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17 de agosto de 2006
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GUERRA EN ORIENTE MEDIO

Macabros hallazgos bajo los escombros

Con la tregua, llegaron las inspecciones a los edificios y casas bombardeados en el sur de Líbano. Ya se han encontrado 110 cadáveres. Mientras, apuran la creación de las fuerzas de paz.

    Las labores de remoción de escombros empiezan a mostrar la cara más dura de la guerra en Líbano al hacer aparecer decenas de cadáveres, de los que, hasta ahora, no había noticias, al tiempo que en Beirut se intensificaban las gestiones diplomáticas para el despliegue de las fuerzas de paz. Según informó a Efe el portavoz de la Protección Civil libanesa, Daumid Hobeini, “al menos, 110 cadáveres” han sido encontrados ya en todo el país desde el alto el fuego que comenzó el lunes, muchos de ellos, en avanzado estado de descomposición.

    Los servicios de rescate no han podido llegar aún a todas las poblaciones y, especialmente, a las más próximas a la frontera, donde todavía se encuentran acantonadas las tropas israelíes. En los barrios del sur de Beirut, los restos de 13 personas, entre ellos, siete niños y un bebé, fueron encontrados ayer entre los escombros, producto de los bombardeos israelíes sobre el barrio de Rueis el domingo, en vísperas del cese de las hostilidades.

    Al tiempo que se conocían estos datos, las gestiones diplomáticas se intensificaban en la capital libanesa, adonde llegaron ayer los ministros de Exteriores de Francia, Turquía, Malasia y Pakistán para tratar el despliegue de una fuerza de la ONU en el sur libanés, conforme a la resolución 1.701 del Consejo de Seguridad. El titular de Exteriores francés, Philipe Douste-Blazy, quien se reunió en Beirut con su homólogo libanés, Fauzi Saluj, declaró que su país “está dispuesto a enviar más hombres a la FPNUL” (Fuerza Provisional de la ONU en Líbano), pero subrayó que el Ejército libanés tiene que desplegarse primero en el sur del país.

    Sobre el desarme de Hezbolá, recalcó que “incumbe al Estado libanés” y recordó que el mandato de la FPNUL “no es imponer la paz, sino ayudar al Gobierno a desplegarse, contribuir al regreso de los desplazados y a la llegada de la ayuda humanitaria”. Además, estimó indispensable que la FPNUL “sea reforzada con contingentes europeos, además de los de otros países que tienen cascos azules” en esta fuerza. Por su parte, el Gobierno libanés se reunió finalmente ayer para tratar el despliegue del Ejército en el sur del país, según confirmaron a Efe fuentes de la oficina del primer ministro libanés, Fuad Siniora.

   La reunión del Gobierno libanés, debido a las diferencias internas entre sus miembros –entre los que se encuentran dos ministros de Hezbolá–, se había pospuesto en los últimos días. El líder de Hezbolá, Hasan Nasralá, llegó a calificar de “inmorales” a algunos de los ministros por filtrar a la prensa las divergencias en el seno del Gabinete. El despliegue de los 15.000 soldados libaneses y su papel respecto al desarme de Hezbolá es uno de los puntos más complicados en la aplicación de la resolución de la ONU. Pero su puesta en práctica es una de las decisiones más urgentes que debe tomar el Ejecutivo libanés para garantizar un repliegue en paralelo de los miles de soldados israelíes que aún permanecen acantonados en el sur del país.

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