access_time 08:09
|
14 de agosto de 2022
|
|
Historias de vida

Es jubilada, tiene 79 años y decidió afrontar la crisis trabajando

https://elsol-compress-release.s3-accelerate.amazonaws.com/images/large/1660242577352teresa%20vende%20panificados%20en%20el%20san%20martin%202.jpg
Teresa, en pleno recorrido con sus exquisiteces.

Teresa vive en el barrio San Martín y sale todos los días junto a sus nietos a vender panificados elaborados por ella misma. "Gracias a Dios vuelvo con el carro vacío", dijo.

“Nunca le hice asco al trabajo”. “Me crié con la cultura del trabajo y así eduqué a mis hijos”. “El trabajo es lo único que dignifica al ser humano”. Las frases pertenecen a Teresa, una mujer de 79 años, que todas las tardes junto a sus nietos sale a vender panificados hechos con sus propias manos.

La mujer vive hace más de 50 años en el barrio San Martín, se desempeñó como celadora durante gran parte de su vida y ahora siendo jubilada intenta subsistir a través de las delicias que prepara. 

“La cocina es algo que siempre me gustó, entonces no lo vivo como algo pesado, sino como un cable a tierra”, aseguró.

En la casa de Teresa son 9 y la situación actual no es nada fácil. “Uno de mis hijos vive conmigo junto a su esposa y sus cinco hijos y la venimos peleando, pero con trabajo todo se puede y acá estoy, poniéndole el pecho a las balas”, dijo la señora mientras empujaba un coche de bebé cargado con unas ricas donas y pastelitos.

Si bien no es el único sostén de la familia, hoy Tere es el eje del hogar, ya que su hijo sufrió un accidente hace unos meses y está postrado en la cama, a la espera de una tercera intervención quirúrgica.

“Tuvo que dejar de trabajar y, si bien percibe un sueldo, se lo recortaron y se siente. Por ello, volví a la calle con mis delicias para poder afrontar la situación. Ya había dejado de vender porque los años no vienen solos, sin embargo, acá estamos de nuevo y la gente siempre es muy generosa conmigo”, contó.

Así es como todos los días, Teresa se levanta temprano y comienza a preparar pastafrola, bizcochuelo, donas, sopaipillas y pastelitos. Por la tarde, cerca de las 18, cuando llegan los chicos de la escuela, sale a ofrecer casa por casa las delicias.

“Todos los días salgo cargada y vuelvo con las manos vacías. Realmente la gente me está esperando y, gracias a Dios, nunca me sobra nada. Siempre me ha gustado el tema de la cocina. He hecho cursos de perfeccionamiento y hoy es mi fuente de trabajo y me hace muy bien eso”, expresó.

Con el optimismo a flor de piel

La infancia de Tere, como cariñosamente la conocen en la barriada, no fue fácil. A los 5 años fue “entregada” a una familia y allí comenzó su crianza.

“Mi mamá nos educó como pudo. Éramos 4 hermanos y todos terminamos por diferentes caminos. Siempre digo que la vida nos va formando, a veces nos premia y, otras, nos castiga, a pesar de lo que he vivido, siento que he sido beneficiada porque aprendí mucho”, expresó.

Ya de chica fue “culo inquieto”, como ella misma se define, y siempre le gustó cocinar y trabajar. “En 1960 me casé, tuve cuatro hijos y siempre estuve abocada a ellos. Les di la mejor crianza y educación y les enseñé que el trabajo era lo único que los iba a salvar. Gracias a Dios todos trabajan y están muy bien”, dijo.

A la hora de hablar sobre su educación, la mujer manifestó que su infancia no fue sencilla, motivo por el que no pudo terminar sus estudios primarios.

“Durante 30 años me desempeñé como celadora en diferentes escuelas y en ese tiempo, ya de adulta, pude completar mis estudios tanto primarios como secundarios”, manifestó orgullosa.

Sus sueños no son a largo plazo, Teresa prefiere vivir el día a día. “Mientras tenga para el pan de cada día, yo estoy bien. He entregado muchos años de mi vida trabajando y percibo una jubilación miserable, sin embargo, sigo adelante porque muchas opciones no quedan. Es más, en la casa, para agregar un ingreso, pusimos un pequeño lavadero y la gente del barrio nos trae su ropa y mi nuera la lava y plancha”, contó.

Sobre la manera de afrontar la crisis del país, la mujer confesó “Tratamos de pasarla como se puede. Compramos mercadería cuando tenemos plata, vivimos al día. Esa es nuestra realidad”.

SEGUÍ LEYENDO:

Diario El Sol Mendoza. Domicilio: La Rioja 987, M5500 Mendoza. Argentina. Director Periodístico: Jorge Hirschbrand. © Copyright Cuyo Servycom SA 2020. Todos los derechos reservados.