Según explicaron las mujeres, los preservativos femeninos son importados y extremadamente caros. Vienen en envases de tres y cuestan diez dólares. Además, y según confirmaron las representantes de la asociación, ninguna farmacia de la provincia los comercializa. La razón por la que no se venden es que los preservativos femeninos no tienen salida, ninguna mujer los solicita. Tanto Salinas como Sais explicaron que, a modo de alternativa, en varios centros de Salud les sugirieron enseñarles a las mujeres a utilizar el preservativo masculino.

        La alternativa es cortarle los extremos e introducirlo en la vagina.“Es una aberración, cualquier persona sabe que, ya en el momento de utilizar una tijera, el preservativo deja de ser aséptico”, aseguró Sais, quien es enfermera. La mujer agregó, además, que frente a las perspectivas del crecimiento de la cantidad de mujeres que padecen sida, no comprende como no se toma una decisión formal al respecto.

       La problemática fue confirmada por la directora de del Programa de Salud Reproductiva de la Provincia, Ana María Andía. La funcionaria opinó que la discriminación parte desde las empresas que no fabrican este tipo de profilácticos. En su lugar, dijo, se está viendo de adquirir un producto en gel, que además de espermicida es microbicida, es decir, serviría como barrera contra las enfermedades venéreas y les daría la posibilidad a las mujeres de tomar la iniciativa de cuidarse ellas en el momento de mantener una relación sexual.