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25 de agosto de 2006
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DISCAPACITADA VIOLADA

?Mi hermana está viva gracias a mi mamá?

Cristina A., hermana de la joven discapacitada, relató la intensa lucha de su madre para educar a la joven. Destacó la buena atención de los médicos y aseguró que la chica se encuentra en perfecto estado de salud.

    “Mi hermana está viva gracias a mi mamá. Ella fue quien siempre cargó con la responsabilidad de cuidarla y educarla”. Las palabras de Cristina, hermana mayor de C.C.A., la joven discapacitada que fue violada y a quien el miércoles se le practicó finalmente un aborto legal, describen parte de la lucha de su madre por defender la integridad física y mental de la chica.“Mi madre es muy valiente, nunca se acobardó ante las adversidades”, señaló.

INFANCIA DIFÍCIL. Con la única condición de hablar en voz baja, ya que parte de la familia se encontraba descansando luego de una noche sin dormir, Cristina le contó a El Sol que esta no es la primera situación límite por la que les ha tocado transitar. “Muchas veces C.C. se nos moría en los brazos por las complicaciones de salud que padeció desde recién nacida”, aseguró Cristina. Los padecimientos de la joven comenzaron por falta de oxígeno durante el parto. Si bien la enfermedad que la afecta es el síndrome epileptiforme de Lennox-Gastaut, y se manifiesta por medio de crisis convulsivas constantes, en sus primeros años, C.C. padecía síndrome de West.

    Se trata de una patología que se cataloga entre las “encefalopatías epilépticas catastróficas”. La sufren los niños menores de un año y se pone en evidencia a través de espasmos reiterados. Según Cristina, cuando su hermana tenía pocos años de edad no había antecedentes médicos de chicos que vivieran con estas patologías. A pesar de haberla tenido a los 46 años, la madre se dedicó de lleno a la estimulación de C.C.A. Por esto, y gracias a sus esfuerzos, comenzó a pararse y a caminar. Y no lo hizo sino hasta los cuatro años.

    “Era mi mamá la que ponía el hombro con todo, siempre quiso darle a mi hermanita la mejor calidad de vida que pudo”, aseveró Cristina. En la actualidad, la chica habla algunas palabras, puede recortar y hacer dibujos (ver foto). Sin embargo, su pasatiempo favorito son los dibujos animados. “En los últimos días vio a mi mamá en la televisión y no entendía qué hacía ahí”, comentó la hermana mayor.

EL ABUSO. Cristina relató que, cuando C.C. dejó de menstruar, fue difícil para la familia considerar la posibilidad de un embarazo. Y es que la vida de la chica transcurría entre su hogar y el instituto educativo al que asistía. “Al principio pensamos que se trataba de un quiste”, aseguró la hermana, al tiempo que agregó que les asustó el cambio de actitud de C.C.A. Repentinamente perdió el apetito, comenzó a quejarse de dolores estomacales y no quería ir a la escuela.

    Fue entonces que detectaron el estado de gravidez de la joven, y desde ese momento, los únicos deseos que movilizaron las acciones de la madre fueron las que le permitieran terminar con el padecimiento de la chica y descubrir al responsable. En cuanto al aborto, Cristina se mostró muy agradecida por el trato recibido en el nosocomio en donde se interrumpió el embarazo de su hermana. Aseguró que, a pesar de que C.C.A. se asustó un poco al ver al equipo de diez médicos que la asistieron, todo salió perfectamente y sólo estuvo unas horas en observación, ya que su estado de salud es óptimo. “Después de pasar por todo esto, volvimos a vivir”, reflexionó.

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