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19 de agosto de 2006
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BIENESTAR

Mal aliento, una enfermedad que cohíbe

Causas y soluciones de la halitosis, un trastorno que sufre la mitad de la población.

    En los últimos tiempos, el mal aliento se ha posicionado como un grave problema. El mismo es considerado como una enfermedad, por lo que resulta conveniente acudir a un especialista para actuar sobre sus causas. La halitosis, nombre que recibe este padecimiento, se debe a la presencia en el aliento de ciertas sustancias químicas llamadas sulfuros volátiles, como el metilmercaptano. Afecta a casi la mitad de la población y provoca a quien lo padece de forma severa una situación de inseguridad y rechazo social. Se vive como un problema íntimo que se aborda sólo con personas de confianza.

¿POR QUÉ TENEMOS MAL ALIENTO? La naturaleza del olor que emana de la boca es un aspecto clave en el diagnóstico de este problema. Esta enfermedad constituye una de las inquietudes más frecuentes cuando se acude a la consulta de odontología, pues la principal causa del mal aliento continuado o halitosis radica en una boca insana. Pero puede estar relacionado con enfermedades de origen físico o psicosomático.

TRATAMIENTO. La autoevaluación es subjetiva, porque hay quienes subestiman su mal aliento y quienes lo exageran, por lo tanto, es necesario un diagnóstico profesional. Para el examen médico puede adoptarse la prueba de medidas organolépticas, que analiza el total de olores en el aire emanado de la boca, lengua y saliva, o la prueba de análisis químico. Existen aparatos que localizan y miden en la cavidad bucal el origen del mal olor, que hasta hace unos años sólo se atribuía erróneamente al estómago.

    Y aquí cabe hacer una salvedad: el aliento se produce en la boca, cuando el número de bacterias sobrepasa la cantidad necesaria para las funciones digestivas. Cuando esto sucede, las bacterias metabolizan los aminoácidos que contienen sulfuro y producen sulfuro de hidrógeno y metilcaptanos, sustancias que dan origen a este olor. Hay algunos aspectos que deberán ser considerados en el momento de completar la historia clínica, que tienen que ver con los hábitos del paciente, como su dieta, el alcoholismo y el tabaquismo.

OTRAS CAUSAS. Entre las causas no relacionadas con enfermedades bucodentales se encuentran algunas sencillas de prevenir: un cepillado deficiente en dentadura y lengua, un período largo de estar con la boca cerrada (al dormir, por ejemplo), y la falta de salivación al respirar por la boca. Además, las relacionadas con enfermedades gastrointestinales, nasales (rinitis, sinusitis, tumores), pulmonares (bronquitis, neumonía, tuberculosis), y sistémicas, como la diabetes, la cirrosis, hepatitis, reuma y uremia.

    Por otro lado, causas psicosomáticas como el stress y la depresión también pueden provocan halitosis. La ingesta de fármacos suele también atraer al mal aliento, en concreto anfetaminas, antidepresivos, drogas para la hipertensión, descongestivos, ansiolíticos y diuréticos. Por último, es sabido que con la edad y la disminución del flujo salival se incrementa la posibilidad de padecer mal olor de boca. Otros factores muy conocidos son el consumo de tabaco o alcohol, el hambre, y las comidas condimentadas, en especial con ajo o cebolla.

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