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8 de abril de 2021
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Opinión

Asignación Universal por Hijo para Protección Social (AUH): precisiones y reflexiones

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Nos parece imprescindible detenernos en las características políticas e institucionales de la Asignación Universal por Hijo para Protección Social (AUH) debido a las distintas interpretaciones erróneas que aparecen en medios periodísticos y en expresiones de referentes políticos de distinta procedencia. Creemos que algunos casos estas imprecisiones responden a un desconocimiento sobre las particularidades de la medida que no responde a intencionalidades de deslegitimación de ésta. En otros, las opiniones vertidas presentan intenciones, veladas o manifiestas, de cuestionamiento a la misma, a sus receptoras y a los supuestos efectos negativos que produciría. En algunos de estos casos, las opiniones superan las clásicas operaciones discursivas moralizantes e individualizantes de la pobreza para acercarte peligrosamente a apreciaciones racistas y misóginas.

Respecto a sus particularidades institucionales, la AUH no es un plan. Independientemente de que esta calificación se encuentre ampliamente difundida,es una apreciación errónea sobre la medida. Los “planes sociales”, que deberíamos llamar Programas Sociales, tienen su origen en la segunda mitad de la década de los noventa para la región latinoamericana impulsados especialmente por el Banco Mundial como acompañamiento de las reformas económicas denominadas de “ajuste estructural de la economía”. Se suponía que estos “Programas de combate a la pobreza” que proliferaron por todos los países de la región implementados de manera descentralizada y focalizadas sobre las poblaciones vulnerables serían transitorios hasta que las reformas económicas neoliberales generasen condiciones de crecimiento que “derramarían” hacia todos los sectores sociales. Como nada de esto ocurrió, los programas pensados originalmente como transitorios devinieron en permanentes sin por ello lograr disminuir los elevados niveles de pobreza e indigencia que caracterizaron/an a nuestra región. Nuestro país no estuvo exento de estas orientaciones y se implementaron en la casi totalidad de las áreas sociales, programas focalizados como formas de intervención de las políticas públicas. Es posible recordar como un ejemplo paradigmático de esta forma de intervención al Plan Jefes y Jefas de Hogar Desocupados implementado luego de la profunda crisis económica y social de fines de 2001. 

A diferencia de los Programas instrumentados entonces durante la década de los noventa y comienzos del presente siglo, no corresponde calificar a la AUH como un programa focalizado debido a que en términos normativos el instrumento legal de su creación(Decreto 1602/09 y resoluciones posteriores) la ubica dentro del Sistema de Seguridad Social argentino conformando el componente no contributivo de las Asignaciones Familiares. Es decir, a partir del año 2009 el Subsistema de Asignaciones Familiares que originalmente tenía solo un componente para trabajadores en relación de dependencia se amplía al sector no formal de la economía permitiendo que el monto de la asignación por hijo sea también percibido por los grupos familiares cuyos miembrosse desempeñen en la economía informal o se encuentren desempleados. Por esta razón su dependencia institucional se ubica en la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) y el monto percibido por hijo/a es equivalente al que perciben trabajadores/as del sector formal de la economía de acuerdo con las diferentes escalas de ingresos que especifica el sistema. (Es importante aclarar que el régimen abarcaba desde sus inicios a trabajadoras/es en relación de dependencia del sector privado de la economía y que las diferentes provincias tienen regímenes particulares lo que colabora en la confusión de las características de la AUH). La equivalencia en la transferencia monetaria contempla una retención del 20% que se abona al finalizar el año cuando las receptoras de la AUH presentan el cumplimiento de las condicionalidades en materia de salud y educación de sus hijos/as menores de 18 años. La existencia de prestaciones de tipo no-contributivas en el marco del sistema de seguridad social despierta suspicacias erróneas que refieren a un aparente sostenimiento de los trabajadores formales hacia informales o desempleados o a quienes supuestamente no querrían trabajar aprovechando estos beneficios. La situación es totalmente opuesta, desde principios de la década de los noventa el sistema de seguridad social argentino, especialmente en su componente previsional, comenzó a recibir partidas presupuestarias provenientes de diferentes tributos nacionales que se mantienen hasta la actualidad. Es decir que hasta las reformas ocurridas en el 2005 (Plan de Inclusión Previsional) y el 2009 (AUH) que permitieron el acceso a personas que desarrollaban (o habían desempeñado) sus actividades laborales en la económica informal, eran los sectores informales los que colaboraban indirectamente cuando pagaban impuestos al sostenimiento de un sistema de seguridad social del que no iban a recibir beneficios. Las moratorias previsionales y la AUH no solamente se han basado y basan en un reconocimiento de derechos como trabajadores a todas/os sino que rompen con el prejuicio individualizante y culpabilizante respecto a millones de compatriotas que supuestamente no querrían trabajar para “vivir de los planes”. La falta de años de aportes de muchas y muchos con la edad para jubilarse se debía/debe a que han tenido que transitar parte de sus historias personales y laborales en el mercado informal de trabajo. No han “optado” especulativamente por desempeñarse laboralmente en la informalidad, es la economía argentina la que desde hace cuatro décadas funciona defectuosamente en términos de generación de puestos de trabajo formales y distribución de la riqueza. Lo mismo para las mujeres receptoras de la AUH, no “eligen” moverse entre el desempleo, el subempleo o el trabajo informal, son las condiciones estructurales del mercado de trabajo que las exceden las que fijan estas reglas de funcionamiento.

Entendemos que resulta imprescindible comprender a la AUH (en conjunto con las moratorias previsionales) formando parte del Sistema de Seguridad Social argentino y a sus receptoras como trabajadoras de la economía informal que, además de los ingresos de la Asignación, realizan multiplicidad de tareas de cuidado y trabajo para poder subsistir y educar a sus hijas/os. El reconocimiento de estos aspectos legales e institucionales junto con la comprensión de las estrategias de vida de hombres y mujeres de los sectores populares en nuestro país permite contribuir a clarificar las interpretaciones erróneas de las políticas sociales y, especialmente, con los juicios malintencionados y discriminatorios sobre las acciones de amplios sectores de nuestra población.

(*) El autor es docente e investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNCuyo. 

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