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25 de septiembre de 2009
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EL REGRESO DEL MANDATARIO DERROCADO

Los hondureños exigen salida a la crisis

Las primeras conversaciones entre el depuesto presidente Manuel Zelaya y el gobierno de facto se iniciaron en las últimas horas. La presión popular para saldar el conflicto institucional y el rechazo a la injerencia externa se imponen

ASUNCIÓN (EFE). El depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, aseguró ayer a una emisora de radio paraguaya que la noche del miércoles recibió a través de un emisario del titular del Gobierno de facto, Roberto Micheletti, la propuesta de acordar una personalidad neutral para que asuma provisionalmente la Presidencia. “Es cierto, pero, para nosotros, significa una burla. Es como premiar al que da un golpe de Estado y no estamos de acuerdo con eso”, aseguró Zelaya en una entrevista telefónica con Radio Cardinal de Asunción.

    El depuesto mandatario confirmó que recibió al emisario en la Embajada de Brasil, en Tegucigalpa, donde se encuentra refugiado desde el lunes, tras ingresar de manera clandestina a su país. “Pienso que estamos defendiendo un bien común, que es la democracia. Perder la batalla en Honduras es perderla en la comunidad internacional”, mencionó. El anuncio de Zelaya de haberse iniciado contactos entre él y Micheletti coincide con las intensas acciones que se realizan a nivel interno en busca de un encuentro directo entre las dos partes. Los candidatos presidenciales Porfirio Lobo Sosa, del partido Nacional; Elvin Santos, del oficialista partido Liberal; Felicito Ávila, de la Democracia Cristiana, y Bernard Martínez, del social demócrata partido de Innovación y Unidad (Pinu), se reunieron ayer con el gobernante de facto Micheletti. Posteriormente se iban a trasladar a la Embajada de Brasil para encontrarse con Zelaya. Previamente ya se reunió con el mandatario depuesto el obispo auxiliar de Tegucigalpa, monseñor Juan José Pineda.

    Las acciones que conduzcan a un encuentro entre Zelaya y Micheletti comenzaron a tomar forma desde el miércoles, cuando la mayor parte de la población, a través de los medios de prensa, exigió a las partes concluir con la actual crisis política. Asimismo, los ciudadanos hondureños parecen estar cansados de las luchas entre Zelaya, por recuperar el poder, y de Micheletti, por preservarlo. También los hondureños desean que la solución a la crisis provenga de iniciativas locales y que se deje fuera de las decisiones a la comunidad internacional, ya que existe mucho enojo hacia los gobiernos vecinos y de Sudamérica por lo que consideran una “intromisión en los asuntos internos”. Pero en Nueva York y Washington hay gestiones para que el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, y varios cancilleres visiten Honduras el fin de semana.

    El Gobierno de facto de Honduras anunció ayer que aceptó una misión integrada por el presidente de Costa Rica, Óscar Arias, y el vicepresidente de Panamá, Juan Carlos Varela, a sugerencia del ex gobernante estadounidense Jimmy Carter, para dialogar sobre la crisis política hondureña. En espera de la llegada de esta delegación, el Gobierno de Roberto Micheletti aplazó el recibimiento de otra misión de cancilleres de países miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA), indicó la Cancillería de Honduras en una “nota verbal” enviada ayer al organismo hemisférico. Por otro lado, Zelaya comentó ayer que su ingreso a Tegucigalpa se dio luego de burlar “los servicios de inteligencia del régimen de facto” y del establecimiento de “unas estrategias con el pueblo” que lo condujeron a la capital hondureña, valiéndose de varios vehículos y en una travesía de alrededor de 15 horas.

    En cuanto a la presunta existencia de planes para atentar contra su vida, remarcó que los integrantes del régimen de facto “son capaces de todo”. “Espero que tengan algo de corazón para no hacerlo, pero sí son capaces. Creo que hay diferentes planes, no sólo uno”, aseveró. Zelaya reiteró que cuentan con indicios que confirmarían la muerte de 12 personas en los enfrentamientos registrados entre los seguidores del derrocado gobernante y las fuerzas de seguridad en los últimos cuatro días. “Ellos lo ocultan, recogen los cadáveres y los declaran como desaparecidos. Como tienen un control mediático muy férreo, se hace casi imposible saber en qué ciudad se registraron las muertes”, consideró.

    El Ministerio Público hondureño sólo ha confirmado que al menos dos personas han muerto en los incidentes registrados tras el retorno de Zelaya a su país. En cuanto a su permanencia en la delegación brasileña, el gobernante depuesto señaló que no cuentan “con un cronograma de acciones específico” y que tienen como meta lograr que el régimen de facto “deponga su posición despótica en contra del pueblo”. Zelaya reapareció en su país el lunes, 86 días después del golpe de Estado del 28 de junio, cuando fue expulsado de Honduras, y el Parlamento designó a Micheletti como presidente.

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