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18 de mayo de 2022
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Edición 2022

Censistas por un día: entre la necesidad económica y querer "vivir la experiencia"

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Desde las 8 arrancó la undécima edición del relevamiento nacional. Cerca de 28.000 trabajadores estuvieron abocados a la actividad local.

Doce años pasaron desde la última vez que se realizó el Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas en el país. Mendoza, como el resto de las provincias, arrancó a las 8 con más de 28.000 trabajadores designados para la actividad.

Con campera, guantes, bufanda y gorritos, así lucían los censistas mendocinos en una jornada fresca, designados para efectuar la actividad. La mayoría era gente joven, muchos docentes, otros estudiantes y algunos trabajadores en relación de dependencia.

Más allá de la experiencia, los postulantes consideraron que lo económico fue lo que más los motivó a la hora de inscribirse. Por la jornada recibirán 6 mil pesos. 

Débora fue una de las que se inscribió. La joven de 29 años es docente y accedió no solo por el puntaje que adquiere, sino por lo económico.

Acompañada, durante unas horas, por su pequeño hijo, la mujer dijo: “Me tocaron 30 casas y, de acuerdo al relevamiento que hice, la mayoría completó de manera digital”.

Juan Gabriel fue uno de los censistas más jóvenes. “Tengo 18 años, estoy preparándome para estudiar Administración de Empresas y esto lo veo como una ayuda para mis gastos. No solamente me anoté yo, sino también mi hermano, por los mismos motivos”, expresó.

 

Anahí es Trabajadora Social y fue una de las pocas que admitió que, además de lo económico, se postuló por la experiencia que la actividad le deja.

En tanto, Tomás, de 22 años, expresó que si bien estudia y trabaja, se anotó para ganar un dinero extra y sumarlo a sus ahorros. “Entre estar en mi casa preferí salir a la calle y ganarme unos pesos extras”.

 

 

Los censados

Recién despierto y en bata

Una de las particularidades con las que se encontraron los censistas fue que mucha gente tardó en abrir la puerta de su casa.

“Es muy temprano para responder preguntas”, aseguraron muchos, sin embargo, entre los censados apareció un personaje que no solo le hizo frente al frío matinal, sino que apareció vestido de un modo especial.

Sin querer revelar su nombre, el hombre, apareció en pantuflas y envuelto en una bata colorada al mejor estilo Sandro. Así, apoyado sobre su vehículo particular, y sin haber completado la versión digital, el señor se dispuso a contestar las preguntas.

“No tuve tiempo de hacerlo por internet y cuando me di cuenta, el sistema estaba colapsado”, dijo.

Indignado con el sistema

“¿Para qué sirve esto?, ¿me van a aumentar la jubilación?”. La queja fue de un adulto mayor, con residencia en San José, que manifestó estar indignado con el Gobierno actual, sobre todo, con la figura de Alberto Fernández y su esposa, Fabiola Yáñez.

“Mientras ellos celebraban fiestas clandestinas, yo no pude despedir a mi hermano que murió por coronavirus en Tucumán”, expresó entre lágrimas.

Pese a su malestar, el hombre aseguró que valoraba mucho el trabajo de Nahir, una joven estudiante de la UNCuyo que accedió al trabajo como una ayuda económica.


“Esto es peor que la cuarentena”

Si bien hubo muchas dudas acerca de si los pequeños comercios podían abrir sus puertas, luego se determinó que mientras fueran atendidos por sus dueños, no iban a ser sancionados.

Así fue como Braian y Carlos, entre muchos comerciantes más, decidieron ponerle el pecho al frío.

“Estoy esperando que los clientes vengan a comprar las tortitas o el pan para el desayuno, pero realmente esto está muy verde. No anda nadie en la calle”, expresó Braian.

Por su parte, Carlos aseguró: “Esto es peor que la cuarentena. Los argentinos adoptamos el término confinamiento para siempre. Ni en plena pandemia hubo tanta malaria”.

Si bien tenían pensado abrir solo por la mañana, ambos reconocieron que el poco movimiento los obligará a permanecer con sus puertas abiertas por la tarde también.

“Los impuestos siguen corriendo y si no vendo nada no pago ni como”, sentenció Carlos.


Con cargo de conciencia

Durante mucho tiempo se alertó a la población que, por primera vez, estaba disponible la posibilidad de realizar el censo de manera digital. Cerca del 60% de los hogares mendocinos accedió a esa modalidad; sin embargo, hubo un remanente que no lo hizo.

Algunos porque no tuvieron acceso a internet, otros porque la edad nos los acompaña, sobre todo, los adultos mayores, y también estaban los que se dejaron estar.

Entre ese grupo apareció Alejandro, un hombre que desde el momento en que tocaron el timbre de su casa sintió cargo de conciencia.

“Realmente me arrepiento de no haber hecho el censo digital porque ahora veo a la censista muerta de frío, pero bueno, me dejé estar”, expresó mientras respondía cada una de las preguntas desde la ventana de su departamento.

Como él, muchos otros aseguraron lo mismo y argumentaron que cuando quisieron hacerlo la página colapsó.

No faltaron los cartelitos

Si hay algo que primó durante la jornada fue la solidaridad de la gente con los trabajadores responsables del censo.

Y eso se vio en algunas casas en donde la gente les dejaba carteles para que no perdieran tiempo. Algunos indicaban que el timbre no funcionaba y otros que debían golpear en tal o cual puerta para ser atendidos.


Gestos que los trabajadores valoraron y mucho, ya que fueron varios los domicilios en los que el timbre no funcionaba y tuvieron que apelar al golpe de manos o al llamado en voz alta.

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