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21 de julio de 2006
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Análisis

México quiere saber quién es su presidente

Diecisiete días después de las elecciones, los mexicanos esperan la decisión del Tribunal Electoral, que dirá si el presidente es Manuel López Obrador o Felipe Calderón.

    Siete magistrados del Tribunal Electoral tienen la responsabilidad de declarar un ganador en las elecciones presidenciales más competidas en la historia de México, mientras un país dividido y polarizado espera atento la decisión. México se encuentra inmerso en un clima de movilizaciones sociales y con dos candidatos a la presidencia que se comportan como si continuaran en la contienda política, diecisiete días después de que se celebraran las elecciones, el pasado 2 de julio.


    La situación se ha originado porque el candidato de izquierda, Andrés Manuel López Obrador, se ha declarado ganador de los comicios presidenciales y ha cuestionado y calificado de fraudulentos los resultados del Instituto Federal Electoral (IFE), que dieron el mayor número de votos al conservador Felipe Calderón. "Estamos viviendo la secuela de un resultado muy cerrado donde no pudo darse certeza de un ganador", dijo a Efe el politólogo Federico Berrueto, sobre la diferencia de 0,58 puntos que separa a los dos candidatos en cuanto al porcentaje de votos obtenidos. Según cifras de las autoridades, López Obrador reunió el pasado domingo a un millón de personas en el Zócalo de la capital, la mayor plaza pública del país, para protestar contra "el fraude" en los comicios y exigir un nuevo recuento "voto por voto".


    El candidato del Partido de la Revolución Democrática (PRD) anunció ante sus seguidores acciones de resistencia civil y una nueva manifestación para el día 30. Estas demostraciones, opinó Berrueto, son "expresiones de inconformidad y de resistencia al resultado preliminar de las elecciones", que mientras se realicen de forma legal y pacífica deben ser contempladas "desde la nueva normalidad democrática". Salvador García Soto, columnista político del diario El Universal, ve en cambio en la estrategia de López Obrador el comienzo de una radicalización, con sus protestas callejeras y su actitud de desconocer los fallos de las instituciones.


    El líder de izquierda, que ha impugnado los resultados ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) y ha exigido un nuevo recuento para detener las manifestaciones y aceptarlos, tiene una larga experiencia en movilizaciones sociales. La analista política Ana Vásquez cuestionó la capacidad de López Obrador de detener las movilizaciones y dijo a Efe que, "a veces, los movimientos sociales adquieren personalidad propia y los líderes no pueden contenerlos". "Es peligroso cuando la gente toma iniciativa propia", destacó. Iniciativa propia mostraron el martes presuntos simpatizantes del PRD, que insultaron al conservador Felipe Calderón, del gobernante Partido de Acción Nacional (PAN), y le gritaron "¡Pinche (miserable) marrano!", cuando salía de una reunión en la capital.


    Del grupo se desprendió un joven que pateó la camioneta a la que se subió Calderón para salir del lugar. Después del incidente, Calderón afirmó que el diálogo está por encima de los insultos y la violencia, mientras que miembros de su partido acusaron al PRD de crear un clima de violencia. Federico Berrueto indicó que el candidato de izquierda "hasta ahora ha sido explícito en que esta es una expresión pacífica a través de la ley", y dudó de que la situación degenere en violencia. Aseguró que si las manifestaciones "se desbordan del cauce de la ley, el gran perdedor sería el mismo López Obrador".


    El Tribunal Electoral tiene hasta el 31 de agosto para resolver las impugnaciones y hasta el 6 de setiembre para proclamar al presidente electo. Berrueto descartó que el TEPJF "se deje presionar para emitir un fallo" porque es una instancia "muy consolidada". Ana Vásquez, catedrática del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), consideró que las movilizaciones y la polarización se mantendrán "algunos meses". Ambos investigadores coincidieron en que lo que pase ahora en México depende de la conducta y la responsabilidad de los líderes, a los que recomendaron prudencia. Mientras tanto, los magistrados del Tribunal han comenzado a analizar las impugnaciones tanto, del PRD como del PAN. 

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