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24 de agosto de 2021
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Investigación

Bentogate: procesamiento confirmado y escándalo institucional en la provincia

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Walter Bento desistió de la apelación, con fuertes denuncias a la Cámara Federal. Ante la lentitud del Consejo de la Magistratura, sigue siendo el juez con competencia electoral.

Walter Bento, el juez federal que tiene competencia electoral en Mendoza y que debe velar por la transparencia de las PASO del próximo 12 de setiembre, está imputado por asociación ilícita, cohecho, lavado de activos y enriquecimiento ilícito. Su situación judicial es incluso más complicada que eso: tiene un procesamiento confirmado por la Cámara Federal, más allá de que ese dictamen aún no fue firmado. Bastó con que el magistrado desistiera de la apelación de la medida tomada por el juez Eduardo Puigdéngolas para que el tribunal de alzada sólo tenga que avalar lo actuado.

Mendoza enfrenta, ante esta situación, un escándalo institucional. A Bento se lo vincula con hechos de corrupción que tienen que ver directamente con su rol como juez. Está apuntado como el líder de una banda que cobraba coimas a cambio de beneficios judiciales, tales como cambios de calificación en la causas o privilegios como prisiones domiciliarias.

Ver también: Bento apeló el procesamiento y después se arrepintió

En el entramado, el juez federal era el jefe y se manejaba con operadores judiciales que hacían las veces de intermediarios y valijeros y con un grupo de abogados que convencían a sus clientes de la ventaja de pagar esos favores.

Para defenderse, Bento ha apelado a la figura de "lawfare". Insiste con que tanto él como su familia son víctimas de una operación orquestada en el seno de la justicia federal mendocina y que tiene como objetivo lograr apartarlo de su cargo. Entre los argumentos esgrimidos para sostener esa teoría, apeló a dos ideas.

Primero, sostiene que el juez que lo investiga y los camaristas que aprobaron las medidas no lo quieren porque en su carrera judicial estuvo ligado con el peronismo. De hecho, llegó a ese lugar de la mano del "Chueco" Juan Carlos Mazzón, un histórico operador del PJ. Acusa a la Cámara Federal de ser macrista y al juez Puigdéngolas no tener valentía y de dejarse llevar por las decisiones del fiscal Dante Vega. Por eso, el famoso mensaje que le dejó en una caja de seguridad bancaria que decía: "Puigdéngolas, leé por favor".

La otra pata de la historia es justamente Vega, fiscal federal general de Mendoza y perteneciente a "Justicia Legítima", una agrupación kirchnerista surgida hace años y que ganó espacio en la vida interna de los tribunales federales. Vega, por decisión de Puigdéngolas, es el cráneo de la investigación contra Bento. Y, definitivamente, no es macrista.

En ese punto, el juez procesado apela a cuestiones personales. Asegura que Vega le tiene bronca, odio, envidia, y que por eso está motorizando la causa en su contra.

Más allá de la estrategia de defensa planteada por su abogado, el mediático Mariano Cúneo Libarona, lo real es que Bento quedó envuelto en un juego de coincidencias y casualidades espinosas, pesadas. Desde el secuestro del teléfono celular de un narcotraficante que tenía pedido de captura, hasta el secuestro y posterior homicidio de un ex despachante de aduana con conexiones judiciales. Todo, siempre, con Bento como protagonista.

Después, el relato de lo ocurrido es más o menos conocido: el juez utilizó sus contactos para ver si lo estaban investigando, intentó usar su influencia para adelantarse al fiscal, fue blanco de allanamientos en su casa y en su oficina y se negó por todos los medios a entregar el celular oficial. A pesar de eso, se duplicó su tarjeta SIM y se comprobaron contactos sobrados por miembros del Consejo de la Magistratura, del Poder Judicial de la Nación y del de Mendoza y con referentes políticos de los principales partidos provinciales.

Ver también: El misterioso celular de Bento: hackers, espías y los personajes del poder

Cada avance de la investigación fue en detrimento del principo de inocencia de Bento. Primero, imputación. Segundo, procesamiento. Tercero, procesamiento confirmado por Cámara. La escala de gravedad en lo referente a lo judicial va en ascenso. La política maneja sus propios tiempos, lentos y sugestivos.

En ese contexto, sigue siendo el juez con competencia electoral. Sus decisiones ya generaron rispideces y cruces de acusaciones; en especial, por la lentitud mostrada por el Consejo de la Magistratura para avanzar en su causa. Tras varias dilaciones y postergaciones, este jueves habrá una nueva audiencia en la Comisión de Acusación y Disciplina. Esta vez, para abrir su declaración jurada.

En ese organismo de control se está dando una pelea netamente política. Pablo Tonelli, diputado nacional de Juntos por el Cambio e instrucctor designado del caso Bento por sorteo, acusa al kirchnerismo de buscar ganar tiempo y así evitar tomar decisiones clave antes del desarrollo de las elecciones. Con el procesamiento confirmado, la situación podría cambiar, pero no hay nada asegurado. Y, por ahora, la autoridad electoral de Mendoza continúa siendo una persona que, de no ser sus por fueros como magistrado, estaría tras las rejas.

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