access_time 16:51
|
25 de enero de 2022
|
|
Punta de vista

El caso Munives, y la disputa del poder político real en Seguridad

https://elsol-compress-release.s3-accelerate.amazonaws.com/images/large/1508164411964Munives%20helicoptero%20halcon1%20(3).jpg
Roberto Munives, el director de la Policía.

El “pase VIP” para entrar al Parque Provincial Aconcagua que el director General de la Policía de Mendoza, Roberto Munives, le consiguió a su pareja, Mónica Delsouc, también expuso la interna que existe en el Ministerio de Seguridad, y que marca con claridad el reparto de áreas de incumbencia entre las fuerzas que forman parte del gobierno provincial.

Seguridad es un reducto cornejista, incluso desde antes que asumiera como gobernador. En sus dos gestiones como ministro, Alfredo Cornejo supo armar una fuerte estructura en una cartera donde no es fácil imponer el poder político por sobre el policial. Cornejo lo logró. Controló a la tropa y la puso bajo su mando. Primero, como el hombre al que había elegido Julio Cobos para corregir los desmadres provocados por ministros fallidos. Después, ya como mandatario provincial, se caracterizó por su monitoreo constante del accionar policial, una obsesión por las estadísticas criminales, por el rol de la Justicia en la lucha contra el delito y por la inversión en tecnología. Los números entre 2015 y 2019 lo acompañaron.

Cornejo apostó un pleno a Roberto Munives. Para el actual senador nacional, era un policía modelo. Y le dio la misión de conducir a los uniformados sin tener que encaramarse en las discusiones políticas e institucionales. Para ese rol lo había elegido a Gianni Venier, un abogado con experiencia en materia de seguridad y con el que ya había trabajado anteriormente.

Salvo en cuestiones muy puntuales, sobre todo vinculadas con gastos y contrataciones, Munives nunca reportó a Venier. Tenía línea directa con Cornejo. Era al ex gobernador al que le rendía cuentas de primera mano.

El cargo de Director General de la Policía de Mendoza es un puesto político, pensado en aquella reforma policial craneada a finales de los noventa para ser ocupado por un civil. Era una forma de sacarle poder a los uniformados y subordinarlos a la política. Fue la reacción luego de que los uniformados se animaran a desafiar a las instituciones democráticas en aquella revuelta de 1998.

Con Arturo Lafalla como gobernador y con Alejandro Cazabán como secretario general de la Gobernación, se inició un proceso para disciplinar a la Policía de Mendoza y someterla a los mandatos constitucionales. Una purga que terminó con la carrera de decenas de comisarios en medio de denuncias por casos de gatillo fácil, desaparición de personas y hechos de corrupción.

En ese momento se planteó como una política de Estado. Los tres partidos fuertes de la época participaron en el proyecto. José Genoud por la UCR y Carlos Balter por el Partido Demócrata formaron parte del diseño para dejar asentados los lineamientos sobre cómo debía manejarse la seguridad en Mendoza. Es algo que hoy, en tiempos de grieta y chicanas en redes sociales, resulta impensando. 

La segunda etapa de esa reforma, ya durante la gestión de Roberto Iglesias, nunca terminó de concretarse.

La salida de Munives sea, quizá, la puerta de entrada para volver a discutir seriamente del tema. Hace falta madurez.

 

Munives y el poder

Ungido por los elogios de Cornejo, Munives fue ganando poder y comenzó a ostentarlo para su ascenso personal en lugares de toma de decisiones. Eso lo fue alejando de la tropa, que suele ver con cierto recelo cuando un policía empieza a jugar políticamente. Así empezaron a aparecer críticas que, en voz baja, desafiaban la verticalidad de la institución. Por eso y porque lo acusan de ir moviendo piezas de manera sutil para evitar la trascendencia de otros comisarios generales. Esos traslados incluyeron designaciones a destinos "de castigo" a policías con carreras prominentes y que quedaron marginados, y nombramientos a otros  "del palo" con fojas de servicio cuestionadas.

El cambio de gobierno mantuvo a Munives en su lugar. El Ministerio de Seguridad, tal como había sucedido durante la gestión anterior, tuvo un nombre elegido para darle un marco institucional. Así fue designado Raúl Levrino. En lo operativo, el cornejismo seguía manejando los hilos a través del director de la Policía. Con una diferencia: Cornejo ya no era el gobernador y por lo tanto, ya no estaba tan encima de la diaria.

El escándalo del 911 en el caso del crimen de Florencia Romano y las repetidas polémicas con su hijo policía fueron colmando la paciencia del suarismo que, hasta ese momento, se había mantenido cómodo con esa distribución de cargos.

Nadie se había animado a pedirle a Munives que se vaya; en especial, para no afectar la convivencia política. El derrotero de los últimos días hizo que Raúl Levrino terminara tomando la decisión.

SEGUÍ LEYENDO:

Diario El Sol Mendoza. Domicilio: La Rioja 987, M5500 Mendoza. Argentina. Director Periodístico: Jorge Hirschbrand. © Copyright Cuyo Servycom SA 2020. Todos los derechos reservados.