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12 de abril de 2007
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EL ARZOBISPO DE MENDOZA CUMPLIÓ SETENTA AÑOS

Monseñor Arancibia festejó junto a los fieles

Fue con una misa celebrada junto a gran parte de la curia local. Por expreso pedido suyo, el sacerdote Sergio Buenanueva, director del Seminario, estuvo a cargo de la homilía.

     Setenta años de vida, cuarenta y cinco de sacerdote y casi veinte como arzobispo marcan la historia de José María Arancibia, el principal pastor de la Iglesia católica en la provincia. Ayer, el sacerdote recordó su cumpleaños lejos de los festejos tradicionales. Más bien lo hizo de la forma como eligió vivir, cuando decidió seguir su vocación religiosa: celebrando la misa. Y los fieles parecieron comprender la voluntad de Arancibia. Por esto, la iglesia de Loreto se vio colmada, como en cualquier domingo o fiesta de guardar. Así, más de trescientos devotos lo acompañaron en la oración, tal y como él lo dispuso.

GRAN HUMILDAD. Si bien Arancibia se mostró predispuesto a conversar con los fieles y les agradeció personalmente su asistencia, prefirió dejarle al sacerdote Sergio Buenanueva, quien es, además, el director del Seminario Virgen del Rosario, la tarea de dirigir a los devotos las palabras de la homilía y, por su expreso pedido, no hubo referencias directas a su vida ni a su trabajo en el discurso.

    Buenanueva se refirió a cuál es la tarea específica que un obispo debe llevar adelante. Sostuvo que, ante todo, el pastor es quien tiene que reunir al pueblo, catequizar el corazón, santificar y moderar la palabra de Dios. “Este oficio sólo puede ser ejercido con la más grande humildad”, apuntó el cura, quien señaló que, para la Iglesia antigua, era el obispo el encargado de introducir a los católicos en la enseñanza de los ritos de la fe y lo hacía para los cristianos recién bautizados, durante los ocho días posteriores a la celebración de las Pascuas de Resurrección. En la actualidad, es él el encargado de concientizar a los católicos de que es la propia existencia la que se transforma a la luz de los misterios religiosos.

    “Las vidas de los sacerdotes son como hilos finísimos, que Jesús entrelaza, las que, juntas, conforman la gran túnica de Dios, que es la iglesia misma”, graficó el sacerdote. Con sus palabras, Buenanueva destacó la gran humildad con la que Arancibia realiza su tarea. La misma que lo llevó a decidir no ser él quien hablara en la celebración de la misa.

    “Los principales momentos de la vida del obispo pasan en silencio y esto es porque de esta forma se hace uno con el Cristo orante”, destacó. Si bien no hizo alusiones a la vida de Arancibia, sí subrayó que este es un año de plenos festejos para él. Es que, el 28 de mayo, el arzobispo cumplirá 20 años realizando esta tarea, mientras que el 22 de setiembre conmemorará sus 45 años de sacerdote.

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