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7 de octubre de 2019
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Los duelos en las relaciones

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Se trata de un proceso, en etapas. Sin embargo, lo importante es entender que las elecciones se renuevan a diario y que la soledad también es necesaria.

Tal vez, una de las principales razones que permiten sostener la creencia del amor eterno o la posibilidad de que exista un príncipe azul perfecto es el miedo al dolor cuando una relación se termina. Nos cuesta verbalizarlo pero, en realidad, la búsqueda de una única pareja para toda la vida no sólo tiene que ver con una política social de orden y salubridad de la Edad Media sino también con el miedo a enfrentar los rompimientos, los fracasos matrimoniales, la soledad y comenzar de nuevo. Los duelos en análisis y estudio para un proceso de comprensión y superación pueden ser abordados desde una mirada psicológica, sociológica y orgánica, entre otras. Habitualmente, los abarcamos con una mirada mundana y tratamos de salir adelante o continuar desde nuestra propia experiencia y según nuestros elementos además del consejo de algún amigo cercano.

No todos los duelos son iguales, algunos son conscientes y reconocibles; otros, simplemente, están inundados por un mar de lágrimas, ira y dolor que se difuminan en un conjunto de emociones que vienen y van como la marea. Otros nos generan manifestaciones físicas, y la emoción la expresa el cuerpo a través de dolencias. Por supuesto que el más simple y práctico de sobrellevar es el que se hace consciente y cuyas etapas se van reconociendo.

Lamentablemente, para bien o para mal, el duelo es un proceso, tiene momentos. No es un hecho de pulso que ocurre sólo una vez y listo. No existe en nosotros el botón de olvido y superación inmediata, por más que quisiéramos. Y, aunque, aparentemente en algunas personas ocurra de esta forma, no es así. En todos se manifiesta como un proceso, sólo que algunos se dan cuenta y lo expresan y, en otros, simplemente ocurre de forma silenciosa.

Si volvemos un poco hacia atrás, vemos que gran parte del temor al duelo no sólo viene dado por el fracaso y lo que perdemos, sino también por las consecuencias indeseables que creemos que debemos atravesar: la soledad y comenzar de nuevo. Utilizando un poco el sentido común, una forma práctica de abordar el duelo sería reconfigurar nuestra idea de soledad y el proceso de reinicio.

Considerando el clima astrológico de esta semana, desde la astrología podemos complementar un poco este ejercicio y colaborar con estos procesos. La soledad no es la falta de compañía ni la falta de un proyecto de familia. La astrología considera la vida como un viaje individual, dinámico y en movimiento siempre.

Por lo tanto, no es posible elegir sólo una vez un plan o proyecto. Se renuevan las elecciones a diario y en algunos períodos con mayor acento. Desde la astrología podríamos decir que la soledad es una cualidad del planeta Saturno, representante arquetípico del orden, el tiempo y las estructuras que permiten que se preserven las acciones humanas en el largo plazo. Por lo tanto, la soledad no es un estado, sino una cualidad que toda persona debe tener, porque es la que permite conectar con el orden y la estructura que necesitamos para vivir. La soledad es lo que nos permite hacer una pausa, comprender el paso del tiempo y poner en valor el camino recorrido; la soledad es el espacio-tiempo necesario para definir hacia dónde queremos seguir en lo que resta del viaje. La soledad es necesaria en el duelo, es una gran herramienta, pero recuerde: soledad no es estar sin un otro o sentarse simplemente a llorar, la soledad es activa e implica algo que debemos aprender y adquirir.

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