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18 de noviembre de 2009
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TIGRE

Matías Giménez fue apretado por barras y quiso irse del club

BUENOS AIRES (DYN). La continuidad de Matías Giménez en Tigre se vio envuelta ayer en una polémica porque, primero, el mediocampista amenazó con irse de la institución debido a un apriete de parte de la barrabrava, pero luego habló con los dirigentes y aceptó seguir, satisfecho con las garantías que le ofrecieron.

    BUENOS AIRES (DYN). La continuidad de Matías Giménez en Tigre se vio envuelta ayer en una polémica porque, primero, el mediocampista amenazó con irse de la institución debido a un apriete de parte de la barrabrava, pero luego habló con los dirigentes y aceptó seguir, satisfecho con las garantías que le ofrecieron. En un principio, el volante misionero afirmó que se iba de Tigre para darle seguridad a su familia, aunque, por la tarde, después de recibir el apoyo de las autoridades de la entidad de Victoria, decidió quedarse a cumplir con el vínculo contractual.

   “Tras haber mantenido una reunión con los máximos dirigentes del Club Atlético Tigre y haber recibido de su parte todo el apoyo necesario para cumplir con el vínculo contractual que me une a dicho club es que quiero aclarar que mi continuidad como jugador profesional de la institución está garantizada”, explicó el volante misionero a través de un comunicado de prensa. En esa dirección, luego agregó: “Más allá de esto, vale remarcar que insisto en repudiar los acontecimientos sufridos por mi persona y dejando en claro que mi único objetivo es poder trabajar con tranquilidad”.

    Todo comenzó al mediodía, cuando el volante anunció que no jugaría más en Tigre y que su representante le buscaría club en Argentina o en el exterior para después de diciembre. “Mis hijos valen más que una pelota”, había dicho, en referencia a las amenazas recibidas. Es que el motivo principal de su decisión era la apretada que sufrió la semana última a la salida de un entrenamiento, cuando en el camino de regreso a su hogar le cruzaron un auto un grupo de hinchas diciendo que no ponía huevos y hubo palabras en tono alto.

    “Discutimos un rato y terminó pasando algo muy feo”, explicó, evitando dar detalles, aparentemente, por temor a represalias. Diego Castaño y Martín Morel también habían recibido la semana última la “visita” de un grupo de barrabravas, aunque fue para pedirles dinero.

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