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12 de septiembre de 2006
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Los talibanes siguen fuertes

Cinco años después de que el 11-S motivara la guerra contra el terrorismo de EEUU, los rebeldes talibanes siguen fuertes en el sur de Afganistán y la violencia es casi diaria en ese país, lastrado durante décadas por conflictos y guerras.

    Cinco años después de que el 11-S motivara la guerra contra el terrorismo de EEUU, los rebeldes talibanes siguen fuertes en el sur de Afganistán y la violencia es casi diaria en ese país, lastrado durante décadas por conflictos y guerras. Ante el aniversario de los atentados en Nueva York y Washington, el presidente afgano, Hamid Karzai, dijo que “el progreso durante estos cinco años no hubiera sido posible sin el apoyo y sacrificio estadounidenses”, pero esta opinión no es compartida por muchos analistas en Kabul.

    “No sirve de nada gastarse todo el dinero en la guerra contra el terrorismo, matando no se pueden solucionar los problemas”, afirmó a Efe Naqibulá Furmoli, escritor y analista político afgano. Furmoli asegura que “la gente está enfadada, la gente no tiene trabajo, la gente necesita que, al menos, sus necesidades básicas estén cubiertas” y cree que el gobierno afgano y la comunidad internacional han perdido la batalla por sus corazones.

   Casi cinco años después del comienzo de los ataques estadounidenses del 7 de octubre del 2001, Afganistán vive ahora su peor momento en cuanto a la violencia, que golpea diariamente, sobre todo, en el sur. De acuerdo con un reciente estudio redactado con motivo del aniversario del 11-S por el centro de estudios Senlis Council, en Afganistán se ha gastado en operaciones militares 82.500 millones de dólares desde 2002 y sólo 7.300 millones de dólares en desarrollo.

    El informe de Senlis afirma que una crisis humanitaria de hambre y pobreza golpea el sur del país y que la causa está en las políticas antinarcóticos fallidas de EEUU y Reino Unido. Esta crisis humanitaria, además, ha causado que el apoyo hacia el movimiento talibán aumente, según ese centro. El informe recoge las opiniones de un ex comandante muyahid de Kandahar, al sur del país, quien asegura que “cuando llegaron aquí (por las tropas de EEUU) estábamos muy contentos de verlos, pero ahora que hemos vivido en nuestro país cinco años con ustedes hemos visto que dicen muchas mentiras y hacen muchas promesas falsas”.

   El director ejecutivo del Senlis Council, Emmanuel Reinert, opina que “se han gastado enormes sumas en operaciones militares, pero, después de cinco años, el sur de Afganistán es otra vez un campo de batalla por el control del país”. Según Reinert, “al mismo tiempo, los afganos tienen hambre, EEUU ha perdido el control en Afganistán y en muchos sentidos ha recortado la democracia. Podemos describirlo como un fracaso con consecuencias peligrosas, que deberían preocuparnos a todos”. “Las políticas de EEUU en Afganistán han recreado el santuario para terroristas que la invasión del 2001 quiso destruir”, concluyó.

    Además, en Afganistán sigue cuestionándose el papel de Pakistán en la lucha contra el terrorismo. Mientras en el ámbito exterior el presidente paquistaní, general Pervez Musharraf, coopera con EEUU, en su territorio están instalados talibanes y miembros de Al Qaeda y hay constantes sospechas de la posible implicación de las agencias de inteligencia paquistaníes. Cara afuera, el presidente de Pakistán se declara un firme aliado de la guerra contra el terrorismo de EEUU, pero la realidad es que no tiene control sobre la totalidad del territorio del país, sobre todo, en las zonas tribales de Beluchistán y Waziristán, cercanas a Afganistán.

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