La tensión social que se vive principalmente en el barrio porteño de Recoleta probará este lunes la influencia y proyección que tiene sobre Mendoza con una marcha que el cristinismo local viene organizando. Y que demostrará a su vez cuál es el grado de cohesión que tiene el peronismo mendocino en torno a la figura de Cristina Fernández de Kirchner.

No es la primera vez que la vicepresidenta tensiona las relaciones hacia el interior del Partido Justicialista vernáculo. Pasó hacia el final del gobierno de Francisco Pérez. Y ahora se actualizó con el proceso judicial que la tiene acusada como líder de una asociación ilícita por la corrupción en la obra pública de Santa Cruz.

La razón que encontró el kirchnerismo
 

Con todo, la manifestación pondrá a prueba cuán encolumnados están no sólo los distintos sectores, entre ellos, los intendentes y los movimientos sociales. 

Hay una lectura a priori en el peronismo y que se muestra en la foto de la reunión del Consejo partidario del PJ: estuvieron todos los espacios representados. Es decir, muestra cierto grado de cohesión bajo la premisa compartida de “no vienen por Cristina, vienen por el peronismo”.

Con ese principio, es precisamente el kirchnerismo el que movilizará buena parte del aparato y que encontró una razón de mayor peso para reactivarse. También habrá muchos autoconvocados que no tienen militancia activa, afirmaron. 

Los intendentes acompañarán, pero algunos aseguran que hasta por ahí nomás e incluso descartan sus presencias. Entre éstos, es probable que Santa Rosa y La Paz muevan más gente, puesto que sus intendentes, Flor Destéfanis y Fernando Ubieta, fueron los únicos que firmaron la carta de apoyo a la ex mandataria. Un hecho que reactivó los recelos internos y dejó en posición adelantada al resto.

En el campo popular, por otro lado, los movimientos sociales también aportarán lo suyo, pero de igual manera recuerdan que hace poco Cristina los apuntaba con sus críticas, principalmente el Movimiento Evita. Pese a todo, no los moviliza el amor por la ex mandataria, sino porque consideran que lo se juega es algo superior a la libertad de la vicepresidenta.  

En otras palabras, aún cuando esté en una etapa todavía temprana, la causa judicial de Cristina ha servido para cohesionar. La pregunta es por cuánto tiempo.

Pero aún así hay hechos que permiten ver que, más que alinamientos, hay signos de diferenciacióny hasta de desapego.

El repudio a Stevanato

Uno de ellos fue el acto en Maipú donde habló el juez de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, cuyo anfitrión fue el intendente Matías Stevanato, pero con la prevalencia de figuras identificadas con el peronismo, como los dos jueces de la Corte local, Mario Adaro y Julio Gómez, que fue uno de los disertantes. También estuvo Ariel Pringles, ex funcionario justicialista y una de las cabezas de los empleados judiciales de la Nación en Mendoza. 

El evento generó discordia en los grupos de chat interno donde algunos grupos del kirchnerismo ortodoxo cuestionaron la figura del supremo y el escenario que le prestó Stevanato expresando su “repudio” y revalidando el clamor “Todos con Cristina”.

“En este departamento tenemos las puertas abiertas para todos”, ponderó el intendente maipucino durante la apertura, pero reconoció que “en los últimos días pasaron algunas cosas con respecto a esta actividad“.  

Desde Maipú no se amilanaron ante los cuestionamientos. Es que consideran que no sacaron los pies del plato, ya que un día después de haber pasado por el teatro Imperial, Lorenzetti fue recibido por el gobernador de San Juan, Sergio Uñac. Aún más, Lorenzetti llevó su reflexión ambiental a una provincia que ha tenido problemas de contaminación con proyectos como Veladero, pero cuya dirigencia no cuestiona el modelo de desarrollo económico donde la minería juega un papel fundamental.

Para el peronismo de Maipú ese hecho los valida, aunque deja en claro el malestar que sobrevuela en los grupos de WhatsApp. Y que hace pensar a más de uno en la proyección que ese sector del peronismo con anclaje en Maipú está provocando hacia 2023. No en vano algunos recordaron que Stevanato es, también, Sergio Massa

Detalle al margen: no sólo el peronismo vive de sus propias contradicciones. Uno de los comentarios en el Imperial fue la pasada que, dijeron con malicia, hizo el presidente de la Suprema Corte, el radical Dalmiro Garay, en su vehículo por la puerta del teatro para constatar cómo le había ido a los dos ministros justicialistas-.

Sin grieta en San Rafael

El otro acto que tuvo el cierre de la semana pasada ocurrió en otro departamento gobernado por el justicialismo, San Rafael. Y que dio lugar a un título casi cómico por parte del peronismo: “Libro cierra grieta por un rato“. Se trata de la publicación del concejal peronista Nadir Yasuff que reseñó los discursos de los intendentes que ha tenido ese departamento desde 1983.

Y estuvieron casi todos: dos peronistas de peronismos de distinta época, Chicho Russo y Omar Félix -no así su hermano Emir-, y dos radicales, Ernesto Sanz y Raúl “Coco” Miguel, que fue presidente del Concejo Deliberante durante la gestión del radical Walter Franchetti, el primer intendente al regreso de la democracia y que falleció en enero de 2021. 

A diferencia del acto en Maipú, para los delicados filtros del cristinismo este acto fue “políticamente correcto” ya que no generó cuestionamientos internos. Es que también Yusuff es un joven abogado que viene de la Cámpora y que se referencia, por supuesto, en Cristina y Máximo Kirchner. Por eso, también estuvo presente Anabel Fernández Sagasti, en la primera fila. 

Detalle al margen II: Sanz recordó no sólo los avatares de su gestión en plena crisis de 2001, sino también la falta de apoyo por parte de los empresarios de ese departamento y apuntó hacia la gestión provincial, sin nombres propios, porque el sur cada vez tiene menos participación en el PBI provincial y que esto es responsabilidad del Gobierno de Mendoza-.