Iglesia del Challao

Cada 11 de febrero el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes, en El Challao, se convierte en un punto de encuentro para creyentes de toda la provincia. Este miércoles, desde la madrugada, comenzaron a llegar familias, grupos de amigos y devotos que se acercaron para agradecer, pedir por la salud y recordar a seres queridos.

Durante la mañana las misas se desarrollaron de manera continua y las historias personales aparecieron en cada rincón del predio. Algunas personas llegaron con fotos, otras con velas y promesas cumplidas, e incluso con mascotas que también formaban parte de sus pedidos.

Una mujer contó a El Sol que asistió para agradecer luego de que su perro sobreviviera a un accidente ocurrido el 22 de noviembre. También recordó a su madre, devota de la Virgen, quien viajaba cada año desde San Juan pese a una enfermedad renal: “Vengo por tres motivos: agradecer las bendiciones, honrar a mi mamá y dar gracias porque él quedó vivo, relató.

Otra fiel sostuvo que nació un 11 de febrero, luego de que su madre pidiera poder tener hijos. Mencionó ese hecho como una señal especial que marcó su vínculo con la Virgen desde su nacimiento.

Además, entre los presentes surgieron recuerdos de años anteriores que se transforman en agradecimientos. Una mujer contó que durante mucho tiempo asistió junto a sus hijos para pedir por su casa propia y la educación familiar. Ahora revive ese camino con lágrimas en los ojos y emoción.

Desde el grupo de colaboradores de la iglesia también aparecieron testimonios significativos. Una mujer vinculada a María Auxiliadora aseguró a El Sol haber vivido “un milagro”: nació con un grave problema de columna y los médicos dijeron que probablemente no caminaría con el paso del tiempo. Actualmente, con 71 años, continúa activa y entrega folletos a los peregrinos mientras comparte su experiencia. “Sigo en pie”, afirmó.

Las promesas encuentran distintas formas de expresión. Una mujer relató que subió de rodillas los escalones del santuario para pedir por la salud de su madre y evitar una amputación mayor. Otra fiel evocó los años en que acompañó a una hermana con una enfermedad grave y cómo, en ese proceso, sintió siempre el acompañamiento de la Virgen.

Entre los relatos más reiterados aparecen los pedidos vinculados a la maternidad. Una mujer explicó que durante años tuvo dificultades para quedar embarazada y que cada febrero rezaba y encendía velas: “Hoy mi hija tiene ocho años y siempre digo que es un milagro”, expresó.

La celebración local se enmarca dentro de una tradición que recuerda las apariciones marianas de 1858 en la gruta de Massabielle, en Francia, cuando la Virgen María se manifestó ante la joven Bernadette Soubirous. Con el paso del tiempo, la fecha se consolidó como una de las más importantes del calendario católico y Lourdes se transformó en un destino mundial de peregrinación.