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6 de marzo de 2021
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Crítica

“Historias de Vendimia” tuvo un fuerte impacto visual, pero dejó una deuda en lo emocional

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Tras cuatro meses de trabajo se estrenó la película de la Fiesta Nacional de la Vendimia. La propuesta contó con la participación mil artistas.

Parecía algo imposible, sin embargo, la Fiesta Nacional de la Vendimia tuvo una edición especial y en formato audiovisual. El resultado  estuvo logrado desde lo visual, pero faltó la emoción que generan los artistas en las tablas del Frank Romero Day, la garra que impone la figura del Libertador, la alegría que inspiran los inmigrantes o la devoción de la Virgen de la Carrodilla.

La propuesta, única en el país, marcó un hecho sin precedentes, contó con la dirección de 16 hacedores locales, teatrales y audiovisuales, y se dividió en 6 episodios fílmicos que si bien no estaban conectados ni relacionados entre sí tenían como eje central tópicos propios de la fiesta máxima de los mendocinos.

No es lo mismo la Vendimia sin el Frank Romero Day

Los mendocinos  siempre se preguntan qué tiene ese imponente escenario que eligen para hacer la tradicional fiesta, hoy, en medio de la pandemia por COVID 19, se entiende la mística que encierra el Frank Romero Day: las bocas por donde entran y salen cientos de bailarines, las gradas en las que miles de mendocinos y turistas alientan y esos cerros que rodean el emblemático escenario.

No es lo mismo el otoño en Mendoza y no es lo mismo la Vendimia sin el Frank Romero Day. En“Historias de Vendimia” se puso se relieve lo técnico, lo lumínico y lo fotográfico y se dejó de lado la narración.

 

Entre los elementos icónicos se destacaron el agua y la helada, reflejados en “Creadores de Oasis”, primer episodio dirigido por Alicia Casares, Claudio Martínez y Gaspar Gómez.

Aquí fue posible apreciar no sólo la belleza del desierto sino la preocupación de los trabajadores por el peligro del granizo en sus cultivos. El capítulo fue uno de los que más se destacó en cuanto a lo estético, narrativo y hasta emocional.

La llegada de los extranjeros a Mendoza y la explotación laboral sufrida se vio reflejada en “Inmigrantes”, capítulo dirigido por Alejandro Conte y Valentina González.

La  propuesta estuvo acertada, con elementos propios de la época, sin embargo, faltó la alegría de los que eligieron Mendoza para vivir.

Las danzas, las costumbres propias de cada visitante y el despliegue escénico que generaba  este cuadro en el Frank Romero Day no estuvieron presentes en el filme e hicieron que el episodio estuviera logrado, pero como una parte más de la película.

El episodio dedicado a la figura de San Martín, “Deme dos”, de Pedro Marabini y Natanael Navas tuvo una narrativa interesante, incluso, cinematográfica,  pero apeló a primerísimos primeros planos que no permitían apreciar de lleno las situaciones vividas. 

El capítulo se volvió tedioso y, por momentos, muy aburrido. Faltó la entereza de San Martín, la garra y el poderío de su tropa.

El resto de los íconos como la Virgen de la Carrodilla, los pueblos originarios, el ritual del vino y el tango estuvieron presentes, en diferentes episodios, pero no dejaron una huella.

En definitiva, los seis episodios reflejaron al mundo entero la inmensidad de Mendoza, de su tierra y paisajes, también retrataron la historia vivida por sus habitantes, pero faltó la esencia propia de la Vendimia, esa que sólo el mendocino conoce y disfruta.

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