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22 de octubre de 2019
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Estímulos

Los problemas de los chicos superdotados en las escuelas

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Un chico cada dos aulas presenta máximas condiciones intelectuales, pero, a pesar de que la Ley de Educación nacional contempla esta situación, no existen programas para acompañarlos en su desarrollo.

Jeremías Mocoroa tiene 13 años y es superdotado. Sus padres detectaron esta condición cuando estaba en la primaria, debido a que el papá también tiene altas capacidades intelectuales y estuvo atento a ciertos indicios que presentaba su hijo. En la escuela, sin embargo, lo que podría ser un incentivo para disfrutar de las clases, se convirtió en un problema para él.

“Es tan aburrida que llega un momento en que no sentís nada: es como un juego que no tiene dificultad. En lugar de disfrutar, uno está encerrado esperando que se termine”, relató.

A diferencia de quienes pueden tener el mismo sentimiento por falta de interés, en el caso de varios chicos superdotados se genera esa angustia debido a una falta de respuesta del sistema educativo a su deseo de saber más, según explicó Daniel Ricart, director del Centro Nacional de Alto Rendimiento Escolar y un referente de esta área a nivel internacional.

Esta situación es más frecuente de lo que se puede esperar: se estima que 15% de los chicos en las escuelas presenta altas capacidades intelectuales (ACI), según una investigación que realizó el Servicio de Neuropsicología de la Universidad de Córdoba. De ese porcentaje, 2% (es decir, 1 alumno cada dos aulas) es superdotado, mientras que el otro 13% tiene algún talento excepcional en alguna actividad.

"El sistema escolar les queda chico. Necesitan algún tipo de programa para ellos, pero el único lugar donde ocurre es en Salta y Jujuy", explicó Ricart. La Ley de Educación Nacional establece en el Artículo 93 que las autoridades educativas jurisdiccionales deben organizar o facilitar "el diseño de programas para la identificación, evaluación temprana, seguimiento y orientación de los/as alumnos/as con capacidades o talentos especiales y la flexibilización o ampliación del proceso de escolarización".

"Mendoza ni siquiera tiene una ley provincial de Educación, por lo que mucho menos va a reglamentar este artículo", señaló Ricart.

Los efectos

Héctor Roldán es el presidente de Creaidea, una ONG que desde 2002 trabaja acompañando a familias con niños superdotados para ayudarlas a acompañar los talentos de sus hijos y comprender algunas situaciones comunes, como pueden ser los problemas de disciplina en la escuela.

"Todo comenzó con mi historia personal. Me enteré casi a los 40 años que era superdotado, después de una adolescencia complicada. Me medicaban, tenía problemas; y ahora trabajamos para evitar eso", relató, señalando que este tipo de situaciones hace que muchos padres no logren reconocer las cualidades de sus hijos.

"Se necesita una contemplación especial, aunque eso no significa ser 'más' que alguien. La sociedad no entiende que se necesita contemplar este asunto en la educación", agregó. Roldán comparó esta situación con la de las personas que son zurdos: "El que lo es, sabe que el mundo está hecho para los diestros, aunque ellos no lo noten. Es algo de lo que te das cuenta sólo si lo vivís o conocés a alguien".

Ricart indicó que uno de los principales problemas está ligado al retraso del desarrollo que puede alcanzar la persona, sobre todo porque los adultos pueden llegar a percibir sólo los inconvenientes y no el talento detrás. "Son dos caras de una moneda, con fotalezas y debilidades. No detectar o estimular a la personacon ACI trae aparejado que se profundicen estos problemas. Muchos son hipoacústicos, tienen Asperger, presentan dislalia, dislexia o problemas de conducta: ", apuntó.

Motivar

Esta última situación es la que más se menciona cuando se trata de la escuela: una falta de motivación que causa problemas de conducta asociados a falta de disciplina o incluso pocas capacidades académicas. Pablo Vazquez (32) es superdotado y aclaró que la mayor parte del tiempo dependía de su propia iniciativa desde temprana edad para satisfacer su curiosidad.

"A veces tenía profesores que demostraban mayor pasión, pero no fue moneda corriente. Antes incluso tampoco se contemplaba a los que se atrasaban. Siempre se daban los mismos contenidos para todos y no se avanzama más allá de eso", recordó.

Una situación particular se da en las escuelas de más bajos recursos, según evaluó Ricart, quien apadrina a varias de las que existen en zonas rurales o marginales de Mendoza. "El porcentaje de chicos talentosos es más alto. Creemos que quizás se debe a a que deben desarrollar más la capacidad creativa y resiliencia contra un medio hostil. Por ejemplo, en lugar de recibir juguetes elaborados, construyen los suyos propios", observó.

Por su parte, Roldán evaluó que el acompañamiento también debe existir desde la familia. "Más allá de las leyes, muchos ponen sus expectativas sólo que en la escuela cambien, pero eso no se adaptará a todo el entorno del chico", advirtió. 

Soluciones

Mientras tanto, las alternativas que se proponen para suplir esa falta de estímulos se dividen entre lo que se debe cambiar y lo que puede hacerse. 

Por un lado, Ricart señala distintos tipos de programas que podrían utilizarse en las autlas, como el método de caso, donde los alumnos aprenden sobre la base de experiencias y situaciones de la vida real, construyendo su propio aprendizaje de acuerdo a su entorno. También existe otro sistema llamado organización del proceso, donde el contenido a aprender se establece sin necesidad de recorrer los componentes que ya se dominan.

En casa, mientras tanto, los padres deberían buscar profesionales que evalúen a sus hijos para comprobar si presentan ACI y luego buscar alternativas para estimularlos según sus áreas de interés. "Una de las recomendaciones es que vayan al turno mañana, para en la tarde asistir a talleres según sus gustos", agregó.

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