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28 de julio de 2021
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Qué responsabilidades deben asumir el Estado y la familia frente a una persona adicta

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El episodio protagonizado por el cantante Chano Charpentier volvió a poner en alerta a la sociedad. Especialistas locales dan cuenta de cómo es el abordaje en este tipo de pacientes.

Mientras el cantante Chano Charpentier pelea por su vida tras una crisis aguda relacionada con el consumo problemático de drogas, la historia volvió a plantear preguntas sobre la responsabilidad del Estado y las opciones que tiene una familia cuando uno de sus integrantes necesita un tratamiento de recuperación. 

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Vinculado a una secuencia de escándalos siempre mediáticos, el último episodio en el que está envuelto el ex vocalista de Tan Biónica también puso en agenda la Ley de salud mental 26.657, que plantea entre otras cosas la desmanicomialización, es decir, que una persona tenga internaciones cortas para ser tratado cuando tiene una crisis determinada, en lugar de aquellos periodos largos en los que un paciente pasaba en una institución.

En medio de ese panorama, su madre rompió el silencio y se transformó en la voz de muchos familiares de adictos que luchan sin solución: “Pido que hagan algo con la ley de salud mental porque la adicción es una enfermedad y nadie nos da respuestas”.

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Sandra Kassis Barcudi, directora del hospital Escuela de Salud Mental Dr. Carlos Pereyra, aseguró: “La responsabilidad es compartida entre el Estado, la familia y el propio paciente. Realmente en este tipo de enfermedades no hay cura milagrosas ni definitivas. Hay adicciones complejas y complicadas y lo que se debe analizar, más allá de la problemática en sí, son las patologías de base que ese individuo arrastra, llámese trastornos bipolares, esquizofrenia, depresiones endógenas mayores, entre otras”.

Los abordajes de las adicciones

Es normal escuchar hablar de que el Estado abandona o no acompaña a las familias que padecen este tipo de problemáticas. Son varias las madres que han referido que no asistieron a sus hijos y volvió a recaer en las drogas.

Ante esto, El Sol indagó acerca de cuál es el abordaje que se le da a este tipo de pacientes en los hospitales psiquiátricos. “Cada caso necesita un abordaje especial y particular. No todos los pacientes presentan las mismas circunstancias ni todos responden del mismo modo”, expresó Kassis Barcudi.

La médica psiquiátrica aseguró que lo que hay que tener claro es que la responsabilidad de este tipo de pacientes es compartida tanto por el Estado como por la familia. “Hay casos en que las familias sufren un desgaste por la saturación que implica acompañar a este tipo de enfermos y terminan actuando de manera desesperada, incluso, desesperanzada”.

Kassis Barcudi también aportó que es muy común que los padres (la mayoría) exijan que sus hijos permanezcan internados para su recuperación, sin embargo, no es lo recomendable en psiquiatría. “No se los puede tener encerrados e internados de por vida ya que a lo que se apunta es a que logren recuperar habilidades perdidas por la adicción”, manifestó.

Sobre el abordaje que se les da a este tipo de pacientes, Luis Aramburu, médico psiquiatra y coordinador de la guardia del hospital Pereyra expresó: “En Mendoza la problemática de consumo se maneja desde los Centros Preventivos de Adicciones (CPA), que se encuentran en diferentes departamentos de la provincia. Allí se realiza un abordaje integral con psicólogos, psiquiatras y trabajadores sociales y son ellos los que determinan la modalidad del tratamiento a seguir”.

Respecto a los tipos de tratamientos existentes, se encuentran el ambulatorio (con terapia individual), el centro de día y también está la posibilidad de internarlo en una comunidad terapéutica  por un tiempo más prolongado. "Para llegar a esa instancia se requiere de una evaluación de Salud mental que de cuenta de la necesidad de una desintoxicación más exhaustiva”, explicó Aramburu.

“Las internaciones son breves y se pueden dar en forma voluntaria o involuntaria, en este caso, es cuando el equipo que evalúa al paciente determina que hay un riesgo inminente para sí o para terceros y se resuelve en contra de la voluntad del paciente”.

Una vez que el paciente logró ser estabilizado y desintoxicado, los especialistas analizan el tratamiento específico que debe continuar para lidiar con la problemática.

“Es un trabajo arduo, del día a día y no existe ningún caso que se resuelva de manera rápida. La recaída está siempre latente”, agregó Kassil Barcudi.

Marta Hintuchi, directora del Plan Provincial de Adicciones, también brindó su aporte y expresó que “la situación de las adicciones es muy compleja y no existe una receta única para cada caso. Ni el Estado, ni las instituciones ni las familias pueden abordar el tema de manera individual sino que es un trabajo en red. Se trata de un abordaje integral entre el Estado y las instituciones”.

La funcionaria recalcó que “hay veces que el error puede estar en el Estado, pero también hay personas que no están decididas a salir de las adicciones, no tiene conciencia de la enfermedad y por más que se haga el mejor abordaje posible si no asume la problemática difícilmente encuentre una solución”.

Una lucha eterna

Victor Festa, coordinador del centro de recuperación de adicciones Remar, es un adicto recuperado y entiende mejor que nadie lo que viven los que están sumidos en las drogas y los que acompañan el proceso como espectadores.

“Hace 15 años que no consumo y no es fácil, es un trabajo diario que se logra con voluntad y sacrificio. La decisión para salir de ese mundo la tiene uno. De nada sirven las internaciones, terapias y demás si uno no está decidido”, expresó.

A la hora de hablar sobre el rol del Estado ante la vulnerabilidad de los adictos, Festa aseguró que “tendría que tener una postura más firme, con medidas más efectivas y protectoras”.

Respecto a las familias manifestó que “el mundo de las drogas hace que en un determinado momento el adicto y su familia se unan en la enfermedad. Muchas veces las madres niegan la realidad de sus hijos”.

A modo de ejemplo contó que hay chicos que pasan dos o tres meses internados en REMAR y los mismos padres piden que los dejemos salir, que les demos el alta porque ellos refieren estar bien, ya recuperados. “Ante esto no podemos obligar a nadie, pero lamentablemente al año regresa esa misma madre y padre con su hijo y aseguran que está peor que la última internación. No es fácil para nadie, menos aún para el entorno familiar”. agregó.


La realidad en Mendoza

El consumo en la provincia no deja de crecer. Los sectores más vulnerables son los jóvenes de entre 20 a 30 años en los que se observa un policonsumo que incluye cocaína, marihuana y alcohol.

“En Mendoza se encuentra de todo y cada vez son más jóvenes los chicos que se inician en las drogas. En la mayoría de los casos son hábitos tóxicos propagados que se presentan en chicos adolescentes. De hecho es este grupo el que más rápido recae en adicciones como el alcohol y las drogas”, manifestó la directora del Pereyra.

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