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19 de noviembre de 2012
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INFORME ESPECIAL

Los mayores y el peligro de las caídas

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El 15 por ciento de los mayores de 65 años sufre alguna caída en el año. Este accidente, que no suele ser grave en la juventud, puede tener importantes consecuencias para los ancianos.

    Antes de que un bebé consiga dar sus primeros pasos sin ayuda es normal que se caiga cientos e, incluso, miles de veces, como parte de su natural aprendizaje para caminar. En el otro extremo de la existencia, la ancianidad, las caídas no tienen ninguna utilidad y, al contrario, pueden dañar mucho la calidad de vida. Los adultos mayores que han sufrido una caída reciente antes de una cirugía mayor tienen un mayor período de convalecencia hospitalaria y más complicaciones y discapacidad después de operarse, según un estudio dirigido por la doctora Teresa Jones, de la Universidad de Colorado (EEUU) y presentado por el American College of Surgeons (Colegio Americano de Cirujanos) en Chicago. Los investigadores estudiaron a 208 pacientes con 74 años de edad promedio que se sometieron a una intervención quirúrgica importante, de los cuales, 34 habían sufrido al menos una caída en los seis meses anteriores a la cirugía. Entre quienes se sometieron a cirugía colorrectal ocurrió más de una complicación, (entre ellas, problemas del corazón, pulmones o riñones, accidente cerebrovascular, cirugías adicionales, coágulos sanguíneos e infecciones) en 58 por ciento de los que se habían caído y sólo en 27 por ciento de los que no habían sufrido algún percance de este tipo.

    Los pacientes del grupo que se habían caído también pasaron casi tres veces más días en el hospital que los otros. Resultados similares se observaron entre aquellos pacientes que se sometieron a una intervención cardíaca. Una revisión de 159 estudios en los que participaron más de 79 mil adultos mayores realizada por investigadores de la Universidad de Otago (UO) en Dunedin (Nueva Zelanda) muestra que hay varias medidas que los mayores pueden adoptar para evitar las caídas, que suponen un creciente motivo de preocupación médica ante el envejecimiento de la población. "La medida anticaídas más efectiva es el ejercicio con entrenamiento de fuerza y equilibrio, en grupo o en casa", señalan los investigadores Lesley Gillespie y Clare Robertson, coautores de la revisión, quienes consideran que "estos programas reducirían 30 por ciento los tropiezos traumáticos y 20 por ciento la cantidad de personas que se cae".

SEGURIDAD EN EL HOGAR. La revisión de estudios de la UO ha confirmado que los ejercicios, entre los que se incluye el tai chi, reducen el riesgo de sufrir caídas, al igual que la evaluación y la modificación de la seguridad en el hogar, especialmente si la diseñan terapeutas ocupacionales. Según Gillespie y Robertson, las medidas para tener un hogar más seguro incluyen quitar los papeles y libros del suelo y las escaleras, y aquellas alfombras pequeñas sin sujetar al suelo, así como mejorar la iluminación, colocar barras de agarre en el baño y utilizar alfombrillas especiales para evitar resbalarse en la bañera. El equipo de la UO también encontró que en algunos casos las medidas como suspender los fármacos psiquiátricos, someterse a una cirugía de cataratas o colocarse un marcapasos (en personas con hipersensibilidad del seno carotideo) pueden ayudar a reducir la cantidad de caídas. Cambiar el balance del peso de forma incorrecta haciendo que el centro de gravedad del cuerpo se mueva de su base de soporte es la causa más común por la que se caen las personas mayores, según otros investigadores que analizaron los videos de 227 caídas sufridas por 130 personas grabadas por televisión de circuito cerrado en dos centros geriátricos en la Columbia Británica, Canadá.

   Otras causas habituales detectadas en el estudio de la Universidad Simon Fraser (SFU, por sus siglas en inglés) son los tropezones, los golpes o los topetazos, la pérdida de soporte y los colapsos, mientras que en una cuarta parte de los casos el motivo era porque su pie quedó atrapado en una mesa o silla. Las caídas son la causa más frecuente de lesiones accidentales en las personas a partir de los 65 años, explicando 90 por ciento de las fracturas de cadera y muñeca y 60 por ciento de las lesiones de cabeza en este colectivo, han apuntado los autores del estudio, dirigido por el doctor Stephen Robinovitch, de la SFU. Otro trabajo elaborado por la Fundación Mapfre (FM) española señala que 14,7 por ciento de los mayores de 65 años sufre algún tipo de caída en un año. Según Antonio Guzmán, director del Instituto de Prevención de la FM, son "muy importantes" las tareas de prevención para tratar de reducir los accidentes de los mayores en los hogares", como "incrementar la iluminación, evitar el uso de alfombras y felpudos, quitar muebles para una mayor movilidad y propuestas saludables en alimentación y ejercicio". "Una simple caída puede cambiar la vida, porque puede tener consecuencias físicas graves, como fracturas o contusiones. Pero también se pueden experimentar problemas en el estado de ánimo: depresión, miedo, ansiedad... Para proteger la salud física y mental es importante evitar la primera caída", según Mapfre.

DECÁLOGO PARA EVITARLAS. La Fundación Mapfre desarrolla la campaña Con mayor cuidado, que incluye recomendaciones para reducir al mínimo la posibilidad de sufrir un accidente de este tipo dentro del hogar o al moverse en las actividades diarias, como las siguientes: Iluminación: la luz debe ser amplia e indirecta en todas las áreas, principalmente en el dormitorio y el cuarto de baño. Los interruptores deben estar a una altura que facilite su alcance. Puertas: deberán tener un ancho mínimo de 80 centímetros. Si son correderas, al menos una de ellas tendrá esa dimensión y las guías irán empotradas en el suelo para evitar el escalón. Ventanas: Es mejor que sean correderas para evitar el accidente cuando se abran hacia dentro. En las abatibles, los pomos deberían ser de palanca mediante manivela accesible. Mobiliario: es recomendable poner pocos muebles, especialmente en el camino a las zonas más utilizadas, como la cocina y el baño. Lo mejor es prescindir de felpudos y alfombras. Baño: el suelo más seguro es el antideslizante y se recomienda sustituir la bañera por el plato de ducha, colocando una alfombrilla antideslizante dentro. Si dispone de barras de apoyo hay que utilizarlas siempre. Han de estar bien fijadas al ladrillo.

    Es importante no caminar descalzos y utilizar siempre calzado antideslizante. Dormitorio: la altura de la cama debe adecuarse a las necesidades personales. Se recomienda que esté a una altura de entre 45 y 50 centímetros, y el colchón no debe hundirse. Cocina: la distribución de los muebles en forma de L permite tener siempre un punto de apoyo durante los desplazamientos. El suelo debe estar seco y limpio. Escaleras: siempre que haya barandillas o asideros hay que apoyarse en ellos. Además, el riesgo de caída disminuye si se sube o baja oblicuamente. Acostarse: para entrar en la cama hay que colocarse de espaldas a ella, cerca de la almohada y sentarse. Inclinar lateralmente el tronco hasta apoyar la cabeza en la almohada, subiendo primero la pierna más cercana a la cama. Vestirse y desvestirse: si se hace de pie, conviene tener un punto de apoyo delante y una silla o sillón detrás. Si se pierde el equilibrio con facilidad, lo mejor es vestirse sentado. Limpieza: para las tareas de la casa hay que utilizar escobas, fregonas y aspiradores de brazo largo para evitar inclinarse. Algunas actividades, como planchar, pueden hacerse sentados, evitando pérdidas de equilibrio y mareos. Compras: ir a comercios cercanos, comprar en persona los artículos fáciles de transportar y pedir que los pesados los lleven a casa. El carrito de la compra asegura el equilibrio al caminar. 

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