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3 de septiembre de 2021
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Consumo

Ropa de fiesta: el rubro se reactiva pero espera más señales de apertura

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Diseñadores y estilistas, entre otros comerciantes, aseguran que hay muchas consultas, pero pocas ventas.

Dueños de locales de vestidos de fiestas, ateliers, trajes e incluso alquieleres de estas prendas, comparten una misma experiencia desde hace algunas semanas: los clientes entran constantemente a sus negocios, miran, preguntan, se prueban y cuando todo parece ir de maravillas, se van con las manos vacías.

Entre las razones que los comerciantes perciben al momento de volver a colgar una prenda porque el cliente "se les fue sin comprar", aparecen el temor a un nueva nueva prohibición de realizar fiestas, los precios actualizados y la caída del poder adquisitivo.  

Claudia Franco, dueña de un local de Galería Piazza, relató que vive esta secuencia con cada cliente que visita su tienda: "Hay muchísima gente que anda mirando. Se reactivaron las consultas una barbaridad, pero no hay ventas. Y eso que cada vez somos menos los que vendemos este tipo de ropa, porque muchísimas tiendas de fiesta cerraron, ya no hay tantas".

"La gente está esperando las paso, hay miedo de que el gobierno cierre todo. Es una situación que sigue siendo política: la ropa les gusta, les parece bien el precio, pero te dicen 'esperate, vamos a ver qué pasa en las elecciones', analizó Claudia.

La vendedora lanzó un dato no menor, que basta recorrer calles y galerías para confirmar: cada vez son menos los locales de ropa de fiestas. A muchos comercios "de toda la vida" se los llevó la pandemia. 

"La pandemia vino a matarnos en muchos aspectos. A los negocios como el mío nos reventaron, el daño ha sido muy grande. A mi me salvó mínimamente haber traído algo de ropa urbana para vender, y con eso iba juntando para los gastos. Pero tenía dos locales y me tuve que achicar. Tenía un local grande acá en la galería Piazza lleno de vestidos de fiestas, pero lo tuve que cerrar. Me quedé más chico" contó Claudia.

"La gente se enfermó igual, la gente falleció igual... Mi suegro murió de COVID, lo he vivido muy de cerca. Pero murió porque no luchó, porque tenía una tristeza enorme de estar meses y meses solo y encerrado. Salía a comprar tortitas, y se contagió. A los diez días falleció. Y así miles de casos. La gente se murió lo mismo y a los comerciantes nos mataron también", agregó.

Hugo, vendedor del local de Britches de calle San Martín, también compartió la experiencia de atender a decenas de clientes diarios que solo consultan pero no compran: "¿Consultas? Un montonazo. Compras, nada. Sí la gente está preguntando mucho por arreglo o refacciones de trajes que ya tienen. Eso lo notamos bastante".

"A mediados de agosto empecé a tener un montón de pedidos de vestidos de 15 y egresados de gente a la que le postrgaron sus fiestas el año pasado. Para la semana que viene ya tengo que entregar 4 vestidos. Ya era hora de que todo volviera un poco más a la normalidad" contó Mariana Vargas, dueña de un atelier mendocino. 

Pero la diseñadora también contó que debió renventarse durante mucho tiempo para sobrevivir. "Gracias a Dios nunca dejé de trabajar, porque me tuve que reinventar e hice prendas de todos los días, pero ahora con la reactivación de las fiestas el trabajo es mucho mayor. Era mi rubro, es a lo que yo me dedicaba".  

Beatríz es dueña de un de vestidos de fiesta de galería Bamac y relató que "vienen cantidad de personas por día a preguntar, incluso a probarse, pero se prueban y hasta ahí llega todo".

"Noto que todas las clientas que entran a mi local vienen queriendo saber cuánto vale hoy en día un vestido, porque ya hemos perdido noción de lo que valen las cosas", adujo Beatriz. 

Lo que remarcan los vendedores, tanto de locales de hombre como de mujer, es que entre las pocas ventas que se concretan, las clientes compran el vestido o el traje que pueden pagar y no el que más les gusta.

"Hay mucha amplitud de precios porque vendemos vestidos muy sencillos hasta vestidos muy finos y trabajados. La gran mayoría elige entre los modelos más simples por una cuestión de precio. Porque si los sueldos no alcanzan para comer, imaginate si van a rendir para comprar un vestido de fiesta...", sostuvo Beatriz.

Desde el local De Punta en Blanco que alquila trajes, calzados y todo tipo de accesorios masculinos para fiestas, contaron exactamente lo mismo que viven aquellos que venden: "en increíble la cantidad de gente que pregunta, que vienen a ver la ropa, pero pocos concretan".

"Casi todos concretan a último momento, un poco porque andan comparando precios y también por miedo a que el evento se suspenda", contaron.

 

Peluquerías y calzados van de la mano de la reactivación

Fer, de Estilistas Mall, se mostró muy optimisma con el aumento de clientes que nota en su peluquería y remarcó el cambio de "sobrevivir a ganar algo".

"Veo una reactivación en mi trabajo y agradezco que se habiliten este tipo de eventos porque son un gran aliado, Me ví muy afectada con la pandemia por eso es un alivio sentir que de a poquito vamos recuperando la normalidad, y que ya no se trata solamente de sobrevivir sino poder ganar un poquito", contó la estilista. 

Emiliano, estilista maipucino quien trabaja mucho con eventos y peinados para fiestas, compartió la gratitud a las aperturas que indirectamente le abrieron las puertas de su rentanbilidad: "Ya voy agendando turnos para los meses que tenemos por delante. De a poquito vamos haciendo trabajitos que nos ayudan y espero que pronto estemos laburando a full. Tengo toda la fe de que vamos a tener unos buenos meses".

Carlos de Batistella contó que "notamos que la gente mira mucho pero compra poco. También estamos aún liquidando calzado de invierno. Seguramente en algunas semanas iremos notando un aumento en las ventas".

"Sí, vienen muchas chicas a probarse, pero no vendemos en la misma medida. Primero eligen el vestido y luego los zapatos. De todos modos sí estamos vendiendo mejor todo lo que es stilettos" aseguraron desde Vía Victoria.

La ropa llegó con aumentos


Comerciantes del rubro contaron que a la hora de reponer y actualizar mercadería notaron un "aumentazo" respecto a la última vez que compraron mercadería, que en muchos casos fue en 2019.

"El año pasado estuvo parda la venta todo el año y ahora cuando quise reponer vestidos come coentré con que valen el doble y hasta el tripe", dijo Claudia.  Otros comerciantes explicaron que los incrementos rondan entre el 70% en promedio, teniendo en cuenta los valores pre pandemia

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