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23 de junio de 2022
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Historias

Mendoza helada: cómo le hacen frente al frío las personas que trabajan en la calle

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El frío se hizo sentir en la provincia.

El invierno llegó con todo a la provincia y la máxima de este miércoles no superó los 4 grados.

Con bufanda, gorritos, guantes, camisetas y pantalones térmicos, los mendocinos salieron a la calle para afrontar las bajas temperaturas. La máxima del miércoles no superó los 4 grados y este jueves alcanzará los 7, y fueron muchos los que le hicieron frente al frío, en especial, los que tienen que trabajar a la intemperie.

Fueron pocas las personas que circularon por las calles del Gran Mendoza este miércoles por la mañana, los que lo hicieron fue porque tenían algún trámite por realizar o porque tenían que trabajar y, entre ellos, se destacan los que pasan casi 8 horas al aire libre vendiendo sus productos, verdaderos valientes.

Pororó y garrapiñada para alegrar el día

Una de las que le hizo frente a la ola polar que ingresó durante la madrugada de este martes a la provincia fue Verónica, que tiene 32 años y trabaja en un puesto de pororó, garrapiñada y otros dulces.

"Es un negocio familiar y lo manejamos junto a mi hermana y mi sobrino. Por las mañanas vengo yo y esta vez me tocó una jornada muy fría", dijo la mujer mientras preparaba unas ricas garrapiñadas de maní.

Lejos de quejarse por las bajas temperaturas, Verónica aseguró que pese a padecer artritis, el frío le encanta.

"Hoy me levanté y me abrigué mucho, me puse de todo: calzas térmicas, medias gruesas, buzo, gorro, bufanda, guantes, cuellito y acá estoy esperando la nieve. Hay que ponerle onda y salir a laburar porque no hay muchas opciones más", comentó.

La mujer tiene dos hijos, uno de ellos con discapacidad, y expresó que "lamentablemente la situación del país te lleva a salir a la calle y trabajar". "En mi casa mi esposo y yo trabajamos y así podemos afrontar los gastos, pero está todo difícil y las ventas vienen muy flojas", se lamentó.

¡Hay café, café; calentito el café!

Fabián es cafetero y, desde hace más de 30 años, se instala con su bicicleta en calle San Martín de Ciudad y así se gana el peso diario. Desde las 6.30 hasta las 12.30 el hombre ofrece un rico café con tortas o facturas a $120, y mal no le ha ido.

"Estoy curtido con el frío, sin embargo, este miércoles lo sentí bastante. Nunca creí que el invierno se iba a instalar de una en la provincia, sin darnos tregua", aseguró mientras contaba que para enfrentar la gélida calle se puso: pantalón, calzoncillos largos, doble par de medias, camiseta térmica, camisa, pulóver y camperón.

La mañana para Fabián no fue distinta a la del resto de los días. "Las ventas vienen flojas y si bien hoy vendí no fue un día diferente a los demás. La gente está cuidando la plata, está dura la calle", contó.

El verdulero de la Quinta Sección

Alfredo tiene 71 años y hace 50 abrió su puesto de frutas y verduras en las inmediaciones de Zapata y Benegas, en la Quinta Sección de Ciudad.

De lunes a lunes, de 8 a 14.30, el trabajador se instala en el lugar y allí espera a sus clientes. "Son muchos años, he pasado jornadas de mucho calor, pero también de intenso frío y acá estamos, no nos queda más que afrontar lo que nos toca", dijo Alfredo.

"Ya había escuchado el pronóstico, por lo que esta mañana, cuando me levanté, me abrigué un poco más de lo normal, pero no mucho", explicó el verdulero, que todos los días cerca de las 6 ya está en la feria de Godoy Cruz comprando su mercadería.

A la hora de hacerle frente a la jornada polar, el comerciante expresó: "A veces prendo unas tablitas de madera, pero no siempre porque a las clientas les molesta el humo y no es la idea espantarlas". De modo que intenta calentarse tomando un té o café caliente. 

De San Martín a Ciudad para vender sus artesanías

Aylin tiene 17 años, está en el último año del secundario, por la tarde estudia Peluquería y, como si esto fuera poco, tres veces por semana vende las artesanías que realiza su padre en la puerta del Centro de Información Turística, en plena calle San Martín de Ciudad.

"El día está muy frío, insoportable", dijo la joven que todos los días viaja en colectivo desde San Martín hacia la Ciudad de Mendoza.

"Tengo dos horas de viaje de ida y dos de vuelta. Es sacrificado, pero es un modo de ayudar a la familia", contó la joven mientras cubría su rostro con una bufanda y un cuellito.

Sin un reparo para cubrirse, Aylín aseguró que su familia vive de la artesanía y tanto ella como sus hermanos y sus padres venden los productos en diferentes ferias. "Somos 6 hermanos y todos vivimos de este emprendimiento familiar y es necesario trabajar, por ello estoy acá", contó y agregó que la lluvia es lo único que le impide instalar su puesto.

Luciano, manos a la obra

Otro de los que también le hizo frente a este frío polar fue Luciano, de 30 años, que desde el 2017 trabaja junto a su padre en albañilería.

"Prefiero trabajar los días con frío y no con mucho calor", manifestó el trabajador, aunque confesó que este miércoles sufrió bastante la ola polar que ingresó a Mendoza.

Mientras avanzaba en una obra en construcción en Dorrego, Luciano contó que "no todos los albañiles trabajan con este frío y menos si llueve", sin embargo, aseguró que ha estado en obras en Luján de Cuyo o Chacras de Coria "y ahí sí el frío se hace sentir".

Para calentar el cuerpo, el joven manifestó que toman bebidas calientes, incluso, conserva la temperatura de su comida en un envase térmico hasta la hora del almuerzo. "Está todo más que calculado", expresó entre risas.

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