En vivo: River recibe a Colón en el Monumental
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16 de abril de 2007
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BOCA JUNIORS - RIVER PLATE

No lo supieron ganar y fue tablas

El superclásico terminó 1 a 1 por la falta de definición del Xeneize en el primer tiempo y la tibia actitud del Millonario para quedárselo en el complemento

BUENOS AIRES (TÉLAM). Boca tenía el superclásico a su merced en el primer tiempo y River lo recuperó en el segundo, cuando consiguió una igualdad 1 a 1 que alivió en parte la situación del entrenador millonario,Daniel Passarella,muy acosado por la eliminación en la Libertadores. Pero no quedaron dudas de que Boca mereció llevarse el triunfo por lo hecho en ese primer tiempo, cuando debió retirarse a los vestuarios con mayor diferencia que ese tanto, el más prematuro de la historia de los superclásicos, que convirtió Pablo Ledesma a los 50 segundos.

    Pero, en la segunda etapa, el conjunto local salió a jugar con cierta displicencia y Ledesma pasó de héroe a villano cuando quiso gambetear cerca de su área y terminó perdiendo la pelota que derivó en el empate de Mauro Rosales. Iban apenas 4 minutos de la parte complementaria. Y, sobre el final, Juan Pablo Carrizo, quien había tapado tres mano a mano fantásticos en el primer tiempo, salvó con el pie derecho un tiro libre de Daniel Díaz, cerrando la paridad.

    Fue un partido irregular en el que Boca mostró lo mejor y lo peor de su personalidad futbolística y River hizo pie porque aprovechó esos momentos de debilidad de los locales. La rápida apertura del marcador hacía presagiar una goleada, que siempre estuvo latente durante ese primer período, ya que el Xeneize tuvo varias oportunidades para ampliar la diferencia en los pies de Rodrigo Palacio y Martín Palermo.

    Pero Carrizo en muchas ocasiones y la falta de precisión a la hora de anotar de Palacio y El Titán fueron desinflando esa expectativa hasta hacerla desaparecer por completo. Después, ya en el segundo tiempo, con la declinación en el rendimiento de Juan Román Riquelme y el abuso de confianza propio de jugadores como Ledesma y Ever Banega, quienes se excedían en el traslado del balón, las posibilidades de llegar empezaron a ser más que esporádicas.

    Mientras todo esto ocurría, con el empate ya concretado, la falta de resolución del técnico boquense para mover al equipo terminó por cristalizar la paridad. Boca fue perdiendo dinámica y circulación de balón, perdió los espacios que creaba en el primer período y hubo jugadores que, literalmente, desaparecieron del partido, como Neri Cardozo y Riquelme. Entonces, River, con poco, sin inspiración porque Fernando Belluschi hace un tiempo que dejó de ser el jugador gravitante que supo ser en sus comienzos en el equipo de Núñez, apoyándose en su defensa y lanzando un par de contraataques afortunados, a punto estuvo de quedarse con todo. Sobre los 40 minutos, Marco Ruben tuvo una oportunidad inmejorable cuando su zurdazo cruzado se fue rozando el poste.

    No hubiera sido justo de ninguna manera, porque para Boca era un castigo por su forma de encarar el partido en el segundo tiempo, cuando creyó que tenía todo resuelto sin tenerlo, y hubiera sido un premio exagerado para River, que no mejoró respecto de sus últimas actuaciones y si sobrevivió a este superclásico fue, simplemente, porque su primo le perdonó la vida.

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