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13 de junio de 2007
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Los puentes, el nuevo objetivo

La explosión de un puente al sur de Bagdad ayer, el cuarto en tres días, hace pensar que la insurgencia iraquí se ha marcado como objetivo dañar las infraestructuras, aislar barrios y destruir el símbolo mismo que representa un puente.

    La explosión de un puente al sur de Bagdad ayer, el cuarto en tres días, hace pensar que la insurgencia iraquí se ha marcado como objetivo dañar las infraestructuras, aislar barrios y destruir el símbolo mismo que representa un puente. El ataque de ayer se produjo cuando varios rebeldes detonaron una carga explosiva bajo un puente situado cerca de Hilla, capital de la provincia de Babel, cien kilómetros al sur de Bagdad.

    La explosión, que no dejó víctimas, causó graves daños materiales en la estructura del puente y cortó el tráfico en la vía que une las zonas de Asriyah y Rashadiya, en el norte de Hilla. Este es el cuarto ataque a un puente desde que el domingo un suicida hizo volar el vehículo que conducía en otro, en las proximidades de Mahmudiya, al sur de Bagdad. Un día más tarde, una explosión destruyó otro puente en Bagdad, dejando a la capital incomunicada con algunas áreas del norte, mientras que otro ataque causó abundantes daños materiales a una construcción de hormigón cerca de Baquba, en la provincia de Diyala.

    Según un analista consultado por Efe, quien no ha querido identificarse por temor a represalias, los ataques a puentes podrían obedecer a una clara estrategia para perjudicar al Gobierno iraquí. “Los rebeldes quieren transmitir el mensaje de que el gobierno del primer ministro Nuri al Maliki no es capaz de proteger infraestructuras vitales como los puentes, esenciales para unir unas zonas con otras”, explicó el experto. Para el analista, con esta estrategia, los rebeldes también quieren obstruir o retrasar los movimientos de las fuerzas extranjeras e iraquíes en áreas conflictivas y así poder llevar a cabo sus ataques con un cierto grado de libertad.

    Otros expertos apuntan que la voladura de puentes forma parte de un plan de los insurgentes para aislar determinadas zonas y aumentar el descontento de los iraquíes con el gobierno de Al Maliki. Según esos analistas, la campaña contra las infraestructuras de transporte se remonta a febrero, cuando se activó el plan de seguridad conocido como Aplicamos la Ley. Poco después, la insurgencia dinamitó el puente de Al Sarafiya, uno de los más famosos y emblemáticos de Bagdad, que conectaba algunos barrio del oeste con el norte de la ciudad.

    Ese puente de acero tenía más de 150 años y era considerado por los iraquíes como una de las estructuras más importantes de la capital. En mayo, dos ataques contra los puentes nuevo y viejo del lugar conocido como Yasr Diyala, que cruzaban el canal de Diyala, afluente del Tigris, causaron 22 muertos y decenas de heridos. Las dos vías eran esenciales, ya que en ellas se concentraba gran parte del tráfico entre Bagdad y las dos ciudades sagradas del chiísmo, Nayaf y Kerbala. Los expertos señalaron que los ataques a puentes coinciden con la puesta en práctica de otra táctica de los rebeldes: el uso de sustancias químicas. Los insurgentes utilizaron por primera vez gas cloro en febrero, cuando un almacén cargado con esa sustancia explotó en Tayi, en el norte de Irak.

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