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24 de noviembre de 2009
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DEBATE POR EL MODELO SINDICAL

?No hay justa distribución de la riqueza sin libertad y democracia sindical"

Juan Carlos Giuliani, secretario de Comunicación y Difusión de la CTA, desmenuza el escenario gremial argentino e insiste con el reclamo de la personería para la central obrera.

    En la semana que pasó, dos de los principales dirigentes de la CGT, el metalúrgico Juan Belén y el dirigente de Luz y Fuerza Oscar Lescano, realizaron duras declaraciones contra las nuevas conducciones obreras y la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), calificando a esta como “la zurda loca”. Juan Carlos Giuliani, secretario de Comunicación y Difusión de la central obrera no reconocida legalmente por el Gobierno nacional, respondió los ataques, reclamó una vez más el otorgamiento de la personería gremial y criticó duramente al Ejecutivo por su “alianza con los grupos empresarios dominantes”.

    ¿Cuál es la posición de la CTA ante las declaraciones de Belén y Lezcano? Más allá de deplorar el retorno a un lenguaje que retrasa el reloj de la historia, de profundo sentido maccartista y descalificatorio, lo que tenemos que decir es que la CTA, desde el Grito de Burzaco, en 1991, cuando nos fuimos de la CGT (ver aparte) porque consideramos que ese modelo ya no representaba al conjunto de los trabajadores, ha venido haciendo una construcción distinta. Es decir, es un modelo diferente al unicato sindical, que pudo servir en una etapa en la que en Argentina existía el Estado de bienestar, con casi pleno empleo, pero que hoy, después del vendaval neoliberal, no da cuenta del nuevo sujeto histórico.

    No hay que asustarse de que florezcan nuevas organizaciones de trabajadores, por el contrario, hay que canalizarlas, porque, además, los trabajadores se van a organizar, no se van a quedar de brazos cruzados viendo cómo pasa el tren de la crisis y los aplasta. Estamos dispuestos a dar pelea y los laburantes están dando esa pelea. El testimonio se ve todos los días.

    ¿La CGT siente temor de estas nuevas representaciones que están siendo contenidas por la CTA? No sé si la CGT, el que sí se asusta es el poder. Para nosotros, el poder es el poder real de los que mandan: es Urquía, Roggio, Pagani en Córdoba, es Vila y Manzano en Mendoza, es la Barrick Gold en San Juan, es el Ingenio Ledesma de los Blaquier en Jujuy, es Repsol-YPF en el sur, es Techint, son los bancos, las telefónicas, ese es el poder, esos se asustan.

    Los que son socios privilegiados de este gobierno, que aunque tenga el discurso de ser progresista, de hablar de la distribución del ingreso y demás, en la práctica, al atarle el brazo de los trabajadores a la espalda y no permitirles organizarse libremente, lo que está haciendo es congelar una matriz distributiva que se caracteriza por su injusta distribución. Kirchner ha dicho que no les dará el reconocimiento legal porque no quiere romper con Moyano.

    ¿Cuál es su opinión? Esta no es una interna sindical, que quede bien claro, sino una pelea que tiene ribetes políticos. A nuestro juicio, no hay justa distribución de la riqueza si no se permite la libre organización de los trabajadores según su leal saber y entender. Desde ese punto de vista, si se siguen violando la recomendación de la Organización Internacional del Trabajo y los fallos de la Corte Suprema de la Nación y el Gobierno sigue privilegiando su alianza con los grupos económicos para obturar la posibilidad de participación de trabajadores en nuevas organizaciones, la distribución de la riqueza queda solamente en el discurso. Ustedes estuvieron cerca del gobierno de Kirchner cuando este asumió, en el 2003.

     ¿Qué pasó después? No, nosotros no estamos ni cerca ni lejos del Gobierno, estamos con los trabajadores y, en realidad, nos sentimos orgullosos de nuestra autonomía. Así como en el 2005 pudimos criticar el decreto 527 del ex presidente Néstor Kirchner, que prorrogó las licencias de los canales de televisión a los grupos más concentrados de la comunicación, hoy saludamos y celebramos la nueva Ley de Medios. Esta autonomía nos permite acompañar lo que creemos que es un avance para los intereses populares y cuestionar seguramente aquello que va en contra de los trabajadores.

     ¿Cómo fue el proceso de crecimiento de la CTA? La legitimidad la hemos ganado en la calle. Eso y no otra cosa son los compañeros que construyen nuevas organizaciones sindicales en el sector privado. Desde los ajeros de Mendoza, pasando por los mineros de San Juan, los petroleros de Santa Cruz, los trabajadores de los ingenios de azúcar de Jujuy y Salta, hasta los tareferos de Misiones, los mensajeros y cadetes de Capital Federal, los choferes de ómnibus de Buenos Aires, Córdoba, Chaco, los fileteros de Mar del Plata, los trabajadores del algodón de Entre Ríos, los autogestionados y los repositores externos de supermercados, entre tantos otros.

    Le puedo dar cientos de ejemplos de organizaciones de trabajadores que se están acercando a la central para buscar un destino distinto. No quieren más dirigentes y gremios ricos con trabajadores pobres. Lo que quieren es una construcción que sea plural, democrática. Este es un proceso indetenible, no lo van a parar con declaraciones como las que han hecho en los últimas días.

    ¿Qué es lo que le molesta al poder? El poder no quiere que se reconstruya la unidad de la clase obrera desde una perspectiva que cuestiona de raíz su fabulosa rentabilidad y brega por la reinstalación de la justicia social. Por eso se niega a permitir la elección de delegados en sus empresas. La autonomía es lo que inquieta al poder. La CTA no se subordina a ningún gobierno, partido político o grupo empresario. Nada ni nadie nos desviará de este rumbo, que no es otro que el de promover la unidad popular para reconstruir el proyecto inconcluso de Nación.

    ¿Y cuál es el rol del Gobierno en esta negación de las libertades sindicales que ustedes denuncian? El Gobierno es partícipe necesario en esta estrategia de estigmatización del nuevo modelo sindical. Su negativa a otorgar la personería gremial a la CTA y a más de dos mil quinientas organizaciones sindicales y a conceder la simple inscripción gremial a cientos de nuevas organizaciones no sólo es contraria a la Constitución nacional y las leyes, sino que también perpetúa en el tiempo la indefensión de los trabajadores.

    ¿La alianza entre el Gobierno y la CGT de Moyano va a continuar con este esquema? Nosotros, más que hablar del otro modelo sindical, hablamos de lo nuestro. Y damos cuenta de todos los trabajadores, no tan sólo de los que tienen el privilegio de tener un empleo formal, en este sistema capitalista cada vez más mortal, más excluyente, más miserable, más irracional.

    Estamos atravesando una crisis civilizatoria, estamos terminando una era y empezando otra que no sabemos cómo va a ser, pero el capitalismo, con la irracionalidad que tiene, con el remplazo de puestos de trabajo a través de la robotización y de la revolución científicotecnológica, lo que ha generado es un fenómeno de sobreproducción, y después no tiene a quién vendérsela, porque no hay consumidores. Hay cada vez más desempleo y más pobres. Entonces, está en disputa un nuevo modelo, y los trabajadores vamos camino a escribir el nuevo manifiesto. Se han caído los paradigmas y están naciendo otros. La CTA forma parte de esa corriente.

    ¿Usted cree en el discurso oficial que afirma que hay un clima destituyente? No, no. Esto lo hacía Menem: “Yo o el caos”; lo hacía Alfonsín: “Yo o el abismo”; lo hizo la Alianza también. Cuando no hay respuesta política a las demandas de las mayorías, siempre se intenta crear algún cuco para tratar de sostener esas políticas. Si así ocurriera, los primeros que vamos a salir a las calles a defender la institucionalidad somos los trabajadores, que somos los que más muertos pusimos en la recuperación de la democracia, en 1983.

    ¿Cree que con el “nuevo” Congreso sí se dé la posibilidad de que la CTA obtenga la personería gremial? Soy bastante escéptico. Aunque hay una modificación en el Congreso, los que gobiernan en Argentina siguen siendo quienes conforman ese poder real del que hablábamos antes. Mientras no nos gobernemos nosotros, no va a cambiar la matriz de la distribución de la riqueza y no se va a poder completar ese proyecto de Nación que aún está inconcluso.

    ¿Cómo evalúan desde la CTA que evolucionará la situación social? Mientras no den respuesta al hecho de que en un país donde se producen alimentos para 400 millones de personas todavía se sigue muriendo la gente de hambre, en un país donde hay un tercio de su población por debajo de la línea de la pobreza, 15 por ciento de indigentes y ya hay más de 10 por ciento de desocupados, el nivel de conflictividad va a seguir creciendo.

     Y la CTA, en este sentido, es una herramienta, un instrumento por el que los trabajadores vienen optando para canalizar su descontento. La rueda comenzó a girar y no hay palo, patota, represalia patronal, persecución antisindical o intervención del Gobierno que la pueda parar.

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