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15 de agosto de 2022
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Paritarias

Gobierno versus SUTE: preparan un nuevo aumento, pero descontarán los días de paro

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El gremio busca no sólo un incremento, sino también que no se apliquen descuentos por días no trabajados.

Durante el fin de semana, Hacienda hizo los cálculos para mejorar la oferta a los trabajadores de la educación. Pero también cuentan con otras cartas de negociación.

El gobierno de Rodolfo Suarez está convencido de que al SUTE lo conducen motivaciones políticas y que no han dispuesto explicarles a los docentes en toda su dimensión la propuesta salarial que el Ejecutivo les ha acercado. Porque si lo hicieran, argumentan en el Ejecutivo, seguramente se les caería el apoyo a los paros que han venido decidiendo y llevando a la práctica: cinco días en total desde la reanudación del ciclo lectivo en julio pasado, con la posibilidad abierta de escalar la protesta a cuatro días más de acuerdo con lo que el gremio tiene votado, aunque se trata de una medida en suspenso a la espera de la inminente nueva negociación para mejorar los salarios.

El jueves próximo, cuando posiblemente se vean las caras los paritarios del gobierno con los del gremio docente si es que se confirma ése día para el encuentro, los docentes podrían recibir como nueva propuesta el porcentaje de incremento necesario para empardar el nivel de inflación de julio del 7,4 por ciento. Los representantes oficiales podrían llegar a la mesa de negociaciones con un esquema elaborado por Hacienda por el cual se le permitiría ofrecer en vez de un 6 por ciento previsto para setiembre, quizás un 7 por ciento, como compensación al incremento de los precios.

El último aumento aplicado por decreto se descompuso con un 12 por ciento en agosto (originalmente era del 5 por ciento a lo que se le adicionó un 7 por ciento); un 6 en setiembre, un 6 en octubre y otro 6 por ciento en noviembre. Por lo que se sabe y lo que se trabajó durante el fin de semana largo es que se habría llegado a elaborar un esquema de aumento con un 1 por ciento más a tono con la inflación de julio que se dio a conocer en los primeros días de agosto.

La dirigencia del SUTE está convencida de que el paro por 96 horas en suspenso que tiene aprobado por la asamblea de delegados que realizó el sábado en Maipú oficiará como presión suficiente y efectiva para doblegar al gobierno. A la negociación que puede que se realice el jueves, no sólo llegarán con el mismo reclamo de semanas atrás, esto es un mínimo de incremento del 20 por ciento para el mes de julio para el básico de los docentes y de los celadores, más una revisión de lo decretado para setiembre y octubre, sino que además, envalentonados con el éxito de los paros de la semana anterior, le adicionará que no se les descuente los días de inactividad, la inasistencia reflejada en el presentismo y el consabido ítem aula.

Los cinco días de inasistencia al lugar de trabajo le podría representar unos 24 mil pesos de descuento para el docente inicial con 10 años de antigüedad con un sueldo testigo promedio de 73 mil pesos. Ese descuento tendrá su impacto en el sueldo de agosto, el que los docentes cobrarán el último día del mes. Según la simulación que se hiciera circular desde la propia Dirección General de Escuelas (DGE), el docente que haya cumplido con los cinco días de paro y que en promedio su sueldo se encuentre en el orden del ingreso testigo, podría estar cobrando sólo 49 mil pesos a fin de mes.

La dirigencia docente abona una respuesta alentadora por parte del gobierno a su exigencia, en particular a la del no descuento por los días de paro. Está asentado en el precedente que fijó el gobierno con los médicos de Ampros, en la paritaria del año pasado. En ese momento, los profesionales de la salud consiguieron que no se les descontase lo que no habían trabajado por medidas de fuerza efectivas que llevaron adelante. “No es lo mismo y no tiene nada que ver con la discusión que se lleva adelante con el SUTE, ni con las circunstancias. En aquel momento veníamos de una situación especial con los médicos que se habían bancado toda la pandemia con un esfuerzo descomunal”, analizó una fuente del Ejecutivo, como respuesta a la consulta específica si se estaba pensando en ofrecer como moneda de cambio con los docentes un no descuento de los días trabajados. “Sentaríamos un pésimo precedente si se aceptara eso”, concluyó la fuente.

A todo esto, en el gobierno se ha discutido la posibilidad de colocar en la mesa de la paritaria un asunto clave y sensible. Como entienden que detrás del SUTE se alinea la oposición kirchnerista, no descartan introducir en el debate la negativa del peronismo a aprobarle el roll over que le permitiría a la provincia afrontar con más aire y menos asfixia financiera el pago de 126 millones de dólares entre intereses y capital que vencen el año que viene, además de los 17 mil millones de pesos en moneda nacional. En el gobierno sostienen que, si se les permitiera rollear esa deuda en dólares, la provincia podría tomar deuda en pesos y adquirir los dólares al precio oficial para hacer frente a ese endeudamiento. Y sobre los ahorros conseguidos en la ejecución del presupuesto del año pasado, ese superávit al que hacen mención desde los gremios para que se tome desde allí el recurso necesario para los aumentos, las fuentes oficiales aseguran que está destinado a contingencias, pero también para el pago de unos 10 mil millones de pesos que vencen de deuda en este segundo semestre del año.

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