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31 de julio de 2006
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ECONOMÍA

Los precios habrían subido menos de 1%

Esta semana se dará a conocer el Índice de Precios al Consumidor, cuyo aumento no superaría un punto porcentual. Empresarios empiezan a pedir permiso para incrementar algunos productos.

      El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) dará a conocer, el próximo jueves, la tasa de inflación minorista de julio, que, según estimaciones oficiales, habrá sido inferior a uno por ciento, mientras empresarios comenzaron a presionar por alzas de precios. El aumento del Índice de Precios al Consumidor (IPC) estaría por debajo del de 1 por ciento registrado en julio del año pasado.


      De confirmarse el resultado, los primeros siete meses de año habrán dejado un crecimiento acumulado de los precios minoristas claramente por debajo de la tasa de 7,1 por ciento de igual lapso del 2005. Para alcanzar la tasa de julio, gravitó de manera favorable la baja de los precios de la indumentaria, alentada por las liquidaciones de fin de temporada debido a un invierno que tardó en llegar a la Ciudad de Buenos Aires y su conurbano.


     También los precios de los alimentos mostraron escasas variaciones, salvo las frutas, que por razones estacionales tendieron a subir. Claro está que aquellos rubros que permanecen fuera de los acuerdos de precios con el Gobierno mostraron nuevas alzas, como los automóviles, las cuotas de la medicina prepaga y de los colegios privados, y aquellos servicios vinculados al rubro esparcimiento, debido a las vacaciones de invierno.


      En ese contexto, la ministra de Economía, Felisa Miceli, comenzó, a mediados de mes, a recibir, de parte de empresarios de la industria alimentaria, pedidos –no muy enfáticos– de autorización para aumentar sus precios, alegando que a ellos les subieron los costos. Uno de esos pedidos fue efectuado por las empresas nucleadas en la principal cámara del sector alimenticio reunidas, la Coordinadora de Industrias Productoras de Alimentos (Copal). Sus dirigentes solicitaron a Miceli la eliminación de las tasas municipales, que se frenen los proyectos de leyes laborales que están en el Congreso y que disponga reintegros a las exportaciones, como forma de conseguir una rebaja de sus costos.


      El otro pedido fue hecho por representantes de la industria aviar, quienes reclamaron una "adecuación" de los precios por la suba de los costos de los fletes. La ministra respondió a los dirigentes de la Copal que la rentabilidad del sector "sigue siendo alta", y a los representantes de la industria avícola, que aumentó 20 por ciento el consumo de pollo en detrimento de la carne vacuna. El sector productor de pollos "apostó a ganar por mayores cantidades y no a hacer ganancia fácil de un momento dado; eso lo valoramos y lo ponemos como ejemplo desde el Gobierno", destacó Miceli la semana pasada. Es que, al contrario de lo que sucedió con la carne vacuna, el sector avícola "supo cómo articular el mercado interno y la exportación", ganando lugar entre el consumo doméstico, explicó una fuente del Ministerio de Economía.


      Más allá de esos tironeos, que parecen no ser los últimos, lo cierto es que la inflación minorista se encauza a terminar por debajo de 10 por ciento este año, en medio de una sostenida expansión del consumo. Al respecto, la consultora Ecolatina pronosticó que, en lo que resta del año, seguirá creciendo el empleo, se mantendrán los aumentos de sueldos y la combinación de ambos factores provocará un alza del consumo. 

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