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18 de noviembre de 2006
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TESTIMONIO

?Me crié en un ambiente solidario"

Laura Albarahona se transforma en la gran protagonista de esta historia de vida, ya que, habiéndose criado en una realidad donde la discriminación, la marginalidad y el abandono se convirtieron en escenarios de su vida, supo enfrentar cada escollo con valor y dignidad

    Laura Albarahona se transforma en la gran protagonista de esta historia de vida, ya que, habiéndose criado en una realidad donde la discriminación, la marginalidad y el abandono se convirtieron en escenarios de su vida, supo enfrentar cada escollo con valor y dignidad. Esta mujer nació y se crio en el barrio Campo Papa, un sitio en el muchas de las personas que allí habitan comparten el mismo sentimiento de impotencia por ser calificados como no gratas o, tal vez, excluidas del sistema por el sólo hecho de pertenecer a ese espacio físico del departamento de Godoy Cruz.

    “Desde que nací hasta los 19 años, edad en que contraje matrimonio, viví sumida en ese otro mundo, como muchos califican. Un mundo que para mí es mágico, ya que me permitió crecer con valores muy marcados, como el de la solidaridad. Convivir con gente humilde y marginada me enseñó a luchar por el bienestar del prójimo”, comentó orgullosa, en diálogo con Protagonistas.

    “Desde muy pequeña supe lo que significaba sentirse discriminada. Varias puertas se me cerraron por el sólo hecho de pertenecer a esa zona y lo que muchas personas no comprenden o, quizás, no entienden es que en ese mundo, en esa realidad donde prima la humildad y la pobreza, es donde uno aprende a ser más solidario con los suyos”, expresó y añadió: “Al ser tan marginados por la población, aprendés a proteger a los tuyos de un modo especial y con un mayor compromiso”.

MARCADO COMPROMISO SOCIAL. Esta mujer hoy se convierte en la artífice de esta historia ya que, siendo una persona muy humilde, encontró en el ayudar al otro un motivo para ser feliz. “Siendo jovencita sentí la necesidad de ayudar a los más necesitados, algo que llamaba la atención a muchos, pues yo tenía las mismas necesidades que esas personas. Durante el terremoto del 86, voluntariamente me ofrecí para socorrer a los que habían perdido sus hogares. Así fue como comencé a desempeñarme en trabajos vinculados al ámbito social”, comentó.

    Casada en segunda nupcias con Jorge, esta mujer, madre de seis hijos (María Laura, Soledad, Ceferino, Juana, Micaela y Nicolás), se convirtió en el sostén del hogar, pues su esposo debió ser jubilado por discapacidad a los 35 años, quedando toda la responsabilidad de llevar adelante el hogar en manos de Laura.

    “Nunca sentí temor a enfrentar los obstáculos que la vida me iba imponiendo, al contrario, los acepté con coraje y valentía, pues sabía que mi fe y mis ganas de progresar eran los motivos que me permitirían siempre salir adelante”, comentó Albarahona. Así fue como, hace nueve años y medio, tras de recibir el Plan Jefa de hogar, Laura decidió realizar cursos en la Municipalidad de Godoy Cruz, todos relacionados con temas de salud. Tras seis intensos meses de aprendizaje, esta luchadora se transformó en promotora de salud, encargada de desempeñarse como el nexo entre los pacientes y los centros de atención. “Me entusiasmó mucho la idea de perfeccionarme y aprender temas relacionados con la salud, ya que, casualmente, mi vocación social se ligaba mucho a ello. Así fue como realicé cursos de pediatría, ginecología, prevención de enfermedades, entre otros”, dijo orgullosa.

SU DESEMPEÑO EN LA SOCIEDAD. La idea de realizar ese Programa de Promotoras de la salud surgió de las autoridades del municipio con el único propósito de concientizar a la población acerca de la importancia de mantener un control médico y, además, a fin de facilitar las tediosas esperas a las que los pacientes deben someterse para solicitar un turno. “Mi función dentro del programa consiste en efectuar seguimientos operativos territoriales, los que concreto en las poblaciones de mayor riesgos. Además, desempeño tareas vinculadas con los controles de las puérperas (madres que dan a luz)”, explicó y continuó:“Básicamente, trabajo con adolescentes y trato de realizar un seguimiento sobre su aspecto ginecológico y el pertinente control diario que los recién nacidos necesitan”.

    “Dada la antigüedad que llevo en este oficio, tengo acceso directo al fichero de los médicos, lo que me permite llevar un seguimiento de cada paciente. Una vez analizado cada caso, vuelco los resultados en fichas personales y, a partir de allí, asisto a los hogares de estas personas a fin de recordarles sus turnos o bien para invitarlas a asistir al médico y, obviamente, llevar un control de sus pequeños”, enfatizó.

    Si bien parece una tarea sencilla, no lo es, pues Laura, a diario, debe recorrer caminando cada uno de los barrios donde se encuentran estas madres y sus niños, quienes, por lo general, son muy humildes y con una cultura muy cerrada, donde la importancia de la salud queda, en muchos casos, relegada.

    “Luego de estar tantos años en el oficio, las personas aprendieron a conocerme y me proporcionaron la confianza suficiente como para entrar a sus hogares. A tal punto que concurro a cada barrio sin inconveniente alguno, ellos saben que mis intenciones son buenas y no les voy a prometer nada, sólo les ofrezco la ayuda para mejorar la calidad de vida de ellos y de sus hijos”, dijo orgullosa. Respecto de su labor como promotora, Laura explicó: “Es un tanto difícil, ya que no todos asisten a los consultorios y mi tarea consiste en concientizarlos para que sus hijos no sufran problemas de desnutrición, enfermedades virósicas u otras patologías. Pero, a medida que el tiempo ha pasado, he logrado que las visitas sean cumplidas, pudiendo, de este modo, reducir el índice de desnutrición y de enfermedades ginecológicas”.

    La perseverancia y la paciencia de Laura son dos cualidades dignas de admirar, ya que si bien percibe una mínima remuneración (150 pesos) por estar incluida en el marco del Plan Jefas de hogar, realiza una tarea que merecería un reconocimiento mucho mayor.

OTRAS FACETAS. Pero sus ansias de progreso no terminan allí. No hay que olvidar que detrás de Laura esperan siete personas que necesitan comer, vivir con dignidad, terminar sus estudios y esto no sería posible con 150 pesos, por lo que, de mañana, se desempeña como promotora de salud y de tarde trabaja como personal doméstico en una clínica odontológica. “Mis días son agotadores, pero los disfruto y los vivo a pleno, ya que son muchas las personas que dependen de mí y, por ellos, no puedo darme el lujo de bajar los brazos”, comentó, añadiendo: “Por eso, los fines de semana no sólo disfruto de mis hijos y de mi marido, sino que continúo trabajando en mi hogar, donde realizo viandas, empanadas, masa para prepizzas, todo para poder vivir con dignidad y que mis hijos, el día de mañana, puedan ser hombres y mujeres de bien. Mi enorme sacrificio sólo lo hago por y para ellos, el gran motivo de mi existencia”, dijo muy emocionada.

SUEÑOS Y PROYECTOS. A medida que uno descubre la esencia de Laura, comprende que detrás de esa mujer tímida e introvertida hay un corazón enorme dispuesto a luchar y a ayudar a los más indefensos. Sus ansias de progresar no han decaído jamás. Ya desde su adolescencia soñaba con ser una mujer de bien y, aunque no tuvo la oportunidad de concretar sus estudios secundarios –por razones económicas–, en la actualidad sueña con cumplir esa meta.

    “Tengo planificado continuar con mis estudios el próximo año y poder dar fin a ese sueño postergado durante tanto tiempo. Hoy más que nunca siento la necesidad de perfeccionarme, ya que mis hijos me requieren en sus estudios y, muchas veces, no tengo respuestas para ellos, lo que me hace sentir ignorante y me genera impotencia”, manifestó un tanto acongojada. Otros de los motivos por los que esta protagonista quiere concluir sus estudios es a fin de alcanzar un lugar importante en la sociedad.

    “He intentado buscar nuevos horizontes en el ámbito laboral, pero se me han cerrado las puertas por no tener un título. Y si bien me considero una persona muy capaz, sin estudios uno no es nadie”, argumentó. Pero esto no es todo lo que mantiene viva la perseverancia de Laura, sino que, además, tiene sueños e ilusiones: “Uno de los anhelos que siento para mi vida personal y profesional es lograr un contrato definitivo en el municipio. Si bien no reniego del plan, considero que ya he entregado mucho a mi actividad y, hoy más que nunca, deseo que ese sacrificado desempeño sea valorado”, finalizó la protagonista.

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