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5 de agosto de 2022
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Salud

El lado B de la lactancia materna: frustración, dolor y el peso de la mirada ajena

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Dar la teta es un acto que no todas las mujeres pueden llevar adelante.

Es uno de los actos más hermosos en la vida de una mamá, sin embargo, no todas las mujeres pueden cumplir con el mandato de amamantar.

Del 1 al 7 de agosto, más de 170 países, entre los que se encuentra Argentina, celebran la Semana mundial de la lactancia materna, una práctica esencial que determinará el inicio de la vida y el futuro desarrollo de millones de bebés.

La leche materna es la fórmula natural para satisfacer las necesidades inmunológicas y nutricionales de los bebés. Además, fortalece el vínculo afectivo entre madre e hijo, y previene infecciones potenciales. Sin embargo, no todas las mujeres pueden cumplir con el mandato de amamantar y frente a ello, deben asumir frustraciones innecesarias.

“Todas las mujeres pueden amamantar”. “Si le das la teta vas a prevenir enfermedades del bebé”. “Todo pasa por la cabeza”. “Tu leche no está alimentando al bebé”. Esas son algunas de las frases que “torturan” el cerebro de las mujeres que recién paren y están descubriendo el mundo de la maternidad.


El lado B de dar la teta

Son muchas las mujeres que celebran dar la teta, que levantan la bandera para que todas se plieguen al acto. Sin embargo, también están las que no pudieron o no quisieron amamantar y sus voces también merecen ser escuchadas.

“Mientras uno transita el embarazo son muchas las dudas que surgen, pero la más resonante es cómo será el momento en que daré de mamar al bebé”, dijo Luciana, una mamá de 36 años que brindó detalles de su difícil experiencia.

La mujer aseguró que no pudo amamantar a su única hija y eso le generó mucho trauma. “Todos me decían que sí se podía, sin embargo, mi teta no respondía y eso me generaba mucha tristeza”.

“El mandato establece que para que un niño crezca fuerte y sano hay que amamantarlo, de lo contrario, el bebé crecerá con problemas”, agregó.

Martina, de 34 años, también reflejó su vivencia y al respecto manifestó: “La verdad es que no le presté mucha atención a la lactancia. Hice lo que pude y mi bebe tiene 4 meses y toma leche de fórmula. No es fácil la lactancia, así que antes de sufrir todo el proceso preferí alimentar a mi hija con mamadera”.

“No me siento mal ni culpable, es una elección y mi bebé igual, crece sana y feliz y tenemos un vínculo muy fuerte”, continuó.

Por su parte, Noelia, de 40 años, reflejó una situación que atraviesan muchas madres: tiene dos hijas, a la primera la amamantó perfecto y con la segunda la situación cambió.

“Dar la teta es fundamental, lo sé. De hecho, con mi primera hija, quien ahora tiene 6 años, le intenté dar hasta los dos años, incluso, estando embarazada de mi segunda hija. Fue el obstetra el que me dijo que eso me provocaba contracciones. Entonces tuve que forzar el destete”, comentó la mujer.

Noelia contó que si bien su segunda hija tomó teta hasta los 6 meses, ella notaba que no le salía leche de sus mamas. “Debo confesar que me generaba molestia el momento de amantar porque se volvía un sufrimiento, tanto para la bebé, que no conseguía el alimento como para mí, porque me dolía”, explicó la madre.

“Creo que mi cerebro y mi cuerpo no quisieron más. Por suerte, la pequeña deseaba más tomar su mamadera con la leche de fórmula que la mía, que era una miseria. Encima nunca tuve mucha producción. Nunca me pude sacar para dejarles cuando me iba a trabajar”, confesó.

La madre también relató que no solo sintió la presión de no poder amamantar a sus hijas, sino que la mirada ajena también repercutió en su estado anímico.

“Mis hijas son sanas y tampoco considero que el vínculo entre una madre y su bebé se construya solo con la lactancia. Esas ideas atrasan porque bajo ese precepto quien no tiene leche, adopta o subroga un vientre no va a tener nunca un lazo estrecho con su hijo”, sentenció.

Mariana tiene 3 hijos y su experiencia varió entre el primer embarazo y los restantes. "Con el primero no tuve ningún problema, el nene tomó la teta hasta el año y medio. Producía mucha cantidad y todo fluyó muy bien; sin embargo, con los otros dos, solo pude amamantar hasta los 3 meses, lo cual me generó mucha angustia porque mi idea era darle la teta por más tiempo, al menos, hasta los 6 meses", contó.

Frente a ese panorama, Mariana solicitó ayuda a especialistas, hizo todo lo que ellos le recomendaron, pero no hubo caso. "No me salía leche, sentí mucha frustración y bronca hasta que lo acepté", expresó.

La mujer encontró mucha contención en su madre, que durante todo el proceso intentó contenerla. "Por suerte mi suegra ni se enteró, si no hubiera puesto el grito en el cielo", confesó.


La palabra de los especialistas

Los responsables de Maternidad e Infancia de la provincia, dependiente del ministerio de Salud, no están ajenas de esta realidad que atraviesan las mujeres, por ello, cada vez son más los espacios en los que las madres pueden buscar asistencia.

“Todas las maternidades públicas cuentan con centros de lactancia y con profesionales formados que pueden asistir a las madres que lo requieran. Además, en los Centros de Salud tenemos planificado preparar a los médicos que lo deseen para brindar asesoramiento y sumar más espacios donde consultar”, manifestó Mónica Rinaldi, titular de Maternidad e Infancia.

Asimismo, la funcionaria advirtió que “hoy son muchas las madres que se inclinan por dar la teta. Las mujeres hoy están más empoderadas tienen mucha más información sobre el tema”.

La médica dijo que los beneficios de la leche materna son muchos y necesarios para el bebé, esa es una realidad que nadie puede negar. Sin embargo, sostuvo que también es necesario respetar a quien no quiere amamantar a su hijo.

La lactancia materna conlleva además otros beneficios que tienen que ver con lo afectivo. “El contacto piel a piel en la primera hora de vida es fundamental. Ese contacto le hace muy bien en esa primera hora y después también”, comentó Rinaldi.

“No obstante, si por determinadas circunstancias la mamá no puede amamantar, igualmente siempre hay que imitar ese contacto, por lo que es importante que sea la madre la encargada de la alimentación. Independientemente de que le dé leche humana o no, hay que fortalecer ese vínculo”, culminó.

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