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4 de septiembre de 2006
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ESPAÑA

Los inmigrantes africanos no paran de llegar a la UE

Cientos de viajeros se arriesgan a desafiar el mar para intentar llegar a las islas Canarias. Se ha batido un nuevo récord en la cantidad de gente que ha ingresado.

     La llegada de inmigrantes sin papeles a las islas Canarias (frente a las costas de África), a bordo de embarcaciones precarias que navegan durante días por aguas del océano Atlántico, volvió a batir cifras récord en las últimas horas. Con la llegada a la isla Gran Canaria, en la madrugada de ayer, de un nuevo cayuco (embarcación similar a una canoa) con 115 subsaharianos a bordo, el número de inmigrantes arribados al archipiélago desde la mañana del sábado ascendió a 789.

    Esta cifra se sitúa muy por encima de los 647 indocumentados que alcanzaron las costas del archipiélago durante el pasado 18 de mayo, en un año en el que casi 20.000 inmigrantes, según las cifras oficiales, han llegado ilegalmente a las islas Canarias. El número seguirá incrementándose durante la jornada de hoy, porque se espera la llegada inminente de otro cayuco a la isla de El Hierro y los equipos de Salvamento Marítimo han avistado al menos otras dos embarcaciones en aguas próximas al archipiélago.

    Pese al peligro de la travesía, en la que se llega a recorrer más de 1.500 kilómetros entre las costas de Mauritania y las islas Canarias, son muchos los subsaharianos que esperan su oportunidad para dar el salto y llegar a territorio de la Unión Europea (UE). Las islas Canarias están a más de 1.000 kilómetros del continente africano, pero se han convertido en puertas de entrada a Europa para la inmigración ilegal, y las mafias llegan a cobrar 700 euros (unos 840 dólares) a cada persona por hacer el viaje.

    Muchos no lo consiguen porque el riesgo de morir ahogado es muy alto, según datos de la Cruz Roja, que calcula que, sólo en los tres primeros meses del 2006, más de 1.200 subsaharianos perecieron al intentar llegar por vía marítima hasta el territorio español. Frente a esta oleada, de nada ha servido que, a mediados de agosto, comenzara el operativo conjunto de vigilancia de la UE, integrado por barcos y aviones de España, Portugal, Italia y Finlandia, para tratar de evitar los reiterados intentos de llegar a Canarias.

    La llegada masiva de inmigrantes, particularmente en agosto, llevó al Gobierno regional de Canarias a pedir la intervención de Naciones Unidas ante lo que calificó de “catástrofe humanitaria internacional”, y ha generado un intenso debate social y político. El Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero reconoce la importancia de la inmigración en el crecimiento económico del país, pero añade que no se puede acoger a todos los que quieren venir. Así lo manifestó el pasado jueves durante una comparecencia parlamentaria el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, quien informó de que, en lo que va de año, se ha repatriado a más de 52.000 inmigrantes sin papeles, en su mayoría procedentes de Marruecos, Argelia, Mali, Mauritania, Nigeria, Pakistán e India.

    Rubalcaba reconoció que su ministerio no está preparado para dar respuesta al reto de la inmigración y prometió cambios, al tiempo que se mostró abierto a suscribir un pacto de estado sobre este tema y rechazó que el Gobierno haya propiciado un “efecto llamada”. Ese uno de los argumentos empleados por el conservador Partido Popular (PP), que considera que procesos de regularización extraordinaria de inmigrantes, como el del año pasado, en el que unos 800.000 extranjeros recibieron papeles, son contraproducentes.

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