Portal del Juicio Final, el más importante al centro, muestra esculturas representando la resurrección de los muertos, un ángel con una balanza pesando virtudes y pecados y demonios que se llevan las almas pecadoras, imágenes que sin duda habrán tenido gran peso en el inconsciente popular en la Edad Media. Los dos portales laterales fueron consagrados a la Virgen María y a Santa Ana, su madre.

En la fachada se intenta equilibrar la verticalidad de las dos torres, que se corresponden con las dobles naves laterales del templo, con la horizontalidad de las bandas y galerías decoradas. Presenta, por tanto, un alzado tripartito, cuando en el interior son cinco las naves de la iglesia. Su proporción responde a dos cuadrados que se interponen en la mitad de su altura. El eje de simetría vertical la divide en seis cuadrados y la proporción entre altura y anchura es de 3:2.

A unos 20 metros del suelo, una galería con 28 estatuas se levanta por encima de los portales. Cada estatua, de 3.5 metros de altura, representa los 28 reyes de Judea que precedieron la llegada de Cristo. De las estatuas originales medievales sólo quedan fragmentos, ya que durante la Revolución fueron destruidas creyendo que representaban reyes franceses.

Sobre el portal central se destaca el gran vitral circular de la roseta, de casi 10 metros de diámetro, uno de los elementos más destacados de la fachada. Sin embargo, este vitral no es el más grande de la catedral, ya que las fachadas norte y sur presentan vitrales de 13 metros de diámetro.


Por encima de la roseta, una hilera de columnas y luego las dos torres con campanario completan la cara oeste.

Destacan también en esta catedral, las gárgolas de las fachadas.

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