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27 de enero de 2022
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La rutina y la espera

Fotos: cómo viven los camioneros tras dos semanas de reclamos en alta montaña

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Los transportistas varados en Uspallata aseguran que se mantendrán en el lugar hasta que Chile flexibilice las medidas anticoronavirus.

Uspallata es escenario de un panorama inusual para Mendoza: en la ruta de alta montaña, los camiones han desaparecido poco a poco desde hace dos semanas.

En lugar de circular entre las curvas y túneles del lugar, se encuentran varados en el parador principal de la zona, ahora convertido en un “hormiguero” de camiones estacionados, donde sus transportistas reclaman que Chile flexibilice los controles que les imponen desde el 14 de enero.

Además de solicitar un PCR negativo, las autoridades chilenas decidieron que todos los camioneros deben testear en el lugar con un hisopado para poder cruzar. Para los choferes, esto significó formar filas de hasta 12 horas y ser aislados en Chile en caso de dar positivo o ser considerados casos estrechos de otros transportistas.

Mientras los gobiernos de Chile y Argentina realizan propuestas y contrapropuestas, cientos de camioneros conviven en alta montaña, decididos a mantener su postura hasta que los controles se relajen.

Despertar en las montañas

Alrededor de las 9 de la mañana, empieza a tomar vida el “campamento”: son cientos de camiones, estacionados de a grupos dentro y fuera del parador de Uspallata, que se convirtieron en el refugio de sus conductores varados.

Tras las tormentas, todo está lleno de barro. Algunos colocan toldos entre los acoplados para improvisar carpas y preparar los desayunos.

"Ya perdí la cuenta de cuántos días llevo acá. Llegué un lunes. Todos tenemos que cuidar las cargas; algunos camiones, lamentablemente, están largando olor", relató Juan Carlos Tobares, un camionero mendocino.

A pocos metros tienen una estación de servicio, donde las duchas cuestan $300. Ahí se aprovisionan también de agua para calentar en sus vehículos.

Del otro lado de la Ruta 7 se encuentran los camioneros que cruzaron desde Chile: algunos se sumaron al reclamo y otros afirman que no los dejaron pasar como parte de la protesta. Los camioneros argentinos lo niegan: "Nunca se cortó ninguna ruta ni se bloqueó nada. Ni siquiera está el sindicato involucrado. Decidimos quedarnos voluntariamente".

Clever, un brasilero que dejó su carga en el vecino país, está desde hace tres días en Argentina. "Venía en la fila que venía desde Chile y no están dejando pasar por este problema con los PCR. La situación es muy complicada ahí arriba. Deberían dejarte permanecer en el camión si uno da positivo, pero te llevan para aislarte. Me parece un reclamo entendible", indicó.

Durante la mañana, Rosa, la dueña del carrito de café ubicado en ese lugar, les regala el desayuno.

"Desde que comenzaron a quedarse por este problema, decidí ayudar con este gesto porque ellos me han ayudado muchas veces", relató.

Las historias que no quieren repetir

En las primeras horas del día, la conversación es más fluida. Se charla, se intercambian novedades y se comenta qué se sabe sobre las decisiones del Gobierno chileno. 

Esta mezcla de noticias, historias y audios sobre lo que ocurre en el cruce se alimenta también con lo que cuentan los camioneros que se van sumando, principalmente de los que estuvieron aislados en Chile, como le ocurrió a Fabián Garin.

"El 17 de enero, estábamos haciendo la fila para esperar el resultado de los testeos. A unos 25 camioneros nos sacaron de la cola por ser positivos: estuvimos un día y medio sin baño, sin comida y sin atención médica", relató.

"Después de reclamar varias veces, me llevaron a la Aduana para usar el baño. Parecíamos delincuentes en vez de personas. Había gente ahí gritando que Argentina estaba metiendo gente infectada. Nos sentimos discriminados, maltratados en todo sentido", expresó el camionero.

Sus colegas aseguraron que ese tipo de historias es la que no quieren repetir. Cristian Ogas, uno de los camioneros que llegó en los primeros días del reclamo, expresó: "Desde que comenzó la pandemia, el bicho raro hemos sido nosotros, siendo que somos los menos contagiados".

"Estuve una semana en un hotel en Viña del Mar, aislado, junto con otros camioneros. No pudimos completar la tarea que desempeñamos. No pudimos comunicarnos con nuestras familias", lamentó Garin.

Esperar y repetir

A lo largo del día, desde la Asociación de Propietarios de Camiones de Mendoza (Aprocam), envían bolsones con tortitas y alimentos.

A pesar del viento frío, varios camioneros pasan las horas que quedan del día caminando. Muestran hartazgo de estar arriba de un camión inmóvil.

Tras casi dos semanas de repetir esa rutina, insisten en que no se van a ir hasta que no le den lugar a sus reclamos. Cuentan con el apoyo de los propietarios de camiones y de sus familias.

Ogas resumió su compromiso de esta manera: “No vamos a ceder nosotros. Si nos rendimos, nos van a seguir cagando”.

Fotos: Marcelo Álvarez

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