Fuerte lluvia y granizo en varias zonas del Gran Mendoza
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6 de octubre de 2009
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ACTIVIDAD ECONÓMICA

Los comercios de lujo se recuperan mientras los demás acusan la crisis

En el centro mendocino se hace muy difícil que los negocios pequeños repunten sus ventas, pero es más fácil para los que trabajan con clientes de mayor poder adquisitivo. La situación del sector, según sus protagonistas.

Si bien aún falta un trimestre para que finalice el 2009, el balance que realizan muchos comerciantes no es para nada positivo. Las ventas en el centro mendocino no repuntan –sin importar el rubro– y muchos temen cerrar sus puertas si la situación no mejora. Los que más lo sufren son los pequeños empresarios que apuntan a un cliente de clase media, mientras que los comercios que apuntan a los sectores de mayor poder adquisitivo aumentaron sus ventas. Primero fue la crisis económica internacional que se desencadenó después del quiebre del banco de inversiones Lehman Brothers, el cuarto en Estados Unidos. Luego fueron los efectos negativos en las finanzas provocados por las medidas preventivas para evitar el contagio del virus de la gripe A, influenza H1N1. Todo indicaba que en estos meses las ventas repuntarían. Pero, lamentablemente, aún no se reactiva para todos por igual.


     Los sectores más pequeños, sin importar el rubro, son los que más lo sufren, ya sea por la falta de aumento en los salarios o la inflación, lo que conlleva un menor poder adquisitivo. Muchos coincidieron en que las ventas cayeron 30 por ciento, en comparación con la misma época del año pasado, y que setiembre estuvo estancado como todo el invierno.


CALLE LAS HERAS Y ALREDEDORES. En los comercios de diversos rubros ubicados en las inmediaciones de calle Las Heras, entre San Martín y 25 de Mayo de Ciudad, las ventas no han aumentado en los últimos meses y, si se compara con el 2008, hay entre 30 y 40 por ciento menos de actividad. Sólo el área de los electrodomésticos empieza a registrar más demanda, gracias a los créditos y a las tarjetas de crédito.


    En Frávega de España y General Paz han mejorado las ventas en las últimas semanas 30%, según Germán Bolmor, gerente de la sucursal. También coincidió Ariel Rodríguez, de Luciana Hogar, quien informó que hay más ventas gracias a la vuelta de los créditos, que estaban frenados. Pero muchos son lo que argumentan que no repuntan, como los rubros indumentaria, patio de comidas y aquellos que trabajan exclusivamente con turistas. La conocida pizzería De un rincón de La Boca ha registrado una caída de 30% comparando la misma época del año pasado. Por otro lado, Gustavo Guzmán, de la librería de San Juan 1411, afirmó que la actividad está parada. Si bien estos meses son los peores para el rubro, Guzmán aseguró que nunca hubo un año tan difícil.


     Sergio Rodríguez es otro pequeño comerciante que busca no quedarse con un rubro y va renovando su mercadería, desde juguetes hasta artículos de librería y uniformes escolares. En los últimos tres meses no repuntó sus ventas “en noviembre afloja un poco para que diciembre sea bueno, pero después viene lo peor, enero y febrero; es muy duro”, contó Sergio.


 PRIVILEGIADOS. Hay sectores privilegiados, los menos, que, en lugar de marcar con rojo sus cuentas financieras, ven con entusiasmo las importantes subas de las ventas 2009 en relación con las del año pasado. Sí, como lo lee. Estos son los sectores de indumentaria ubicados en zonas estratégicas del microcentro (Peatonal, Espejo y San Martín) cuyos productos son destinados a personas de alto poder adquisitivo, considerados clientes tradicionales o, lo que es lo mismo, el codiciado segmento ABC1. “Hemos vendido 30 por ciento más con respecto al 2008”, celebró Liliana, encargada del comercio de ropa femenina Ver, quien aseguró que la sorpresiva ventaja que ha sacado este tipo de negocios, es gracias a la clientela “exclusiva”, es decir, que son consumidores de ingresos elevados que no se ven afectados por situaciones coyunturales.


    “Son los ricos de siempre”, comentó Dante, encargado del local de zapatos y carteras Maximiliano, quien explicó que el año difícil fue el 2008, debido al comienzo de la crisis internacional y el conflicto del campo que frenó la circulación de mercadería por las rutas de todo el país. Asimismo, Rubén, responsable del comercio de indumentaria de etiqueta Britches, agregó que las ventas de este año han sido “muy buenas”, ya que los más afectados “fueron aquellos negocios, cuyas ventas apuntan a las clases media y baja”. “Por más que hagamos sólo 10 ventas, el monto de cada una es elevadísimo y significa el triple de lo que se gana con una prenda del persa”, resumió el encargado de la tienda de trajes masculinos.


     Así, marcas prestigiosas, de precios poco accesibles para el común de la gente como Christian Dior, Canotier Paris, Hugo Boss y Petite Maison, son las que, sin sufrir una drástica caída, han logrado mantener y hasta superar entre 15 y 30 por ciento las ganancias del conflictivo 2008.


 LA COMIDA, EN EL HORNO. Que la crisis no afecta a todos por igual es una realidad indiscutida. Basta caminar por algunas zonas del microcentro y compararlas con las más alejadas para saber que los efectos de la crisis están lejos de repartirse con cierta justicia. En este sentido, mientras que a los vendedores de ropa de alto poder adquisitivo les va de mil maravillas, los cafés, bares, kioscos y restaurantes, ya no saben qué hacer para atraer clientes. “Estamos asfixiados financieramente”, comentó Jorge Niederhauser, dueño de la confitería Alün, ubicada en plena Peatonal.


    Con el mismo discurso, Juan Carlos, de Primo Pizza, explicó que setiembre de este año ha sido el más bajo en ventas desde el nefasto 2001. Pero, el panorama se agrava aún más cuando tienen que pagar los salarios a los empleados, los impuestos municipales y las altas tarifas de servicios públicos. “Trabajo para mantener lo que tengo pero no he recaudado ni un centavo”, dijo Alicia, propietaria del maxiquiosco de la esquina de Gutiérrez y San Martín, y aclaró que de las ganancias totales, 40 por ciento se destina al pago de impuestos. “La situación es insostenible, prácticamente sólo pagamos gastos y no estamos recibiendo dinero”, se sumó Cristina, encargada de la confitería Amelie, de la galería Piazza. Más allá de las pálidas que reciben día a día quienes trabajan en el rubro alimentación, lo cierto es que las expectativas están puestas en este último trimestre del año, en el que se cree, “la recuperación se irá sintiendo lentamente”.

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